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Baskonia

Copa del rey

El Baskonia pierde el manual de ganar

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Ilimane Diop observa al madridista Gustavo Ayón. / Iosu Onandia

  • Los azulgranas ven pasar el tren de la final en una pelea titánica contra el Real Madrid que no saben resolver en el momento crítico para después hundirse en la prórroga

Meritorio, encomiable y vacío hasta la última gota. Reconocible en la entrega y en el carácter, pero derrotado. Cayó el Baskonia sobre la lona del Buesa Arena después de 45 minutos irreprochables en su actitud y el sueño de asaltar el séptimo título copero de su historia estalló hecho añicos. Tristeza máxima en la grada del Buesa Arena después de verlo por momentos tan lejos y más tarde tan cerca que casi soñaba que la escuadra de Sito Alonso avanzaba hacia la final de este domingo. Y enfrente, la sonrisa taimada del Real Madrid, tirano dominador de la ACB en los últimos años con el manual de ganar encuentros al límite perfectamente memorizado. El oficio y la calidad supremas, escanciadas sobre un encuentro formidable en el momento adecuado, justo cuando todas las alarmas se encendían en las filas blancas y el motor del anfitrión comenzaba a perder gas después de quemar el combustible de un corazón inmenso.

Le pudo el vértigo al Baskonia en su asalto a la que podía haber sido su primera final copera desde 2009. Perdió el tren de la gloria, porque le tembló el alma y el baloncesto para aguantar la mirada del Real Madrid e incurrió en ese tipo de errores que terminan por eliminar a cualquier aspirante por mucho empeño y deseo que ponga sobre el parqué. A la formidable segunda parte del Baskonia le sobraron tres minutos, los mismos en los que se internó en un laberinto sin salida hasta conceder una prórroga que era sinónimo de indulto para los madridistas.

Y ante semejante concesión, los hombres de Pablo Laso no perdonaron. Más frescos, plenos de efectividad y conscientes de que su rival había fallado en el tiro de gracia, cercenaron el ánimo de un rival orgulloso pero ya con la vista demasiado nublada, pidiendo a gritos un rayo de luz que les devolviera a la plenitud perdida.

Después del entremés de cuartos, el conjunto vitoriano se dispuso a escalar un muro vertical y cerca estuvo de hollar la cima. Pero se condenó primero en tres últimos minutos de tiempo reglamentario en los que no supo controlar la oleada final madridista. Un triple de Adam Hanga concedió a los azulgranas una ventaja de ocho puntos. Era oro puro que conservar (87-79, minuto 37). Llegó entonces la irrupción de Andrés Nocioni, carta guardada desde el inicio del choque, como la premonición de un cambio en el viento, que hasta entonces inflaba las velas locales.

El Chapu fijó la defensa madridista y Sergio Llull el testigo de Luka Doncic para socorrer a los suyos. Un triple de Antohny Randolph, una pérdida de balón de Johannes Voigtmann y cuatro puntos consecutivos del balear hicieron que el choque entrara en el minuto final con un 87-86. Beaubois sacó la magia con una canasta doble y el Baskonia se dispuso a defender una posesión que valía por el pase a la final.

Era el momento crítico, cuando la defensa azulgrana regaló la prórroga. Primero, por conceder un triple libre de oposición con el que no acertó Nocioni. Después, por otorgar a Luka Doncic el rebote ofensivo justo debajo del aro azulgrana. El esloveno cedió el balón a un Llull abierto tras la línea de tres para clavar un triple sin compasión e igualar la contienda a falta de 35 segundos. Shane Larkin trató de doblar la apuesta con otro intento de tres fallado, seguido de otro de Llull que no encontraba el aro azulgrana.

El duelo se iba al tiempo extra, pero la ventaja mental era claramente madridista. El Baskonia ya no tendría la batuta, extenuado y con una capacidad de responder a los golpes cada vez menor. Era el canto final, en tono cada vez más bajo después de desperdiciar una oportunidad magnífica. El balón que arrebató de las manos Gustavo Ayón a Kim Tillie tras haber atrapado un rebote ofensivo con un 96-100 y poco más de un minuto por jugar retrató a un gladiador ya en la reserva, con los músculos ya rotos de tanto remar. La distancia extrema en materia de oficio también puso el foco en Johannes Voigtmann, dubitativo en los instantes definitivos. Un gran proyecto de jugador, pero aún con escasas horas de vuelo en el fragor de la élite y con mucho camino por recorrer.

Saltar de la tumba

Cinco minutos de hundimiento sin freno hasta ver cómo el Real Madrid cerraba el paso hacia la final con un golpe de poderío. Atrás quedaba un encuentro de alta tensión, peleado con fe por un Baskonia que fue capaz de saltar de la tumba que le había cavado el Real Madrid tras situarse con un 35-48 en el arranque del tercer cuarto. La convicción encarnada en la fiereza de Ilimane Diop o Kim Tillie, el empuje de Adam Hanga y la determinación ofensiva de Shane Larkin y Rodrigue Beaubois. Fue el núcleo duro que devolvió a la vida al Baskonia, la apuesta para ganar de Sito Alonso, consciente de qué gladiadores eran capaces de conjurar el despertar. Entre ellos, no estaba Andrea Bargnani. Con el italiano, ya llueve sobre mojado.

Directo

FINAL EN VITORIA: BASKONIA 99-REAL MADRID 103. Gran semifinal decidida a favor del Real Madrid en la prórroga. Los de Sito Alonso se quedan sin final.

Doncic y Llull han anotado 23 puntos.

Beaubois con 27 puntos, máximo anotador de una gran semifinal.

Partido para la historia de la Copa del Rey. 99-103.

Tras el 89-89, el Real Madrid ha ganado 99-103 en la prórroga.

El Real Madrid es finalista tras un gran encuentro que se ha decidido en la prórroga.

FINAL: BASKONIA 99-REAL MADRID 103.

Final: 99-103.

Triplee de Beaubois. 99-103.

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