El Correo
Baskonia

BASKONIA | EUROLIGA

Más de once horas de trayecto hasta aterrizar en Moscú

  • Autobuses, vuelos y escalas se suman al madrugón de los baskonistas y al entrenamiento antes de terminar en el hotel moscovita

La primavera comienza a asomar en Moscú, lo cual supone que la gigantesca capital rusa recibió ayer al Baskonia con una ‘suave’ temperatura de tres grados sobre cero. La nieve ya es apenas perceptible mientras la ciudad se prepara para un deshielo que comienza a hacerse notar en muchos tramos del río Moscova.

El clima da una tregua en una ciudad a la que el Baskonia llegó ayer después de una larga y cansina marcha. La expedición azulgrana madrugó para tomar el autobús desde Vitoria pasadas las cinco de la mañana en dirección al aeropuerto de Loiu. El primer vuelo despegó a las siete y media con destino a París. En la terminal del Charles de Gaulle, la expedición azulgrana hubo de afrontar una escala de tres horas hasta que, treinta minutos después del mediodía, se elevaba la aeronave hacia Moscú.

Era la última etapa y la más larga, con cuatro horas de vuelo que para algunos jugadores se hizo más que incómoda. Y todo debido a la rigidez de los responsables de la compañía Aeroflot a la hora de permitir que se ocuparan los asientos libres situados en las salidas de emergencia, oro puro en materia de espacio cuando la estatura supera los dos metros. Al final, el Baskonia aterrizó a las cuatro y media de la tarde (horario español) después de algo más de once horas de viaje. Como es costumbre, el equipo partió desde el aeropuerto de Sheremetyevo hacia la cancha de entrenamiento antes de pasar por el hotel.

Fue la primer sesión de trabajo en suelo ruso, donde el Baskonia no gana al CSKA desde la lejana Final Four que se disputó en Moscú en 2005, con un 78-85 en la primera semifinal. Desde entonces, el plantel azulgrana acumula ocho derrotas en sus visitas al equipo moscovita.