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«Lo único que importa es que el equipo gane y siga haciendo las cosas bien»

Pablo Prigioni, en la zona mixta del Buesa Arena después del entrenamiento matinal de ayer.
Pablo Prigioni, en la zona mixta del Buesa Arena después del entrenamiento matinal de ayer. / Rafa Gutiérrez
  • El argentino delega todo el protagonismo en sus compañeros en la noche de su tercer estreno como jugador baskonista

Pablo Prigioni posee los dones de la longevidad y de la clarividencia sobre una cancha de baloncesto. Pero en el momento de un nuevo debut con la elástica del Baskonia a sus 39 años, puede que también deseara disponer de la destreza para hacerse invisible dada la repercusión de su retorno, que trata de sobrellevar con la mayor naturalidad posible. Esta noche (20.30 horas) llega el Barcelona al Buesa Arena y el base de Río Tercero no se cansa de recordar cuáles son las prioridades por mucho protagonismo y focos que pueda atraer. Se acaba de subir a una máquina obligada a funcionar a plena potencia en una nueva batalla de la Euroliga. «Lo único que importa es que el equipo gane y siga haciendo las cosas bien», precisa.

-¿Sigue abrumado por el ‘ruido’ generado por su retorno al Baskonia?

-Al principio fue demasiado. Por un lado, es para estar agradecido, pero por otro me daba cosa por los compañeros, que ellos estuvieran incómodos o se descentraran por algo así. Ojalá que no suceda y que en el encuentro contra el Barcelona el equipo siga jugando como lo está haciendo y sacando los partidos, que es lo que importa.

-¿Se ha llegado a sentir como una ‘celebrity’?

-No tanto (sonríe). Sé que tengo un pasado fuerte e importante con el club y por ese lado entiendo el ruido, algo que tengo que saber llevar. Pero lo que me preocupa es que el equipo siga sacando adelante sus compromisos. De a poco, espero poder acoplarme al grupo y ayudar en todo lo que pueda.

-¿Hace falta recordar que lo fundamental es ganar y no que Pablo Prigioni se dé un baño de masas?

-Lo único que importa es el partido, que el equipo gane y siga haciendo las cosas bien. Es lo único. Los jugadores, el cuerpo técnico y el club lo tenemos claro. Y seguro que también el aficionado, más allá de que tengan ganas de volver a verme jugar con el Baskonia. El partido es la prioridad.

-Con tantas experiencias a sus espaldas, ¿los nervios del debut desaparecen?

-No. Siempre va a haber nervios porque son situaciones especiales y, además, hay un componente emocional importante que a veces puede llegar a perjudicarte. Si me toca estar en la pista, intentaré dejar todo a un lado. Me centraré en competir y nada más.

-Jugó su último compromiso oficial con Los Angeles Clippers en abril. ¿Cómo cree que se sentirá de nuevo en la batalla después de unos cuantos meses?

-Mal. Creo que me voy a sentir mal y me voy a ahogar. Sería lo lógico, conociendo mi cuerpo. Pero te contaré después del juego las sensaciones (sonríe).

-¿Tiene una idea más clara de cuánto baloncesto le queda?

-Las declaraciones que hice en mi presentación sobre este punto van en relación a mi edad. Está claro que me queda poco baloncesto. Si tuviera 30 años te diría que aún me queda mucho, pero no es así. Pero sé que todavía me queda algo y quiero que ese algo sea de la mayor calidad posible. Por eso, quiero hacer todo lo que esté en mi mano para que lo que me toque jugar sea productivo.

Sin miedo al fracaso

-¿Tiene miedo al fracaso, a no sentirse usted mismo sobre una cancha de baloncesto?

-No. Si en algún momento llegara a tener esa sensación, me siento aquí en esta habitación (la entrevista se realiza en la sala de prensa del Buesa Arena) y digo: ‘Se acabó’. Lo que no voy a hacer es estar en un sitio donde sienta que no puedo llegar al nivel para competir. Si en algún momento detecto algo así, automáticamente le pongo punto final. Poder jugar en la NBA, tener ahora la oportunidad de volver a estar en el Baskonia... Todo lo que estoy viviendo en estos últimos años es como un extra, regalos que me ha dado el básquet. También quizás merecidos, en el sentido de que he sido cuidadoso con mi físico y muy profesional a la hora de entrenar y cuidarme. No encuentro otras razones que expliquen que siga compitiendo casi con 40 años después de haber tenido la oportunidad de estar cuatro temporadas en la NBA.

-Después de unos días de entrenamiento con sus nuevos compañeros, ¿qué sensaciones le transmite el equipo?

-Al equipo ya le había visto varias veces jugar. Tiene mucha intensidad, con jugadores de mucha calidad y se están sacando los partidos. Ahora que estoy entrenando con ellos, puedo conocer un poco más a los compañeros y también al entrenador. Es obvio que necesito un poco más de tiempo. Hacer una valoración ahora mismo es un poco precipitado, pero las sensaciones sobre cómo se entrena y se trabaja son muy buenas.

-Ritmo ofensivo alto en busca del mayor número de posesiones, sin especular con el reloj. ¿El estilo de este Baskonia se emparenta en algo con el juego que le ha tocado ejecutar en la NBA?

-Quizás sí, en el sentido de que se juega con una intensidad alta y mucha dinámica. Puede ser parecido a algunas situaciones, pero también aquí se juega de forma inteligente y compartiendo mucho la pelota. No todo es cuestión de dársela a la estrella del equipo y, a partir de ahí, esperar, tal y como suele suceder allá, en la NBA.

-En alguna ocasión, usted ha afirmado que un porcentaje muy alto de los equipos de la NBA juega mal al baloncesto.

-Digamos que juegan como juegan ellos. Son situaciones muy cortas en las que se pone el balón en manos del mejor jugador y a partir de ahí, muchos aclarados. Para mí, el básquet se juega un poquito diferente, con más inteligencia, viendo dónde están las ventajas o la manera de generarlas y compartiendo más la pelota. Ese es el juego que tengo yo más dentro.

Deberes

-¿Cómo cree que puede encajar Pablo Prigioni en este Baskonia en marcha?

-Lo veremos. Ahora mismo me queda mucho trabajo por delante en cuanto a mi acondicionamiento físico con vistas a ponerme en mi máximo nivel. Espero que ese nivel sea bueno y suficiente para competir. También me queda mucha labor de conocer bien todos los sistemas, saber las claves y qué es lo que queremos en cada uno de ellos. Hay que avanzar en saber dónde puedo explotar lo mejor de todos los compañeros y conocer perfectamente qué es lo que me pide el entrenador. Por más que quiera, no voy a conseguir todo eso en tres o cuatro días. Pero voy a poner toda mi atención para que el tiempo que me cueste ese proceso no sea tan largo.

-Coincidió con Larkin y Bargnani en los New York Knicks. ¿Eso ayuda en algo?

-Siempre ayuda tener conocimiento de algunos compañeros. Pero lo que cuenta es el tiempo que pasemos juntos desde ahora.

-¿Cree que es recuperable el pívot italiano?

-No puedo hablar de él porque acabo de llegar y no tengo una idea formada. Pero estoy convencido de que si está sano y compitiendo, Andrea marca la diferencia, seguro. Ojalá pueda resolver sus problemas físicos y retorne al equipo lo antes posible.

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