El Correo
Baskonia

tercera jornada de euroliga

El monarca de la trinchera

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Jaka Blazic celebra el triple a 10 segundos del final. / Euroliga

  • Los azulgranas reviven a lo grande en los cuatro últimos minutos de la mano de Hanga y Blazic para capturar una pieza de caza mayor

Puede mostrar la palidez de un cadáver y un pulso que se acerca al certificado de defunción, pero no es nada recomendable dar por muerto a este Baskonia. Sin Andrea Bargnani ni Rodrigue Beaubois y con el fichaje pendiente de un escolta tirador, el conjunto azulgrana se anotó ayer uno de esos triunfos que hacen levitar de gusto al baskonismo. Rindió el foro madridista con la que, hasta el momento, ha sido su mejor exhibición de la temporada. Porque el equipo vitoriano no solo fue brillante y dominador durante una porción importante del encuentro. También demostró una convicción y una capacidad de resistencia que le convirtieron en el monarca de la trinchera. Fue capaz de saltar a tiempo a la yugular merengue en cuatro minutos finales de auténtico trance. Tras el 81-73 anotado por Anthony Randolph, el Baskonia logró sobreponerse al vértigo de la caída para activar una carga de dinamita que hizo saltar por los aires la imbatibilidad que, hasta ayer, había mostrado el conjunto de Pablo Laso en los dos frentes competitivos.

Un triple de Larkin y una posterior canasta de Voigtmann anunciaron el retorno de entre los muertos de las huestes azulgranas. Volvió a remar la tropa con el empuje del acierto triple de Blazic, la fe de Shengelia y la reaparición de un Hanga convertido en comandante en jefe. El Real Madrid trataba de alejar la pesadilla y una acción de 2+1 le permitió entrar en el minuto final con un 87-86 a favor. Estalló entonces la versión ubicua del magiar, capaz de colgarse del cielo para culminar una penetración que devolvía la ventaja para después sumergirse en el cieno defensivo para atrapar una recuperación vital a 28 segundos del cierre. El triunfo estaba en manos del Baskonia, que terminó por decantarse por la larga distancia. La última posesión vitoriana terminó en manos del Blazic, convencido de ser el hombre del partido y listo para detonar el obús final en forma de triple para clavar el 87-91 con diez segundos aún por jugar, margen suficiente para sellar la rendición madridista. El Baskonia rectificaba la oportunidad perdida en Kaunas con la captura de una pieza de caza mayor para iniciar una semana infernal con un grito estremecedor de reivindicación.

Un arranque magistral

Fue el colofón a una función magnífica en la que el Baskonia bordó todos los papeles. El plantel azulgrana se puso en órbita con un primer cuarto magistral y un 19-32 con el que castigó al Real Madrid por tomarse a la ligera el inicio del choque. La ausencia de Andrea Bargnani quedó olvidada de inmediato con la frenética actividad de Voigtmann y Shengelia, desbordante en el juego de espaldas, acompañados de un Larkin decidido a dejar su impronta. Los azulgranas desplegaron un juego de ataque sin especulaciones, gobernado por el dinamismo y el acierto que incluso abrazó a un Blazic febril. Las intermitencias quedaron de lado mientras el anfitrión deambulaba aturdido por la efervescencia visitante. El buen control del rebote concedió el ritmo del partido a los vitorianos mientras los relevos dados por imberbes como Ilimane Diop o Tadas Sederkeskis apenas mermaban el rendimiento.

La escuadra de Sito Alonso desplegaba su fortaleza sin ni siquiera echar en falta a un discreto Adam Hanga. Un triple de Blazic agrandó las distancias hasta los 17 puntos (28-45, minuto 15). En las filas merengues, los triples de Luka Doncic y la rabia de Felipe Reyes permitieron suturar un tanto la herida. Un triple de Tillie permitió controlar el acercamiento rival para tomar el camino del vestuario con un 43-54.

La reacción madridista no se hizo esperar y comenzó a amenazar desde el mismo arranque del tercer cuato. La temible madurez del joven Doncic se alió con la energía recobrada de Sergio Llull y un aumento general de la temperatura en la caldera defensiva blanca. Al Baskonia le tocaba soportar el aguacero de plomo sumergido en la trinchera. Vio como las distancias menguaban, pero aún mantenía la ventaja en el marcador al cierre de la tercera entrega (66-69). Apenas se sostenían las costuras, que comenzaron a rasgarse en el inicio del último cuarto. La magia de Doncic, los triples de Carroll y el poder muscular de Hunter y Randolph contribuyeron a forjar un parcial de 15-4 (81-73, minuto 36) que comenzaba a resquebrajar el sueño de los vitorianos.

Justo en el momento crítico, el Baskonia apartó de un manotazo el escrito de capitulación que le ponía ante los ojos el Real Madrid. La escuadra azulgrana había comenzado el duelo hundiendo en la zozobra y la desesperación a su oponente y se decantó por coronar la obra en el mismo registro, el mismo que le ayuda a recuperar velocidad en la larga marcha continental. Una hazaña de obligada digestión rápida. El Olympiacos ya asoma por el Buesa.

Directo

REAL MADRID 87 - 91 BASKONIA

No se olviden que el jueves volvemos con el mejor baloncesto, para contarles lo que ocurra en ese duelo de la cuarta ronda de Euroliga ante Olympiacos. Hasta entonces, un cordial saludo!! Agur!!!

Nosotros lo dejamos aquí. Gracias por haber vivido con nosotros este partidazo y esta gran victoria del Baskonia en territorio madrileño.

Esos dos triples finales han convertido a Blazic en el máximo anotador del encuentro, con 21 puntos. Supera los 18 de Voigtmann, que ha sido el MVP del choque con 26 de valoración. Grandes números de nuevo del alemán.

Lo han trabajado mucho los de Sito Alonso, el premio de la victoria es más que merecido.

Qué dos triplazos de Blazic en las últimas jugadas... claves para el triunfo.

3 veces se han medido en Euroliga, las 3 ha terminado imponiéndose Baskonia.

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