El Correo
Baskonia

COPA DEL REY

Un ambiente que engancha

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David, Óscar, Xavi, Marc, Joan, Carles, Mauro y Pau, con camisetas del Gran Canaria, Baskonia y Barcelona, son una muestra de la armonía que predomina entre los ocho equipos durante los cuatro días de la Copa. / Rafa Gutiérrez

  • Seguidores de todos los colores coinciden en que la Copa destaca por la hermandad entre las aficiones

Si se pasea por las calles de la ciudad, aprovechando la tregua con la que la climatología ha tenido a bien dar la bienvenida al fin de semana, enseguida se nota que no son días normales. Terrazas llenas, rincones emblemáticos muy solicitados y nutridos grupos paseando por las calles medievales del Casco Viejo. Un fin de semana en el que parece que más turistas de lo habitual han decidido conocer la capital alavesa. Pero entonces comienzan a vislumbrarse coloridas bufandas y camisetas adornadas con dorsales. Y todo cobra sentido. Son los seguidores de los ocho equipos que compiten por el trofeo de la Copa del Rey, que aprovechan sus ratos libres para disfrutar de la sede de esta edición, de la gastronomía vasca, mientras comparten momentos con el resto de aficiones. Porque si algo tiene este torneo, además del mejor baloncesto, es un ambiente que engancha.

La veteranía avala la credibilidad de las palabras de María José y Miguel. Socios de honor del Valencia Basket, «de toda la vida», no dudan en afirmar que la Copa es un acontecimiento «muy emocionante», en el que «nunca hay violencia». De entre todas las aficiones, la que se hace notar, vaya donde vaya, es, sin duda, «la del Baskonia». «Todavía me acuerdo de la que liaron hace dos años en Gran Canaria. ¡Y eso que su equipo no se había clasificado!», rememora María José, mientras asiente Miguel, en la plaza de las Burullerías al calor del inesperado sol, descansando con un mapa de la ciudad entre las manos. «Esto parece Valencia», aseguran.

El grupo formado por Carlos, Raúl y Jorge demuestra la hermandad que reina entre los seguidores de los equipos. Camiseta y bufanda ‘taronjas’ junto a una azulgrana. «De momento, llevamos bien lo de ser de equipos diferentes», relata Carlos. Importante matiz, ya que aún hay opciones de que ambas escuadras se crucen. «Entonces ya veremos», explican entre risas.

Otra manera de evidenciar la sana rivalidad que predomina en el baloncesto es vestir los colores de los rivales. Como hacen David y Óscar, con los del Herbalife, y Marc, Joan y Carles, con los del Baskonia, mientras sus amigos Xavi, Mauro y Pau se mantienen fieles al Barça. Una ‘colla’ de catalanes que, entre sidra y sidra, se preparan para ver el debut de su equipo en el torneo, algunos con más fe que otros en las posibilidades de los blaugranas. «Si pierden, nos pasamos al Baskonia», garantizan. «Juntar a ocho equipos en una ciudad durante cuatro días sería impensable en el caso del fútbol, es lo bueno que tiene el baloncesto, que todos nos llevamos bien», destacan.

Aliviar la derrota

Una atmósfera festiva que hace más llevaderas las derrotas, especialmente las que suceden al final, como le ocurrió al Andorra ante el Real Madrid. «Todavía nos duele», reconocen Oriol y Marc, que el viernes animaron a los pirenaicos. «Es un equipo humilde, al que hemos empezado a seguir hace poco, pero que engancha», señalan. Con la aventura copera de los de Peñarroya ya terminada, lo que toca ahora es pasarlo bien. «Los partidos son una excusa, estamos aquí por el buen rollo», admiten. Amargura que contrasta con la ilusión de Anna, que confía en que el Valencia juegue la final, como hiciera en 2013 ante el Barça, también en Vitoria.

Además de la gran competición, estos días también se juega la Minicopa, que desplaza a sus propias aficiones. Mientras las promesas juegan su torneo, sus familias descubren la ciudad, sorprendidos por el buen tiempo. «Hemos traído gorros, bufandas... ¡Veníamos preparados para el frío!», ilustra Sandra, que junto al resto del grupo luce los colores verdinegros de La Penya.

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