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Tormenta de verano

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El Baskonia, lleno de caras nuevas. / MIGUEL NÚÑEZ

  • Larkin y Beaubois desatan un torbellino en ataque para cimentar el contundente triunfo del Baskonia ante el Unicaja en Vilagarcía de Arousa

Mientras el Baskonia avanza en el siempre duro proceso de puesta a punto en pretemporada, siempre viene bien cimentar el trabajo sobre la base de resultados positivos. Un triunfo, holgado y de apariencia sencilla, es lo que logró ayer tarde en su puesta de largo en el cuadrangular de Vilagarcía de Arousa. Se impuso el cuadro azulgrana al Unicaja por 63-79 en un duelo que dominó sin demasiada oposición ni excesivos desvelos a partir del segundo cuarto. Este Baskonia apuntalado aún con un grupo aún reducido de primeros espadas apoyado por temporeros y canteranos desató una pequeña tormenta de verano en el polideportivo Fontecarmoa, uno de esos aguaceros que se agradecen cuando aprieta el calor.

En el primer amistoso oficial de la pretemporada, el conjunto vitoriano comenzó a descubrir algunas de las cartas en las que puede basar su juego. Para empezar, quedó claro que Shane Larkin y Rodrigue Beaubois han desembarcado en territorio azulgrana para mantener el fuego anotador que prendieron la pasada temporada Mike James y Darius Adams. El timón baskonista sigue destilando pólvora ofensiva, aunque durante el duelo de ayer la polivalencia del francés le llevó a alternar los puestos de base y escolta. Ambos jugadores acapararon buena parte del caudal anotador vitoriano. El jugador estadounidense firmó una estadística de 20 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias para 23 de valoración. Mientras, el exterior galo dejó su impronta con 24 puntos, 3 rebotes, 1 asistencia y 26 de valoración.

Sin antídoto

El protagonismo de la pareja azulgrana quedó claro, con un despliegue ofensivo que mereció más de una ovación por parte del público congregado en las gradas del Fontecarmoa y ante el que el Unicaja no encontró antídoto. No obstante, también la labor colectiva tuvo su fruto en un Baskonia capaz de controlar el juego, aún impreciso e inmaduro en ambos bandos, y de preservar la renta en el marcador. Está claro que el acierto fue uno de los pilares, pero también destacó la labor reboteadora de Kim Tillie o de los temporeros Mario Delas y Gerald Lee.

En su primer ensayo con público, el Baskonia abrió fuego con un quinteto formado por Larkin a los mandos, Beaubois en el ‘dos’, Sedekerskis como alero y una dupla interior formada por Tillie y Delas. Las ausencias por problemas físicos de Bargnani, Ilimane Diop y Bordignon convertían en circunstancial la apuesta inicial vitoriana. El Baskonia se apoyó en los primeros chispazos de Larkin en un cuarto inicial igualado que se cerró con un 20-22 a favor.

Los dos equipos se habían tanteado durante diez minutos hasta que el Baskonia comenzó a desatar un torbellino que resultaría letal para el Unicaja. La actividad interior de Mario Delas ejerció de prolegómeno a un torrente ofensivo abanderado por Beaubois y Larkin que dejó mudo al plantel andaluz. El Baskonia maniobró de una manera devastadora en el segundo cuarto, con un parcial a favor de 9-25 que abrió una sima gigantesca, con un 29-47 al descanso en el luminoso.

Tras el golpe asestado, el equipo de Sito Alonso se aferró a la constancia para mantener a raya a un Unicaja enemistado con el acierto triple y con puntales interiores como Dejan Musli o Trevor Mbakwe escasos de protagonismo. El ‘statu quo’ se mantuvo a lo largo de una segunda parte en la que el Baskonia apenas se vio incomodado en su control del marcador por un rival sin recursos para devolver el el zarpazo que le había desfigurado en el segundo cuarto.