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Un batallador sin premio

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Justin Doellman y el baskonista Shane Larkin se disputan un balón. / Alejandro García

  • El Baskonia se hunde en la prórroga ante el Barça tras perder el tren ganador al filo del tiempo reglamentario

Todavía imperfecto, pero combativo, aún con claro margen de mejoría en defensa, pero siempre dentro del partido. El Baskoni encajó ayer su primera derrota en la Liga ACB en la cancha del Barcelona con esa sensación de haber dejado pasar una gran oportunidad de dar un primer coscorrón al coloso. En un choque extraño y que denotó la lógica inmadurez de los contendientes en una fecha tan temprana del curso, el conjunto azulgrana se quedó con la miel en los labios. A remolque durante los tres primeros cuartos, quiso elevar su grado de agresividad en el último y cerca estuvo de dar la sorpresa. El infortunio le terminó por atrapar a un ejemplo de constancia como Adam Hanga, que tuvo en sus manos la opción de adelantarse en el marcador a falta de cuatro segundos para la conclusión con dos tiros libres tras una falta de Joey Dorsey con 84-83 en el luminoso.

El aro engulló el primero, pero escupió el segundo para enviar al duelo a la prórroga después de un lejano intento errado de Tyrese Rice, reactivador del Barcelona en su retorno tras su lesión muscular y el vencedor en un pulso electrizante con Larkin. Lastrado por dolores en el gemelo en los minutos finales, el base de Cincinatti apretó los dientes para seguir remando hasta la extenuación en un tiempo extra que se convirtió en una pared vertical demasiado ardua de escalar para el Baskonia.

Con Akognon como lugarteniente, Larkin siguió siendo el gran referente ofensivo, pero la suya fue una pelea solitaria en un conjunto azulgrana huérfano de la cabeza fría necesaria para volver a asaltar el triunfo. Las grietas defensivas y ese punto más de solidez que exhibió el Barcelona en el epílogo permitieron que el Palau siguiera intocable por séptima visita consecutiva de los vitorianos en la ACB.

Último cartucho

Pero incluso en los momentos de mayor ceguera, el Baskonia aún trató de gastar un último cartucho tras un robo de balón y una penetración de Blazic en la que chocó con Claver entre el silencio de los silbatos con 94-90 a 31 segundos de la bocina. No hubo más opción para un equipo ya desfondado, rabioso tras un esfuerzo sin premio.

Los hombres de Sito Alonso salieron golpeados del Palau después de un partido de sensaciones cambiantes, en el que el desorden y los desequilibrios defensivos se compensaron con un alto grado de acierto en ataque. Fue la puntería triple de Hanga la que permitió a los vitorianos mantenerse al cierre del primer cuarto (23-20) después de que Justin Doellman hiciera estragos. El mismo recurso, esta vez patentado por Voigtmann, también contribuyó a la reacción después de que los culés abrieran brecha mediado el segundo capítulo (41-27, minuto 15).

Velocidad

El Baskonia fue ajustando su juego durante la segunda parte, beneficiándose de la tarde aciaga de Tomic desde la línea de tiros libres en un tercer cuarto coronado con un 70-67. Fue el momento en el que el duelo adquirió auténtica velocidad. Un parcial de 2-8 permitió a los vitorianos ponerse por delante en el marcador (73-75, minuto 33). Respondió de inmediato el Barcelona con el retorno a cancha de Doellman y un 8-2 (81-77, minuto 36). Larkin tomó la escena con cuatro puntos consecutivos, pero Rice respondió de inmediato con una acción de 2+1 tras una nueva desatención de Bargnani en la ayuda defensiva.

La batalla entraba en el último minuto con 84-81 hasta que reapareció Hanga para dejar la labor de rescate incompleta con un doloroso error en el tiro libre (84-84). Fue un golpe cruel para el gran factor equilibrador del Baskonia en este inicio de temporada, la antesala del hundimiento en la prórroga para un plantel guerrero, pero sin recompensa final.

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