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BASKONIA | FINAL FOUR

Grietas en el clasicismo

Tillie intenta hacerse con el balón ante los barcelonistas Dorsey y Doellman, rivales mañana en la ACB y a los que el Baskonia ha superado esta campaña en Europa.
Tillie intenta hacerse con el balón ante los barcelonistas Dorsey y Doellman, rivales mañana en la ACB y a los que el Baskonia ha superado esta campaña en Europa. / I. Aizpuru
  • Baskonia y Lokomotiv aportan aires nuevos a una Final Four copada casi siempre por clubes poderosos

El clasicismo que acostumbra a imperar en el cartel de la Final Four ha dado paso a ecos revolucionarios de cara a la edición que se celebrará en Berlín entre el 13 y el 15 de mayo. Territorio en las últimas ediciones de los poderosos, ya sea por chequera o por historia, la temporada 2015-16 ha abierto una grieta por la que se cuelan nuevos aires. Es la misma por la que han entrado por derecho y méritos propios el Baskonia y el Lokomotiv Kuban. Ninguno de los dos se encontraba dentro de las quinielas para alcanzar la recta final y, a la hora de pronosticar favoritos para el título europeo, tampoco es que cuenten con demasiados partidarios.

La escuadra vitoriana y el conjunto de Krasnodar encarnan el espíritu contestatario ante el poder del CSKA y el Fenerbahce, dos de las principales potencias económicas de la actual Euroliga. Incluso por estilo de juego, hay cierto rupturismo en las apuestas de los dos aspirantes llegados desde el extrarradio de los del centro de poder del baloncesto continental. En los banquillos, Velimir Perasovic y Giorgios Bartzokas representan la capacidad de adaptación frente a propuestas más continuistas como las de Dimitris Itoudis o un maestro de la talla de Zeljko Obradovic. La cita de Berlín ya no será una pelea entre iguales, tal y como se ha estilado en los últimos años. Mientras el CSKA y el club turco manejan presupuestos superiores a los 30 millones, el Baskonia y el Lokomotiv transitan por la zona media-baja en poderío económico de entre los 24 aspirantes que iniciaron la competición el pasado octubre. Cada semifinal tendrá a un favorito y a un rebelde como protagonista.

Quien quiera apostar sobre seguro de cara a una final lo hará por un choque entre Fenerbahce y CSKA. Al Baskonia y al Lokomotiv les toca romper los pronósticos, un papel al que se han sabido amoldar a lo de la presente campaña. Eso sí, la configuración del cuarteto que peleará por la supremacía continental también supone un resultado con cierta lógica. A Berlín han accedido el primero y segundo de los dos grupos del Top 16. La ventaja de campo ha tenido un peso clave en las eliminatorias de cuartos, tres de ellas resueltas con un 3-0. Solo el Barcelona se quedó a las puertas de contradecir esa ventaja ante el Lokomotiv, que terminó por imponer su eficacia en el quinto encuentro en su cancha.

La trayectoria del CSKA y el Fenerbahce durante las tres fases competitivas alimenta sus posibilidades. Ambos acreditan un balance idéntico, con 22 victorias y 5 derrotas (81 %). El Lokomotiv acredita un 68 % de triunfos (20-9) mientras que el Laboral Kutxa presenta un 18-9 (66 %). El equipo de Itoudis también es el plantel con mejor potencial ofensivo, con 90 puntos sumados por encuentro a lo largo de toda la competición. Le sigue el conjunto vitoriano, con 82. En valoración, el gigante ruso vuelve a imperar (106). Le sigue la escuadra de Perasovic (92), mientras que el Fenerbahce muestra un promedio de 89 y el Lokomotiv luce un 85 de valoración media.

Monopolio roto

El Baskonia disputará en Berlín la quinta Final Four de su historia después de ocho años alejado de este reducto tan exclusivo. Además, se convierte en el único representante de la ACB en el banquete final de la Euroliga, toda una inyección de prestigio para un club que atravesaba una zona de baches en las últimas temporadas. Los azulgranas ponen el contrapunto brillante a siete ediciones previas en las que la presencia española quedaba monopolizada por el Real Madrid o el Barcelona. Ahora, logra adelantar a dos clubes que en las últimas temporadas parecían inalcanzables tanto en la Liga ACB como en el escenario continental. Además, el plantel vitoriano se encargó también de golpear el orgullo del baloncesto griego en la eliminatoria de cuartos frente al Panathinaikos. En seis de las últimas siete Final Four había estado presente uno de los dos colosos helenos.