El Correo
Baskonia

EUROLIGA

Un peso pluma aplastado

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Los baskonistas tratan de frenar a Spanoulis. / EFE

  • Un Baskonia pasivo y entregado recibe un sopapo formidable a manos del Olympiacos

El Baskonia sigue tiritando cada vez que siente lejano el calor del Buesa Arena. La semana pasada se hundió a niveles bajo cero bajo la tormenta triple del Darussafaka Dogus y este viernes fue un peso pluma vapuleado sin compasión por el Olympiacos, seguro e implacable en su feudo. Fue el de casi siempre el conjunto griego. Con un Vassilis Spanoulis genial, pero con mucho más; una idea clara del juego a desplegar, un espíritu de apisonadora meticulosa en su labor de destrucción y una sensación de equipo capaz de hablar en plural. El Olympiacos, en su clasicismo de los últimos años; con algunas claras nuevas pero con esa dureza que parece ganar cuajo con el tiempo. Enfrente, el Baskonia en una de sus versiones más blandas de toda la temporada. Cierto que terminó por ser baja Tornike Shengelia por una contusión en la tibia. Faltó la fiereza del georgiano, pero no baja no cuela como excusa. El conjunto azulgrana fue borrado del parqué de una cancha en la que no gana desde 2007 y en la que, no hace tanto, otro correctivo en contra supuso la apertura de una expediente sancionador.

El Pireo sigue siendo territorio maldito para los vitorianos. Poco importa en qué estado de forma hayan llegado las diferentes versiones del Baskonia que se han presentado en los últimos años a orillas del Egeo. La sensación, con diferentes matices, siempre es similar. El Olympiacos niega el oxígeno y el espacio, se nutre de la magia de Spanoulis como generador de alegría ofensiva para los compañeros y convierte a los azulgranas en un equipo incapaz y derrotado. La historia se repitió este viernes noche como un destino fatal. Un Olympiacos gigante jugó con un Baskonia ligero de todo; escaso de espíritu, sin asomo de resistencia defensiva y con un bloqueo de ideas en ataque descomunal. Porque el trabajo atrás siempre será un refugio en este juego, pero el Baskonia también es capaz de desplegar una querencia ofensiva perniciosa que le convierte en una amalgama de solistas incapaces de encontrar recursos para asemejarse a una orquesta. Y tampoco es la mejor recomendación creer que es mejor ahorrar en esfuerzo defensivo para abrazarse al valor voluble del acierto.

Falló este viernes la batuta de Shane Larkin, se perdió de largo la pelea interior y el Baskonia quedó encajonado en media cancha. Estático, gastando el bote y los segundos mientras uno intenta mandar y el resto esperar no se sabe exactamente a qué. Sin dinamismo ni energía, como una foto fija ante un rival imposible de atrapar. Al otro lado de la cancha, en la trinchera defensiva donde se modelan las victorias en canchas como la del Pireo, no hubo señal alguna de conjura colectiva.

Apenas cinco minutos iniciales de tanteo igualado para después verse sometidos a una tortura sin posibilidad de cambiar una dinámica de extrema debilidad para los azulgranas. Por segunda jornada continental consecutiva, el Baskonia fue un viajero con un talante más turístico que conquistador. Su posición clasificatoria sigue siendo envidiable, pero la segunda vuelta de la fase regular se abre para los azulgranas como una ruta de sufrimiento que será aún más azarosa si no se agencia una coraza resistente que no solo le cubra cuando sopla a favor el aliento de su afición sino también lejos del hogar, donde los equipos comienzan a escribirse con mayúsculas.

Un suspiro

El Baskonia aguantó sobre sus propias piernas tan solo la primera mitad del cuarto inicial. Mientras Adam Hanga trabajaba en la labor casi imposible de incomodar a Spanoulis y Kim Tillie gritaba alto en la zona, los azulgranas fueron un equipo reconocible. Pero bastó la entrada de Rodrigue Beaubois para suplir al húngaro y su asignación como cancerbero del genio de Larissa para que el entramado se desmoronara. Confundió el plan de supervivencia el escolta galo. Creyó que podía entrar en un pulso ofensivo con su pareja de baile y salió escaldado. El triple de Tillie que colocó el 11-13 dio paso a la distensión generalizada en las filas vitorianas, castigadas con un parcial de 9-0 (20-13, minuto 7). El Olympiacos olfateó la flojera visitante y ya no tuvo piedad. El Baskonia comenzó a adquirir una palidez mortecina a medida que avanzaban los minutos. Spanoulis lanzó a su equipo en el cuarto inicial (24-17) para después contemplar como un mago sentado en segundo plano a sus compañeros desplegar las alas, encarnadas en la guerra muscular de Khem Birch y Patric Young, el virtuosismo de Printezis. 50-28 al descanso y subiendo. ¿El Baskonia? Sin nombre y apellidos, desconectado y fuera de cobertura.

Directo

OLYMPIACOS 92 - 62 BASKONIA

Nos despedimos aquí. Gracias por habernos acompañado en esta tarde-noche de viernes. Reciban un cordial saludo!! Agur!!!!

Los gasteiztarras, pese a la derrota, se mantienen cuartos en la clasificación (11-7). Olympiacos iguala con 13-5 al Real Madrid.

Lo mejor, olvidar cuanto antes esta derrota y pensar ya en el encuentro de Liga Endesa del domingo y la doble jornada europea de la próxima semana.

Spanoulis y los suyos han dominado todas las facetas del juego, marcando el tempo del partido y evitando que Baskonia pudiera ni tan siquiera acercarse mínimamente en el marcador.

Otra derrota más en este pabellón, que se resiste desde hace ya mucho, mucho tiempo

Incontestable la victoria del equipo griego que, salvo en los primeros cinco minutos, ha dominado de cabo a rabo el encuentro.

OLYMPIACOS 92 - 62 BASKONIA

FINAL DEL PARTIDO EN EL PIREO

Gorro de Agravanis a Rafa Luz!!

15 segundos

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