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Abdul Jeelani vistió de elegancia el viejo pabellón de Mendizorroza / Javier Mingueza

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Adiós a la elegancia frágil

  • Abdul Jeelani, mito de impacto en el Baskonia de los ochenta, muere a los 62 años

La memoría del baskonismo se encoje esta mañana de dolor después de conocer el fallecimiento de uno de sus hombres más recordados. Abdul Jeelani murió a última hora de ayer miércoles en un hospital de la localidad de Racine (Wisconsin) a los 62 años tras complicaciones de salud no detalladas. Adiós a uno de los jugadores estadounidenses de mayor impacto en el Baskonia de los ochenta. Nacido como Gary Cole y posteriormente rebautizado tras su conversión al Islam, Jeelani apenas necesitó dos temporadas de militancia azulgrana (1985-87) para dejar una huella profunda en Vitoria. Pura elegancia y contundencia en la pista, gobernó bajo los aros del polideportivo de Mendizorroza en un momento crepuscular de su carrera, después de haber se hecho un nombre en la NBA en los Portland Trail Blazers y en los Dallas Marevicks y de maravillar durante su etapa italiana en el Livorno. Para cuando recaló en el Baskonia, sus rodillas y su estado físico ya eran pura fragilidad, lo que no le impidió desplegar la magia de su juego.

Tras su paso por el Baskonia, Jeelani aún contribuiría al ascenso a la máxima categoría del basket nacional del Askatuak donostiarra y del Caja San Fernando sevillano. A partir de ahí, su vida entra en una turbulencia permiciosa, azotado por los problemas con las drogas y el alcohol, un divorcio, la pérdida de su madre y la lucha contra un cáncer de próstata. Jeelani logro salir a flote y en los últimos años había logrado encontrar de nuevo su lugar en la vida de vuelta a Livorno, donde tomó parte en un buen número de iniciativas orquestadas por su anterior club con jóvenes en peligro de exclusión.