El Correo
Baskonia

Hacia una nueva escisión

Dos exbaskonistas en acción, Heurtel busca el pase ante Barac, ayer en Milán
Dos exbaskonistas en acción, Heurtel busca el pase ante Barac, ayer en Milán / getty images
  • La FIBA anuncia la creación de su propio torneo europeo en abierta competencia con el proyecto de la Euroliga por el que apuesta el Baskonia

El baloncesto europeo camina con paso firme hacia una guerra para nada limpia y hacia la escisión, tal y como sucedió en 2000 cuando un grupo de clubes decidieron ser dueños de sus destinos y separarse de la FIBA. El nuevo proyecto de torneo continental presentado hace dos semanas por la Euroliga y que se pondrá en marcha la próxima temporada puso en jaque al organismo internacional, que no ha tardado en reaccionar. Ayer anunció la creación de su próximo campeonato, también para 2016-17.

La reunión que mantuvieron el secretario general de la FIBA, Patrick Baumann, y los máximos representantes de las federaciones española, turca, italiana, griega, francesa, rusa y alemana sirvió para dar forma a la nueva estrategia. En el encuentro se reafirmó la pretensión inicial de organizar una competición europea propia, que transcurriría de forma paralela a la Euroliga, lo que supone dar carta de naturaleza a un nuevo cisma en el baloncesto continental. Eso es lo "oficial". De telón de fondo, según apuntó el portal especializado "Eurohoops", la FIBA pretende presionar a los once clubes con licencia A y adheridos al plan de caminar de manera autónoma en una gran Liga Europea con la amenaza de sanciones e incluso de ser expulsados de sus propias competiciones domésticas. Entre ellos se encuentra el Baskonia.

Incertidumbres

Se trata de un movimiento intimidatorio cuya puesta en práctica correría a cargo de las federaciones nacionales, con un grado diferente de influencia en sus respectivas ligas, dependiendo del país. En lo que respecta a España, el carácter autónomo de la ACB hace, según fuentes consultadas, inviable la posibilidad de excluir al Baskonia, Real Madrid y Barcelona, los tres clubes que entran en el nuevo proyecto de la Euroliga con una licencia A y la perspectiva de una presencia casi garantizada durante los próximos diez años.

En principio, no habría herramienta legal para acometer semejante destierro, por no hablar de la disminución de interés y competitividad del torneo sin estos tres clubes. No obstante, el rediseño de la Euroliga y el riesgo de que la ACB se quede sin una vía de acceso directo para cubrir una de las cinco plazas libres tras las ya ocupadas por los once clubes con licencia A ha vuelto a sembrar la discordia y los reproches en la Asociación de Clubes.

El Unicaja y el Valencia son las principales voces críticas, mientras que el presidente, Francisco Roca, está dispuesto a defender la postura mayoritaria que va en contra del "blindaje continental" del Baskonia, Real Madrid y Barcelona. Las desavenencias ya afloraron en la asamblea extraordinaria del martes en la que incluso madridistas, blaugranas y baskonistas renunciaron a formar parte de la comisión delegada de la asociación, órgano principal de funcionamiento.

El Panathinaikos, pendiente

La confrontación vuelve a instalarse en el baloncesto europeo. Mientras representantes de las Ligas nacionales tienen previsto reunirse con el director ejecutivo de la Euroliga, Jordi Bertomeu, la próxima semana, la FIBA también maneja su propio calendario de encuentros, dispuesta a intentar atraer hacia su proyecto de competición a aquellos clubes descontentos o que han quedado fuera de los nuevos planes de la Euroliga para el próximo curso. De momento, tiene dos grandes objetivos, el Unicaja y el Panathinaikos. Tras perder la licencia A el pasado verano, el club malagueño parece dispuesto a dejarse querer.

Por su parte, la entidad ateniense todavía no ha firmado el contrato de diez años que el resto de clubes con licencia A suscribieron con IMG, el coloso mundial en organización de eventos deportivos promete multiplicar los ingresos de la competición en la próxima década. Si bien no está aún descartado que se mantenga en el redil de la Euroliga, el Panathinaikos quiere jugar ahora con dos barajas dispuesto a escuchar cualquier propuesta, venga de uno u otro bandos.