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Cuando la suerte no se merece

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Tillie sigue el balón para tratar de capturar el rebote. / Jesús Andrade

  • Un palmeo de Beirán en el último segundo da el triunfo al Iberostar Tenerife y condena a un Baskonia reincidente en sus errores

No siempre la suerte va a lanzar un capote al Baskonia. Ya lo hizo hace una semana en la visita del Tecnyconta Zaragoza, pero los comodines se agotaron ayer frente al Iberostar Tenerife. De tanto jugar con fuego y de reincidir en sus pecados, el conjunto azulgrana terminó escarmentado en un final de choque de auténtica ‘photo finish’.

En la línea habitual de los últimos encuentros, el Baskonia no está para defender con ciertas garantías. Ni cuando los músculos aún están frescos en el primer cuarto ni en la jugada decisiva del encuentro, en la que los insulares debían gastar la última bala para intentar voltear el 72-71 tras una canasta acrobática de Rodrigue Beaubois que paró el reloj en seis segundos y ocho décimas. En esta ocasión, el Iberostar fue un equipo ordenado a la hora de poner el balón en juego, y buscó con criterio a uno de sus hombres más inspirados. Davin White erró su intento de penetración y, mientras en la grada del Buesa Arena se comenzaba a propagar un grito de liberación, ahí apareció Javier Beirán para retratar la falta de contundencia a la hora de cerrar el rebote bajo el tablero propio y para activar un palmeo que permitía que el balón perforara el aro azulgrana.

Un 72-73 a favor de los tinerfeños a un segundo para la bocina, sin opción real alguna de contestación por parte del los vitorianos. Falló casi todo en la defensa final; desde la contención en el ‘uno contra uno’ hasta las ayudas que se lanzaron sobre la penetración de White o la falta de previsión para contener a un inteligente Beirán, capaz de adelantarse y obtener una posición inmejorable para ser protagonista de la acción que decidió el encuentro.

Sensaciones inquietantes

La derrota caía con todo su peso sobre la mala cabeza del Baskonia, sin el grado de ensañamiento que el empleado por el CSKA en Moscú, pero con sensaciones inquietantes de magnitud similar. Esta vez, el resultado no tapó el carácter desmandando de un grupo que funciona a impulsos, con serios problemas para orquestar un baloncesto con trazas de solidez. De nuevo, un rival con menor potencial hombre por hombre, pero bien trabajado y despierto exploró las debilidades del plantel vitoriano, su estancamiento actual y sus problemas para recolocarse en un calendario de locura. Se acumulan ya dos semanas y seis partidos en los que la personalidad azulgrana se difumina y la maquinaria se bloquea.

Ante los insulares, tampoco se vislumbró un propósito de enmienda demasiado claro. Otra vez, el Baskonia esperó a sentirse acorralado para dar ciertas señales de vida. En el cómputo general, su juego volvió a ser una mezcolanza de individualidades sin una trama grupal clara, lo que convirtió el ataque en una sucesión casi continua de monólogos. La argamasa que maneja Sito Alonso sigue sin endurecerse mientras su equipo sumergido en la zona de baches más pronunciada desde el inicio de temporada.

El Iberostar Tenerife ni siquiera extrañó a Fran Vázquez para dominar bajo los tableros. Controló el choque a lo largo de la primera parte y fue capaz de no perder la cara en el momento de la reacción local. Como un enfermo que trata de levantarse, los esfuerzos del Baskonia carecen de continuidad como para ganarse una matinal de domingo tranquila. Los azulgranas tuvieron que verse once puntos por debajo en el marcador (30-41, minuto 23) para tocar a rebato. Andrea Bargnani fue esta vez una aparición bienvenida al encontrar al fin el pulso en ataque con 11 puntos en el tercer cuarto.

A cara o cruz

El pívot italiano ayudó a cimentar la reacción apoyado por un Shane Larkin que casi nunca se ausenta y el arrojo defensivo de Kim Tillie para recortar distancias ante un Iberostar que aguantaba gracias al acierto triple y que cerraba la tercera entrega con un 55-56 a favor. La ola azulgrana amenazó al conjunto tinerfeño en el cuarto final, pero sin el poder suficiente como para desterrar la sensación de que el despertar se asentaba sobre suelo endeble. La pegada baskonista en ataque se mantuvo, pero los visitante seguían encontrando demasiadas facilidades para responder a cada golpe. El frágil hilo de equilibrio se rompió para vitorianos en dos últimos minutos de decisiones erradas y lanzamientos precipitados que evitaron garantizar el triunfo. Cuando Beaubois acudió al rescate en el minuto final tras verse con un 68-71 en contra, sus dos canastas fueron un grito tardío de salvación silenciado por el palmeo final de Javier Beirán.

Directo

FINAL: BASKONIA 72-IBEROSTAR TENERIFE 73. Un palmeo de Beirán en el último segundo decide para los visitantes. Larkin ha anotado 23 puntos.

Pierde el Baskonia en la última jugada. 72-73.

El palmeo de Beirán ha decidido el partido en el último segundo.

72-73.

...palmea Beirán...

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