El Correo
Baskonia

baskonia - real madrid

Una muerte dulce

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Hanga, durante un lance del partido ante el Real Madrid. / B. Castillo

  • Un Baskonia monocorde languidece sin chispa en el Buesa hasta caer en la red del Real Madrid

El Baskonia continúa sumido en territorio movedizo en la Euroliga. Y no porque la situación clasificatoria sea grave, sino más bien por el nivel de juego que está exhibiendo en los últimos encuentros. Justo cuando se comienzan a vislumbrar los cortes entre elegidos y descartados para el ‘play off’ y aquellos contendientes con serias opciones para copar los primeros puestos al cierre de la fase regular, los azulgranas están en una indefinible zona gris. Son los designios en los que se mantiene después de caer este viernes en el Buesa Arena ante el Real Madrid. El oxígeno obtenido hace una semana en el Palau blaugrana volvió a esfumarse ante el actual líder de la clasificación en una nueva prueba que confirma que el equipo vitoriano muestra serios problemas de juego y mentalización ante equipos con mayúsculas.

El Real Madrid forma parte de esta estirpe no solo por su longitud de plantilla, sino por lo claro y asentado de su ideario baloncestístico. Frente a semejante unidad de acción y criterio, el Baskonia volvió a verse desarbolado, dudoso a la hora de aplicar su propio decálogo. Fue un grupo desorientado; maniatado por un rival que, sin aplicar un rodillo fulminante, le sometió a un golpeo constante y devastador desde el punto de vista psicológico. Porque no hay nada que hunda más a un equipo que ver lo cerca que puede estar el giro que cambie el destino de un partido y la eficacia del rival a la hora de mantenerse siempre a flote.

Sobre este guión maquiavélico, el Baskonia siempre transmitió la sensación de estar a las puertas de subirse a los hombros del Real Madrid. Pero entre tantas oportunidades, siempre había un puñado de detalles que se lo impedían. Si no era una pérdida o un rebote ofensivo concedido a destiempo, se trataba de una baza ofensiva mal jugada o la efectividad de un Real Madrid que, si se da el caso, siempre guarda unos cuandos ases marcados por la genialidad. En esta ocasión, la magia la puso un maestro precoz como Luka Docic.

Encrucijada agónica

Este muchacho esloveno, que se ajusta sobre los hombros todo tipo de responsabilidades en cancha con una naturalidad que asusta, fue un ejecutor desbordante en el tramo final del choque. Estuvo siempre presente en cada acción que devolvía al congelador cualquier atisbo de resurrección azulgrana. Sus dieciocho años raspados pusieron al Baskonia y Sito Alonso en una encrucijada angustiosa; entre sacar del parqué a un Beaubois desangrado en la defensa del balcánico o mantenerlo para no perder su fuego anotador. Al final, hubo cierta coherencia en la continuidad del galo, porque el Baskonia vive ahora, más que nunca desde el inicio del curso, de la confianza que genera un buen caudal anotador.

El problema es que el caudal ofensivo se secó ayer de nuevo y no hubo manera de que el conjunto azulgrana lograra atrincherarse en defensa. Con 52-59 para comenzar el cuarto final, Beaubois y Voigtmann mantuvieron el tenue hilo de vida del Baskonia durante parte de la recta final, pero el suspenso fue colectivo ante la imposibilidad de cambiar el paso del Real Madrid.

Tras un minuto loco de Doncic (57-68, minuto 33), el Baskonia aún intentaría agarrarse al encuentro con un triple de Beaubois (62-70, minuto 35). Pero los blancos siempre encontraron recursos para conservar una renta de seguridad hasta someter al Baskonia a una muerte dulce, previsible desde hacía demasiados minutos ante el carácter monocorde y lánguido de unos y la seguridad y la solvencia de los otros.

Sin entregarse, pero siempre a remolque. Este fue el estribillo que le tocó cantar al Baskonia en la noche de ayer. Desde el primer zarpazo merengue abanderado por Gustavo Ayón (4-12, minuto 5), los azulgranas se vieron dominados por un Real Madrid fluido en ataque de la mano de Anthony Randolph y de un juego interior más dinámico que el del anfitrión, de nuevo mustio con Bargnani y un Voigtmann desdibujado. A pesar de tener a Larkin desconectado por la defensa de Taylor, el Baskonia fue capaz de no perder la cara al duelo hasta el descanso (36-39), alimentado por el virtuosismo de Beaubois y los chispazos de Laprovittola.

Las soluciones individuales tapaban el atasco monumental en la circulación de balón de los azulgranas, que vieron castigada su mala entrada en el tercer cuarto con un parcial de 0-7 (36-46, minuto 23). En este punto, ya no hubo posibilidad de que el conjunto azulgrana elevara su pulso a ambos lados de la cancha para rebatir a un Real Madrid polifónico y que tampoco necesitaba de un ritmo alto para dominar.

Fue justo esa cadencia parsimoniosa la que terminó de anestesiar al residente del Buesa Arena, con un grado de mordiente tan bajo que solo le permitió sumar una solitaria recuperación de balón en todo el partido. Fue el sueño que precede al encefalograma plano, la cuarta derrota en los cinco últimos partidos en la pelea continental.

Directo

BASKONIA 71 - 79 REAL MADRID

Nosotros ponemos aquí punto final a esta narración. Gracias por habernos acompañado un día más. Saludos!! Hasta la próxima!!!

En el Real Madrid, el mejor ha sido Luka Doncic, con 16 puntos y 30 de valoración.

Sólo Rodrigue Beaubois ha estado a la altura de las circunstancias. 20 puntos anotados. Hanga ha sumado 12, y Voigtmann 10, con una gran actuación defensiva.

El equipo hoy no ha terminado de dar su mejor imagen, se ha visto superado por el planteamiento defensivo de Pablo Laso

De los últimos 5 partidos, sólo se ha ganado uno.

Los baskonistas están perdiendo ese colchón que habían hecho en la primera vuelta.

Nueva derrota para los de Sito Alonso

BASKONIA 71 - 79 REAL MADRID

FINAL DEL PARTIDO EN EL BUESA ARENA

Laprovittola quería doblar el balón, robó Llull...

Últimos segundos...

Taylora anota el segundo. 71-79

Eliminado también Shane Larkin por faltas

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