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Baskonia

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En su justa medida

Se me hace difícil pronosticar qué puede pasar al final de la temporada. Las competiciones que juegan unos y otros distorsionan las posibilidades de valorar con justicia el rendimiento de todos ellos. Un equipo que participe solo en la Liga ACB y quede fuera de los ‘play off’ habrá jugado a fin de temporada treinta partidos. Como dice Salva Maldonado, entrenador prestigioso, claramente insuficientes tanto para los jugadores, el club y sus aficionados. Sobre todo, no hay presupuesto que soporte tan escasa fuente de ingresos. En España no existen los hábitos de otros países en los que se juegan dos torneos a lo largo del año. Problema de difícil solución.

Por otro lado, una parte de los equipos del entorno nacional disputan la Eurocup, la segunda liga europea. En ella están inmersos Valencia Basket, Unicaja y Gran Canaria. Esta semana ventilarán sus cuartos de final y habrá llegado el momento de centrarse en la Liga ACB. El Valencia jugó en Vitoria el sábado con menos de 48 horas de descanso después de sufrir un fuerte correctivo en Moscú frente al Khimki, circunstancia que justifica sobradamente el bajo rendimiento en su derrota ante los anfitriones. Francamente, ni los vitorianos ni los valencianos estaban en condiciones anímicas para brindar un brillante espectáculo.

Por último, Real Madrid, Barcelona y Baskonia se juegan un torneo con los mejores equipos europeos, en un todos contra todos de 16 equipos. Los mismos partidos que se disputan en la temporada regular española. Para mayor agravio, nuestra liga no da ningún descanso a los conjuntos de la Euroliga, todo lo contrario, los supuestamente inferiores plantean los partidos conocedores de la merma física de los europeos. Solo desde esta premisa se puede comprender que el Madrid anote los paupérrimos 64 puntos, para perder en Tenerife, o que el Barcelona gane in extremis en casa al Murcia por tres puntos. El Baskonia ha tenido la suerte de jugar los dos partidos semanales sin viajes y con un adversario europeo débil, y ha sobrevivido. De lo contrario, hoy podríamos estar hablando de crisis.

El baloncesto europeo necesita mucha imaginación para corregir estas injustas circunstancias. La tarea no va a ser fácil. Sin la participación de los tres equipos con tarjeta de europeos no se puede concebir una liga española. Por otra parte, ésta necesita clubes fuertes con posibilidades de crecer, y cada año los equipos que consiguen el ascenso en la cancha no reúnen las condiciones mínimas para jugar la ACB, y reducir los participantes conduciría a la inviabilidad.

Si algún día se me ocurriera una fórmula que pudiese contentar a todos, no duden de que la expondría. Mientras tanto, el buen aficionado debe ser tolerante con el equipo y no hacer valoraciones prematuras. Debe ser el club el que valore el tipo de jugadores que debe intentar reclutar para que los contratiempos se minimicen lo máximo posible.

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