El Correo
Baskonia

maccabi - Baskonia

De la resurrección al sinsentido

  • El Baskonia cae ante el Maccabi tras despertar en un último cuarto y gastar una última posesión sin tirar

Era la oda final al individualismo, la negación del pase y el juego en plural. Andrew Goudelock desperdició su turno con una penetración que escupió el aro. Atrapó el rebote Adam Hanga para conceder una última posesión ganadora con un 85-84 y 16 segundos por jugar. Era tiempo suficiente como para apelar por un instante a la lógica y trazar un ataque mínimamente coherente sobre el parqué de la Mano de Elías. Y visto el desenlace, parece que era demasiado pedir a este Baskonia incomprensible.

Cinco hombres abiertos y balón para Shane Larkin. Ni un bloqueo para generar una mínima ventaja que abriera el camino hacia el aro macabeo. Se la jugó el estadounidense al ‘uno contra uno’ frente a Gal Mekel. Apenas superó a su par y se topó con la ayuda defensiva de Quincy Miller. Demasiado fácil incluso para la defensa de plastilina como la del Maccabi. El avance se cerró para Larkin, que apenas pudo evitar el robo de balón, que hizo llegar a un Adam Hanga esquinado. Más que un pase, era un mensaje desesperado lo que llegaba a las manos del húngaro, sin posición desahogada de tiro. Un bote y envío a Rodrigue Beaubois situado en la parte superior de la bombilla. Demasiado tarde para el francés y para el Baskonia; el balón al fin se dirigía al aro hebreo pero sin precisión y, sobre todo, fuera de tiempo. El último tren para la tranquilidad y la resurrección plena pasaba de largo para los azulgranas.

Quinta derrota en seis partidos de Euroliga y la constatación de que el Baskonia no mira hacia arriba en la clasificación sino que se condena a un cierre de fase regular taquicárdica. Tras otra entrega de juego plano y reacción tardía y malograda en Tel Aviv, debe defender una plaza en la cola de las zona de ‘play off’. Tal vez sea la meta inmediata por la que puede pelear a estas alturas de campaña, cuando sus resortes se resienten, se acumulan las sensaciones negativas y no se atisban señales claras de mejora.

Contagio

Cierto es que el Baskonia fue capaz de luchar por el triunfo hasta la baza final, pero también que malvivió durante buena parte del partido sin imponer cierta seriedad y cortar las alas de un Maccabi desenfadado, fiel a ese estilo ultraofensivo que prima el ego por encima de todo. El conjunto azulgrana se contagió del desorden hebreo, fue incapaz de poner dique defensivo alguno a la iniciativa de artilleros como Andrew Goudelock, Quincy Miller o Sylven Landesberg y tampoco se esforzó en despertar los miedos de un rival sumido este temporada en una agitación continua, lastrado por una consistencia prendida con alfileres. Falló otra vez la argamasa de contención, sin piernas para controlar el ‘uno contra uno’ ni capacidad asociativa alguna. Al fin y al cabo, en la caldera hebrea se reunieron dos rivales que comparten desvelos similares. Los del Maccabi se asemejan a una enfermedad crónica mientras que los del Baskonia están aflorando de manera incontrolable desde primeros de enero.

A los jugadores azulgranas se les puede asignar el mérito de ser capaces de meterse de lleno en un partido que parecía perdido con un 69-55 en el arranque del último cuarto. Pero su reacción también tuvo ciertas trazas de espejismo. Si bien cambió el destino del duelo en el marcador, tampoco es que hubiera un súbito endurecimiento defensivo por parte del Baskonia. Leal a su ultradependencia de la puntería, la recta final se convirtió en un intercambio de salvas entre francotiradores. La razón del acercamiento vitoriano se debió a que el Maccabi erró en un número importante de lanzamientos librados mientras que Shane Larkin se convirtió en el héroe temerario capaz de embocar triples de factura casi imposible. Tras entrar en los dos minutos finales con un feo 85-76, dos certeros proyectiles triples con su firma con su firma y otra canasta doble permitieron arañar la esperanza hasta el garabato irresoluble de la posesión final, con Larkin dispuesto a tragar con todo el peso de la responsabilidad. Demasiado solo, sin un muro amigo en el que pudiera quedarse enganchado su defensor.

Directo

MACCABI 85 - 84 BASKONIA

Nosotros nos despedimos aquí. Gracias por habernos acompañado una jornada más. Un saludo!! Agur!!

Por Baskonia, Bargnani sumó 17, 16 anotó Beaubois y 15 Larkin.

El mejor del encuentro ha sido Landesberg, con 19 de valoración y 18 puntos anotados. Máximo anotador para Goudelock, con 21 tantos en su haber.

Nueva derrota del cuadro gasteiztarra, que ve cómo su colchón respecto a los perseguidores queda reducido a la mínima expresión. Más cercano de los que luchan por entrar en zona play-off que de la zona cabecera, es obligada la reacción del equipo.

Baskonia ha tenido opción para una canasta ganadora... pero no se ha lanzado. Una jugada que marca el partido.

Mal partido en líneas generales. Salvo el último cuarto y el tramo final del tercero, Baskonia ha permitido a Maccabi jugar y anotar con demasiada facilidad.

Qué error en esa última posesión... Hanga debió lanzar en lugar de buscar un pase extra... ya fuera de tiempo. Una verdadera lástima.

MACCABI 85 - 84 BASKONIA

FINAL DEL PARTIDO

Quiere penetrar, se resbala, el balón le llega a Hanga... se agotó la posesión!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Larkin con la pelota...

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate