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Baskonia

El Baskonia ausculta a un enfermo

Adam Hanga tiene opciones de reaparecer ante los catalanes después de tres encuentros de baja.
Adam Hanga tiene opciones de reaparecer ante los catalanes después de tres encuentros de baja. / Blanca Castillo
  • Los vitorianos examinan en el Palau a un Barça tocado tras su reciente fracaso continental

El Baskonia reajusta hoy su calendario doméstico con la disputa del duelo pendiente de la 28ª jornada aplazado debido a compromisos continentales y que le lleva a medirse al Barcelona en el Palau blaugrana. Un encuentro cuya fecha inicial se encajaba justo en medio de la disputa de los cuartos de final de la Euroliga se sitúa ahora una vez cerrado el cuadro definitivo de la Final Four de Berlín. Como suele ser costumbre, la alegría y el sentimiento de decepción va por barrios. El Baskonia se sabe ya poseedor de un pasaje para una cita berlinesa que nadie le daba opción de alcanzar en el inicio de temporada mientras que el Barcelona se siente fuera de un territorio que debía pisar por obligación. La satisfacción y la euforía en el cuartel de Zurbano corre parejo con la sensación de fracaso en el lado blaugrana. El rejón está clavado en el costado del equipo que dirige Xavi Pascual después de una eliminatoria contra el Locomotiv Kuban en la que no supo mantener la ventaja de campo recuperada en el segundo encuentro para ceder en el cuarto en casa y después condenarse en Krasnodar. El quinto fue fatídico para el Barcelona y también condensó buena parte de los males que le han convertido en un contendiente con pies de barro en el frente continental.

En un momento clave, el Barça volvió a demostrar su inconstancia y su flaqueza mental para imponer su pegada lejos de su feudo. En el lejano enclave del Cáucaso, el plantel blaugrana enterró sus opciones en la Euroliga pocos días después de que el Baskonia se alzara triunfal en el OAKA tras derribar al Panathinaikos y poner rumbo a la Final Four.

Tras los últimos acontecimientos, el Palau acoge hoy un choque entre dos estados emocionales extremos; el estado de júbilo y confianza de los vitorianos se cruza con la depresión culé y esa sensación de plebiscito, con la grada pendiente de la reacción del anfitrión y en busca de culpable en caso de que no se produzca una actuación convincente.

El Baskonia ausculta esta noche a un Barcelona enfermo, que ha recibido un soberano golpe de realidad tras su fracaso continental, el mismo que ha dibujado un gigantesco signo de interrogación a la validez del equipo construido para la presente campaña. Como es habitual en todo equipo grande, tras el batacazo llega el torbellino de rumores e informaciones que apuntan a un verano convulso y repleto de nuevos objetivos de contratación y cambios de calado para reapuntalar el proyecto. Y tampoco conviene olvidar que la última vez que el público blaugrana contempló a su equipo fue en la derrota de la semana pasada ante el Real Madrid después de una remontada blanca.

Subidón emocional

Sin embargo, tampoco hay indicio que permita vislumbrar un paseo plácido para el Baskonia por el Palau. Nunca ha sido una cancha plácida para el visitante vitoriano y tampoco se espera que lo sea esta noche. La escuadra vitoriano avanza sumido en un marcado subidón emocional tras su último hito en la Euroliga, pero también sigue obligado a competir con su versión de bolsillo debido a las lesiones. Al menos, el contingente baskonista que ayer puso rumbo hacia la ciudad condal incluyó en el pasaje a un Adam Hanga, que esta noche tendrá opciones de reaparecer después de tres choques sin jugar tras el problema muscular que sufrió en el primer duelo del cruce con el Panathinaikos. El posible retorno del alero magiar podría equilibrar un tanto la falta de efectivos en una línea exterior que ha perdido esta semana a Jaka Blazic debido a un esguince de grado 2 en el tobillo derecho. El esloveno no jugará esta noche ante el Barcelona, al igual que Fabien Causeur cuya dolencia de espalda supone un problema todavía irresoluble.

Tornike Shengelia completa la lista de ausencias en un Baskonia que tendrá que volver a administrar una rotación corta ante un Barcelona armado con todo su arsenal posible y que está obligado a una victoria que aleje los nubarrones. El conjunto catalán vuelve a territorio ACB, el último frente que le queda en su búsqueda de títulos. El entorchado liguero se convierte en el objetivo único y innegociable para un Barcelona que se sitúa en la cima de la clasificación y que, de ganar hoy al Baskonia, daría un paso más en su pretensión de conservar el liderato a falta de cinco jornadas para concluir la fase regular.

Mientras, la escuadra de Velimir Perasovic asume que debe amarrar la cuarta plaza que ahora ocupa y mantener a una distancia prudencial al Gran Canaria, ahora con una victoria menos pero también con el ‘average’ perdido respecto a los vitorianos. Son los deberes inmediatos para el Laboral Kutxa mientras la gran fiesta de la Final Four se va acercando.