El Correo
Baskonia

EUROLIGA |

Obligado a imponer la lógica

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Bourousis, en el partido celebrado en Limoges. / Sebastien Arico

  • El Laboral Kutxa se dispone a dar el paso definitivo hacia el Top 16 ante un Limoges de apariencia débil

Lo toca con los dedos, pero quiere tenerlo atrapado por completo. Es el pase al Top 16, el gran objetivo del primer tercio de temporada, la meta que da la tranquilidad y abre un mundo de posibilidades en el cambio de año. El Baskonia salta esta noche a la cancha del Buesa Arena (20.30, ETB) con el ansiado objetivo entre ceja y ceja. Tiene clara la ecuación; debe imponerse al Limoges y esperar que el Emporio Armani Milán se estrelle contra la roca de El Pireo, un Olympiacos ya con el pase certificado pero siempre correoso. Si no llega esta noche, el conjunto azulgrana deberá seguir remando durante las dos jornadas restantes en pos de una clasificación de la que se siente dueño, pero que no va a poder lucir hasta que no cuadren las matemáticas de un Grupo B igualado y en el que ningún equipo ha perdido todavía todas las opciones de asaltar el Top 16.

El mero hecho de que las cuentas estén todavía abiertas llevaba ayer a Velimir Perasovic a la cautela. A su juicio, obtener el pase a la segunda fase «sería un gran resultado», pero conviene «ser prudentes y trabajar hasta el último momento porque es un objetivo que aún no tenemos en las manos». Por otro lado, tampoco se fía un pelo ‘Peras’ de la supuesta debilidad del Limoges, que fue aplastado por el Baskonia en el duelo de la primera vuelta disputado en territorio francés por 71-107. «Aquel partido fue muy atípico. A nosotros nos salió todo desde el principio. El Limoges ha demostrado que no es un equipo tan fácil de batir. Nos espera un choque mucho más difícil. Además, ellos tienen la última bala para seguir vivos. Solo por eso, es un equipo muy peligroso ya que viene a jugarse la vida», auguró Perasovic.

Las precauciones del preparador baskonista tienen su lógica, pero no es menos cierto que el Limoges es el rival más débil del lote. En realidad, el conjunto francés ha hecho buenos los pronósticos que le colocaban como una de las escuadras más abordables del Grupo B. Y es esa misma lógica la que tiene que imponer el Laboral Kutxa esta noche para sumar su quinta victoria y dejar plenamente encauzado su pase al Top 16. Cualquier otro resultado sería una desagradable sorpresa. Por otro lado, el escudo protector del Buesa Arena se convierte en un apoyo más para los hombres de Velimir Perasovic, que se mantienen imbatidos en su feudo desde el inicio de temporada después de siete partidos entre ambas competiciones.

Un cartel menor

En el frente continental, el Limoges es el cuarto visitante después de tres frenéticas noches victoriosas resueltas en la prórroga ante el Olympiacos, Anadolu Efes y Emporio Armani Milán. El cartel del conjunto francés es mucho menos vistoso, pero el Laboral Kutxa debe aplicarse como lo viene haciendo desde el inicio de curso, sin mirar el rango del rival. «Lo importantes es que saquemos el partido adelante», prioriza un Perasovic que rememora la última derrota sufrida en El Pireo, en la que «jugamos un mal partido, aunque el equipo compitió. No fue suficiente y a ver si ante el Limoges tenemos más acierto y frescura porque lo vamos a necesitar».

El Limoges encarna las complicaciones que sufren los equipos franceses a la hora de mantener un nivel competitivo digno en la Euroliga. Errático en la competición doméstica y sin carácter rebelde en el continental, la escuadra que dirige Philipe Herve registra hoy la baja por lesión del escolta Randy Culpepper y mantiene la duda del poste Frejus Zerbo. Durante la segunda vuelta de la fase de grupos ha intentado dar un giro a su juego con la incorporación del ‘tres-cuatro’ Yakhouba Diawara, mientras muestra las características de un grupo sobrado de fortaleza física, la principal condición para poner en aprietos a cualquier rival y un punto en el que debe tener precaución el Baskonia, según Perasovic. «Este tipo de equipos, con tanto poderío físico, pueden jugar bien incluso teniendo un mal día. Hay que jugarles a un ritmo alto y tener claro que podemos tener problemas si no hay un cierto nivel de acierto», subraya el croata.