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La afición azulgrana disfrutó sin susto alguno del triunfo ante el CAI y arropó la notable actuación de Alberto Corbacho / Rafa Gutiérrez

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La grada está con Corbacho

  • El Buesa alentó al balear en su mejor partido con la elástica azulgrana

La grada del Buesa Arena está con Alberto Corbacho, quizás el eslabón más débil de toda la rotación del Baskonia. Quedó demostrado una vez más durante el encuentro de ayer, el mismo en el que el alero balear se sintió protagonista como pocas veces lo ha hecho a lo largo de una complicada temporada de adaptación al hábitat azulgrana. Cada una de sus acciones y lanzamientos hacían levantar ese murmullo de esperanza entre el público vitoriano en busca de una eclosión final positiva. Ante el CAI, los momentos de festejo fueron los más. No en balde, el exterior balear firmó su mejor partido del presente curso, tanto en términos estadísticos como en el plano de las sensaciones. Más alimentado de balones de lo habitual, dio rienda suelta a la esencia de su juego con una notable ráfaga de 5 triples de 8 intentos (63 %), al tiempo que era capaz de mantener el tipo en defensa, donde le fue asignado el control de un Robin Benzing muy superior en talla y en corpulencia física. Corbacho fue uno de los sustentos anotadores del Baskonia durante el segundo y tercer cuartos, con algunos lanzamientos liberados y otros con su par encima. Fueron proyectiles certeros que ayudaron a romper la defensa en zona del cuadro maño. Finalizado el partido, Corbacho recordaba que su principal virtud suele ser un buen atídoto para el recurso defensivo propuesto por Andreu Casadevall. «Conseguí tiros liberados frente a una zona, algo que se me da un poco bien. Hemos ayudado a cortar una racha negativa en la ACB y ahora hay que afrontar el primer partido contra el Panathinaikos con la mayor energía posible», apuntó.

La incógnita continental

La confianza recobrada para un tirador que cerró el partido con 17 puntos, 3 rebotes y 14 de valoración. Son números que elevan tanto su tope anotador de la temporada como el de su productividad en los duelos disputados tanto en la ACB como en la Euroliga. Hasta ayer, había cosechado sus mejores registros en el partido correspondiente a la primera fase continental en la cancha del Limoges, donde aportó 14 puntos, 4 de 8 en triples y 13 de valoración en 17 minutos. Frente al CAI elevó su cuota de presencia en cancha con 20 minutos de juego.

Corbacho mostró ayer sus virtudes en un duelo resuelto por la vía rápida, después de hacerse un hueco en la rotación exterior ante los problemas de faltas de Blazic. Queda en el aire si su presencia tendrá continuidad en el inminente cruce de cuartos frente al Panathinaikos. Para el balear, la máxima competición europea sigue un siendo un territorio de complicado transitar. En el Top 16 recién acabado, ha llegado a quedar relegado al banco sin un segundo de juego en siete de los catorce duelos disputados, aunque aportó una chispa nada desdeñable en la victoria en casa ante el Barcelona.