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Baskonia

Un primer paso contundente

Un primer paso contundente
  • El Baskonia abre la Liga ACB con un triunfo solvente en la cancha del Obradoiro con Larkin y Shengelia como grandes estiletes

El primer paso está dado en la odisea que le espera al Baskonia en la temporada 2016-17. Y se trata de una zancada segura, ejecutada sin titubeos ni amago de tropiezo. Tras una pretemporada accidentada, ha bastado que el conjunto azulgrana haya detectado el aroma de la competición para ponerse en pie sin remilgos ni dudas. Así lo hizo ayer en la cancha del Obradoiro, en la que evitó cualquier sorpresa y en la que se anotó el primer triunfo liguero para continuar con su propia puesta a punto en un entorno de tranquilidad y mentalidad positiva.

Ni la ausencia de Rodrigue Beaubois, que marcó una diferencia de velocidades un tanto extrema entre la presencia en cancha de Shane Larkin o la de Rafa Luz, ni el bajo nivel físico de Bargnani mermaron la capacidad resolutiva del Baskonia. Fue siempre dominador en las sensaciones y en el marcador desde su buena puesta en escena en el primer cuarto y en el posterior desarrollo del encuentro.

Su autoridad fue incontestable por parte de un Obradoiro también mermado con las bajas de inicio de Nacho Llovet y Pepe Pozas y que perdió a Alberto Corbacho a los cinco minutos de juego tras un mal apoyo en su rodilla al tratar de puntear un triple de Cooney. El exterior balear marchó dolorido al vestuario postrado en una camilla, con el rostro de quien barrunta una largo periodo lejos de la pista. Su equipo perdió a un armador de primer orden, que había sumado dos triples hasta el momento de su percance. Sin Corbacho, herido justo el día en el que cumplía 32 años, el Baskonia atacó de forma directa la yugular del Obradoiro. Del 10-11 con Corbacho en cancha al 20-30 al cierre del primer cuarto sin su presencia. Y entre medias, un Baskonia entonado y con el suficiente nivel de armonía como para tomar la iniciativa, con Shane Larkin convertido en un cuchillo afilado en las penetraciones, el acierto triple de Trevor Cooney y la resolución de Tornike Shengelia.

Mejor nivel de conjunción

Fueron los primeros destellos de un conjunto azulgrana mucho más entonado que en sus bolos de pretemporada y que demostró que cada día de entrenamiento ayuda a sumar en la conjunción del grupo. Incluso, Andrea Bargnani transmitió sensaciones esperanzadoras a pesar de su manifiesta falta de fondo físico. El oxígeno aún no bombea a pleno rendimiento en los resortes del italiano, pero el toque en el lanzamiento a media distancia nunca se pierde. Así lo demostró ‘Il Mago’, convertido en un faro anotador durante el segundo cuarto para dar mayores matices al juego de ataque azulgrana. Un nuevo recluta a sumar al empuje de un Larkin con dotes de jugador notable.

El base de Cincinnati demostró en la cancha gallega que acumular puntos está en su naturaleza, pero también puede ser un hombre capaz de asociarse y de involucrar en el juego a sus compañeros. La unión de fuerzas entre el estadounidense y el transalpino puso en órbita al Baskonia en el segundo cuarto mientras Adam Hanga mantenía ese nivel de intensidad y altruismo en el esfuerzo capaces de tapar las lagunas reboteadoras azulgranas. Los vitorianos rompieron el choque hasta colocarse con un 31-50 a dos minutos del descanso. El parcial de8-2 firmado por el Obradoiro y que suturó la brecha con un 39-52 para marchar a los vestuarios no pasó de tímida reacción local.

El Baskonia volvió expeditivo, con el carburador a rendimiento óptimo y sin que hiciera mella la obligación de reservar por precaución a Kim Tillie para ejercer de refresco para Tornike Shengelia. El descanso del georgiano dio paso a la entrada en cancha de Tadas Sedekeskis, con los pies bien asentado sobre el parqué como ‘cuatro’ de urgencia. Los azulgranas dieron un paso más en la demolición con un parcial de 14-24 en el tercer capítulo.

Demasiado chaparrón para un Obradoiro estrellado contra su desacierto triple y sin recursos musculares suficientes como para contener a un visitante de hechuras más resistentes y que era capaz de encontrar el equilibrio entre su nivel de acierto desde más allá de la línea de 6,75 con una buena actividad interior. La escuadra de Sito Alonso se sentía plena dueña del encuentro tras cerrar el tercer cuarto con su máxima ventaja (53-76). Paso a minutos de distensión que no hicieron peligrar un primer paso firme en la Liga ACB.

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