El Correo
Baskonia

Los caprichos del baloncesto

Se me amontonan las emociones. El Baskonia hizo méritos más que suficientes para haber jugado la gran final que vimos ayer por la tarde. No estuvo por aquello de los caprichos del baloncesto. El Valencia se va triste habiendo sido el mejor equipo en función del potencial de su plantilla. Perdió porque el Madrid tiene algún jugador que mete canastas imposibles en los momentos trascendentales, tal como opina el clarividente Pedro Martínez, entrenador de los valencianos. Los blancos han sido campeones aliados en un recurso en el que no se suelen apoyar, la suerte, lo cual no limita sus méritos, pero es una realidad.

El Barcelona, una auténtica pena, mala cara en los jugadores, nervios desmedidos en el entrenador y un lenguaje corporal penoso. Da la sensación de que la sección baloncestística de los catalanes tiene ante sí un largo recorrido por un desierto sin alegrías cercanas.

Insisto, los valencianos han sido durante las tres jornadas los más templados. Cuando un grupo vive tensionado recurre a un ataque de triples. El Baskonia ante el Madrid, 14 de 30 intentos, demasiados. No digamos el tembloroso equipo blanco, que estuvo a punto de irse a casa el primer día tras tirar nada menos que 43 intentos triples frente al modesto Andorra carente de gran potencial interior. Todos los equipos han competido, solo el Canarias se sintió impotente, quizás fue por el poderío que mostraron los valencianos.

Mal el arbitraje. Hubo muchos momentos bien pitados, pero los errores han sido de tal calibre que me atrevo a suspenderlos; no pitar el campo atrás de Llull frente al Andorra es ya motivo de fuerte crítica. Y ayer en la final, demasiadas dudas, amenazas impropias cuando el partido se desarrollaba con la corrección propia del baloncesto español.

Recuerdos inolvidables: el juego que nos ofrece el diecisieteañero Doncic, qué valor para tomar decisiones, qué poderío físico. Hay gente que desde muy joven encuentra su lugar en el mundo. Llull es el jugador español con el mejor estilo NBA, quiere todos los balones, sabe que esta ahí para ganar y, aun cometiendo errores, se echa el equipo a la espalda sin ningun temor.

El rendimiento de la pareja vitoriana Larkin-Beaubois tiene puntos en sus manos. El francés necesita la temperatura de los grandes días porque su gélida cara da un poco de pena. El base puede ser en poco tiempo jugador franquicia en el baloncesto europeo.

Desdibujado Unicaja, un proyecto que pocos años atrás era de lo más altisonante y hoy no dice nada. Los malagueños y el Barcelona fueron decepcionantes, tanto en el juego como en las actitudes.

Mis felicitaciones al Baskonia y a la ACB por mantener el espectáculo a tan alto nivel. Sigue sorprendiéndome no ver la cara sonriente de Portela en el reparto de premios. Quizás el ministro aprovechando el viaje comió en La Rioja y no le dio tiempo a cambiarse de atuendo. Consideremos el error de protocolo como un accidente, no como una falta de respeto hacia nuestro deporte.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate