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Bucear en un avispero

Hanga se abre paso entre un mar de rivales durante la última visita del Maccabi a Vitoria.
Hanga se abre paso entre un mar de rivales durante la última visita del Maccabi a Vitoria. / Rafa Gutiérrez
  • El Baskonia busca la reacción continental en la cancha de un Maccabi imprevisible y sumido en turbulencias

Hace poco era el Nokia Arena hasta el reciente cambio de nombre para ser rebautizado como Menora Mivtachim Arena. Pueden variarse las nomenclaturas comerciales, pero la cancha del Maccabi sigue siendo ‘Yad Eliyahu’ para el aficionado macabeo. Es la ‘Mano de Elías’, la resonancia al profeta hebreo, la morada del símbolo deportivo más reconocible de Israel. En este espacio incandescente se sumerge esta noche el Baskonia. Ya no es el recinto hermético de otros tiempos, pero salir por sus puertas con los laureles del vencedor sigue alimentando el orgullo a cualquiera. Se cita el conjunto azulgrana con un Maccabi convertido en una turbulencia continua desde el mismo inicio de temporada y ahora a tres victorias de la zona de ‘play off’, brecha difícilmente salvable a nueve jornadas del cierre de la fase regular.

Los vitorianos pueden haber sesteado con cuatro derrotas en los últimos cinco choques continentales, pero sobreviven gracias a los méritos acumulados en la primera vuelta. Cualquier problema en sus filas parece una minucia en comparación con el estado de tensión que rodea al Maccabi, con un entorno implacable y la sensación de que el propio club ha asumido que su proyecto para este curso está muerto y enterrado. Síntomas hay respecto a este último punto después de que hace unas semanas se decretara la cesión del pívot Malik Zirbes al Bayern de Múnich o el extraño despido de Sonny Weems. El alero estadounidense dejó de ser jugador del Maccabi después de ser acusado de no querer someterse a un control antidoping después de un entrenamiento. El alero estadounidense tiene su propia versión, pero ha abandonado la casa por la puerta de atrás liberando un contrato millonario.

En busca de pívot

El caso de Weems ha alimentado la hoguera en la que arde el Maccabi en una temporada maléfica en la que hasta cuatro entrenadores han ocupado la jefatura del banquillo. El letón Ainars Bagatskis es el último timonel que está sufriendo las turbulencias de un club que detesta perder y estar alejado de la élite. Ahora, el Maccabi busca un pívot y ayer quedaban reflejadas en la prensa local las palabras de Andrew Goudelock, referente anotador macabeo, en las que aseguraba que «no tenemos un hombre en la zona al que respeten los rivales». Es una apreciación que no deja en buen lugar al exbaskonista Colton Iverson, el hombre que, debido a los impagos, rompió lazos en Vitoria tras denunciar su caso al Tribunal de Arbitraje de la FIBA y con el que aún mantiene un contencioso legal.

La añoranza de un hombre interior que muestra el Maccabi recuerda que los gigantes aún son necesarios en el baloncesto. El Baskonia tiene los suyos, aunque también echa en falta a un lesionado Tornike Shengelia, su hombre en el poste bajo esta temporada. Mientras, espera que el brillo deslumbrante de Andrea Bargnani en el último duelo en Andorra tenga continuidad en un escenario de mayores dificultades como la Euroliga y ante un Maccabi imprevisible y que esta noche debe contentar a una afición que en la última jornada de la competición doméstica tuvo que digerir una derrota en el derbi contra el Hapoel Jerusalem.

Al italiano se le sigue esperando, pero tampoco es una pantalla que tape el bajón de energía y juego que ha experimentado en conjunto vitoriano en sus últimos compromisos continentales. Si se trata de recuperar la solidez defensiva y la constancia, el Macabbi sirve como cualquier otro rival, aunque sus rasgos innatos de juego lo convierten en materia inestable y, por tanto, peligrosa.

Sorprendente

El sello de barras y estrellas que imponen como jugadores Goudelock, Rudd, Seeley o Smith marcan las constantes de un equipo que busca siempre el ritmo y la confianza a través de la anotación. En este punto se emparenta con el Baskonia, aunque este ha demostrado saber aferrarse a cierto orden para sobrevivir en situaciones incómodas. De hecho, es justo esa capacidad de aclimatación la que se ha resentido en las filas vitorianas en las últimas derrotas y que debe recuperar.

El Maccabi puede ser ahora mismo un equipo de mentalidad frágil, pero si aún quiere soñar con alcanzar los ‘play off’, está obligado a batir esta noche al Baskonia. Para los azulgranas, el duelo puede marcar la frontera entre pelear por ganarse un puesto entre los cuatro primeros de la Euroliga o defender el espacio actual. Hay una duplicidad de objetivos, pero un objetivo claro para el Baskonia, debe convencer de que la recta final de la fase regular no va a ser un tránsito agónico para él y su gente.

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