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«He vivido todos los extremos en el Baskonia en cuatro años»

Fabien Causeur pasó por un tormento con su lesión de espalda el curso anterior.
Fabien Causeur pasó por un tormento con su lesión de espalda el curso anterior. / Blanca Castillo
  • Fabien Causeur - Escolta del Brose

  • El francés revela que recibió una propuesta de renovación del club vitoriano cuando ya se había comprometido con el alemán

Fabien Causeur se encuentra inmerso en el trabajo de pretemporada con el Brose Baskets. El alemán es su nuevo hábitat profesional, donde seguirá compitiendo en una renovada Euroliga y defendiendo los colores del club de referencia del baloncesto teutón. Atrás quedan cuatro temporadas de militancia en el Baskonia, un tiempo que repasa con sosiego a medida que se alejan los recuerdos de una etapa crucial en su desarrollo. Llegó a Vitoria desde el Cholet y supo endurecerse durante un periplo repleto de contratiempos físicos a los que ha sabido sobreponerse. «He vivido todos los extremos en el Baskonia en cuatro años», afirma Causeur, que también revela una postrera oferta de renovación del Baskonia, justo cuando ya tenía apalabrado el acuerdo con el Bamberg.

-¿Cómo lleva su aclimatación al Brose Basket después de cuatro años en Vitoria?

-Es una nueva etapa en mi carrera. Es algo grande ya que estaba muy cómodo en Vitoria, donde me sentía muy asentado. Cambiar siempre supone un poco de estrés al principio. Es un nuevo reto, pero estoy muy contento de la decisión que tomé.

Trinchieri, persuasivo

-¿Por qué tomó el camino de Alemania?

-Quizás muchos piensen que es un paso atrás para mi carrera, pero no lo veo así. Por la lesión que tuve al final de la pasada temporada puede que me costara recibir algunas otras ofertas. Me decidí por el Bamberg porque fue su entrenador (Andrea Trinchieri) quien me llamó. Él ya me quería hace cuatro años cuando entrenaba en el Cantú. Trinchieri me convenció. Bamberg es una ciudad pequeña, un poco como Vitoria en el sentido de que son lugares de baloncesto.

-Antes de firmar con el Brose Baskets, ¿hubo alguna opción de renovar su contrato con el Baskonia?

-Tuve una opción en el último momento, cuando ya había dado el ‘sí’ al Brose Baskets. Realmente, no puedo decir que tuviera una opción A o B. Cuando ya me había comprometido con el entrenador del Bamberg, llegó la oferta de Vitoria. Había estado esperando un mes y ya no pensaba que iba a llegar. Sé que el club tenía como prioridad renovar a James, Adams y Bourousis y nunca tuve problema con eso. Pero cuando llegó la oferta ya había dado mi palabra a Bamberg y tenía el contrato en las manos.

-Ha mencionado su lesión de espalda. ¿Puede aclarar cuál fue exactamente el problema?

-Lo que necesitaba era dos o tres semanas para trabajar sobre mi físico, algo que he hecho este verano, el más duro que he tenido en toda mi vida. Era una lesión postural, digamos que soy tan zurdo que mi lado derecho no tenía fuerza. Nunca sufrí una hernia ni nada por el estilo. Lo que necesitaba era tener mucha más fuerza de la que tenía en gluteos y abdominales. Hoy es el día en que entreno sin problemas. Ojalá que siga así.

-En su momento, parecía una lesión de lo más misteriosa...

-Asumo que a la gente le costara entender que no jugara. Yo, el club y Perasovic, todos queríamos que jugara lo antes posible y empujamos para que así fuera. No era el mejor camino para curarme y yo soy el primero que debió decir no, que solo hacía falta una semana para trabajar en mi físico. Pero entonces me sentía perdido.

-¿Arriesgó demasiado en la Final Four de Berlín?

-Había que intentarlo. En lo colectivo, fue el mejor fin de semana con el equipo, pero mi peor experiencia en lo personal como jugador. La frustración que tuve en aquellos dos días fue horrible. Tras caer en el primer partido, quería irme, pasar página e intentar buscar una forma de curarme.La impotencia de no poder apoyar a mis compañeros era demasiado dura.

-Tras Berlín, ¿afectó al equipo que comenzaran los rumores sobre el interés de otros clubes en algunos jugadores o en torno al propio Perasovic?

-Es el tipo de cosas a las que le das vueltas en tu tiempo libre, fuera de los entrenamientos y los partidos. En la cancha, sí es cierto que había una sensación en el equipo de que el trabajo estaba ya hecho después de haber llegado a la Final Four. Por eso fue difícil para los jugadores o el propio ‘Peras’ encontrar ese plus de ir a por el título de la Liga ACB.

-Fue un tramo final amargo de su trayectoria en el Baskonia. En perspectiva, ¿qué sentimiento le genera su estancia de cuatro años en el Buesa Arena?

-Ha sido una experiencia increíble. He crecido como jugador y como persona. He conocido muchos jugadores y entrenadores y cada uno de ellos me ha dado algo. He aprendido muchísimo en un club como el Baskonia. Al final, intentas ver solo lo bueno, aunque haya tenido altibajos en estos cuatro años debido a lesiones y otros problemas. He vivido momentos irrepetibles y eso me lo ha dado el Baskonia. También salgo con la cabeza muy alta porque creo que siempre he sido honesto y profesional con el club.

Un momento especial

-¿Ya ha marcado la fecha del partido de su nuevo equipo en el Buesa Arena la próxima Euroliga?

-Desde luego. Será un momento muy especial. Realmente, no he podido despedirme como jugador. Está claro que será un partido en el que sentiré que vuelvo a mi casa. El Buesa Arena es un campo muy especial para mí y seguro que será una sensación extraña estar en el banquillo rival.

-Para lo bueno y para lo malo, ¿el Baskonia es un club especial?

-Lo es. También la afición, a la que he conocido tanto apoyando al equipo como enfadada con él. En estos cuatro años he vivido todos los extremos, por eso es una experiencia enorme para mí. He conocido a este equipo en una Final Four, pero también como séptimo de la ACB o no clasificado para la Copa del Rey. Todo lo he compartido con algunas personas que siempre serán mis amigos.

-¿Cuesta más que en otros sitios digerir la derrota?

-Siempre hay presión. En mi primer año escuchaba mucho lo que decían Thomas (Heurtel), Fernando (San Emeterio) o Chapu (Nocioni), toda esta gente que conocía bien el club. Más tarde, yo me encargaba de contar a otros compañeros lo mismo. Siempre existe esa presión de obtener resultados, algo normal para una entidad de su nivel. Pero para el jugador es como tener siempre un peso encima de la cabeza y lo mejor es saber vivir con esa presión.

-¿Usted supo hacerlo?

-Personalmente, me siento orgulloso de haber estado allí durante cuatro temporadas en las que he visto pasar a un montón de jugadores. En un año podía haber muchísimos cambios y siempre te daba por pensar si el siguiente ibas a ser tú. Al final, en los momentos difíciles siempre intentaba mantener una mentalidad fuerte porque nunca sabes lo que podía pasar. También es cierto que en esos momentos, también estaba el club, gente como Alfredo (Salazar) para decirme que ellos me valoraban.