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En busca del espíritu de fortaleza

Shane Larkin rompe la línea defensa formada por Othello Hunter y Antohny Randolph
Shane Larkin rompe la línea defensa formada por Othello Hunter y Antohny Randolph / Rafa Gutiérrez
  • El Baskonia debe recuperar su solidez en el Buesa Arena ante el poderío del líder Real Madrid

El Estrella Roja y el Barcelona se han encargado de romper el cerrojo del Buesa Arena en las últimas dos semanas. La fortaleza sobre la que se ha sustentado buen parte de la progresión del Baskonia en lo que va de temporada también tiene sus grietas, que deben ser selladas cuanto antes para garantizar una singladura a refugio de tempestades.

En realidad, es el anfitrión azulgrana el que sestea en los últimos encuentros, ajeno al escenario en su inconstancia. De vuelta a la Euroliga, esta noche se le presenta un examen de máxima complicación. En este tipo de pruebas resulta complicado esconder desidias o carencias de energía. Llega el Real Madrid al Buesa Arena alzado en lo más alto de la clasificación e impulsado por una racha de seis victorias consecutivas en el frente continental. También líder de la ACB, el conjunto blanco se encuentra en ese grupo de equipos que eleva su potencia de forma progresiva a medida que se acercan los primeros momentos cruciales del curso.

Para el Real Madrid no ha habido cuesta de enero, al menos en materia de resultados. Sí se han detectado frenazos en un Baskonia que, al menos, sigue haciendo valer las valiosas reservas logradas en la primera vuelta. Restan diez duelos para el cierre de la fase regular y hay una sensación de tensión creciente. El reparto de las plazas para los ‘play off’ comienza a tomar forma y el Baskonia mantiene una buena posición, sexto con doce victorias y con opciones aún de pelear por uno de los primeros cuatro puestos.

Sito Alonso defendió ayer las posibilidades de su equipo, avaladas por su trayectoria en el torneo desde el inicio, pero también consideró que «las cosas se están decidiendo en este momento». «Tenemos que darnos cuenta de que estamos en un momento clave y debemos apretar muchísimo más, sobre todo en cuestión de mentalidad», destacó. Por otro lado, medirse a un contrincante de las dimensiones del Real Madrid también obliga al Baskonia a rectificar errores.

Búsqueda del equilibrio

Para el preparador azulgrana, gran parte de las correcciones deben realizarse en un plano mental, con especial énfasis en evitar tomar atajos peligrosos cuando el rival toma ventaja en el marcador o se entra en una crisis ofensiva. «No podemos dejarnos llevar por el impulso a la hora de remontar, porque podemos desproteger situaciones que solemos controlar», explicó. La inconsistencia es una sensación que parece instalada en el Baskonia en los últimos duelos, aunque lo condensado del calendario genera, en opinión del preparador madrileño, impresiones cambiantes. «Es importante no perder mucho el tiempo en pensar cómo estamos y afrontar el momento actual, que es el único que podemos dominar. Si damos mucha más importancia de la que tiene a una victoria o a una derrota, podemos decepcionarnos en exceso o caer en una euforia excesiva. Es una de las cosas que debemos dominar», recomendó Sito Alonso.

El Baskonia afronta esta noche un nuevo choque sin Tornike Shengelia. La ausencia del georgiano sigue condicionando la rotación interior y más cuando Andrea Bargnani continúa sin aparecer. Los azulgranas se miden ante un juego interior merengue superpoblado y polivalente, pero que también registra la baja de Felipe Reyes, con molestias en un gemelo. Pablo Laso tampoco podrá tener a sus órdenes a Rudy Fernández, que se quedó en casa debido a problemas en los isquiotibiales. El preparador vitoriano ve un tanto reducida una tropa bien adiestrada y que administra la veteranía de un número importante de sus miembros al tiempo que se agigantan las figuras de Sergio Llull o del precoz Luka Doncic.

La escuadra blanca busca el punto óptimo de maduración a estas alturas de la campaña, cuando los grandes se afanan en acelerar. El Baskonia, aún con margen de error en la Euroliga, quiere limpiar su motor para carburar de nuevo al máximo de revoluciones. En una pista que conoce bien como el Buesa Arena, aspira a recuperar ese espíritu de fortaleza inabordable para cualquier rival, sea cual sea su condición. El muro debe volver a alzarse en una Euroliga ya inmersa en la guerra de eliminación.

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