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Baskonia

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La energía, en monodosis

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El baskonista Shane Larkin, en plena jugada.

/ Blanca Castillo

  • El Baskonia encuentra el empuje justo tras el descanso para responder al dominio del Real Betis y resolver en la segunda parte otro trámite ACB disputado a medio gas

Son de obligado cumplimiento y no queda otro remedio que afrontarlos. Con mucha o poca presencia de ánimo, con la aportación del combustible que se pueda después del desgaste continental y las migajas de juego que queden tras un esfuerzo sin recuperación, un viaje de por medio y la preparación cogida con alfileres. Los compromisos del fin de semana en la Liga ACB siguen siendo un trámite incómodo para el Baskonia y más con lo que se avecina en la Euroliga. Lo han sido en las últimas fechas, por no decir desde el inicio de la temporada, y lo ha sido de nuevo este domingo con motivo de la visita del Real Betis al Buesa Arena. Es lo que hay con un calendario diseñado con la única lógica de dos competiciones decididas a pisarse la una a la otra sin querer ver cómo se devalúa el producto.

Al menos, la escuadra azulgrana encontró a tiempo la chispa y el empuje para resolver el trámite ante un oponente angustiado por una racha de derrotas sin freno que le ha colocado en posiciones cercanas al descenso. Eso sí, el Real Betis supo aprovechar la semana completa para preparar con mimo su visita al Buesa Arena y ha sido un rival respondón, sin miedo a la superioridad teórica del anfitrión y con recursos para incomodar al Baskonia. Mientras, la grada del Buesa mostraba demasiados asientos libres. Ni la desapacible climatología animó a buscar refugio en el coliseo de Zurbano. Quizás porque mejor en casa que en ninguna parte, una vez interiorizado que las matinales ACB del domingo no suelen deparar espectáculos cuando está tan reciente el último duelo europeo. En esta competición se puede ganar incluso incurriendo en la friolera de 21 pérdidas de balón, tal y como ha hecho este domingo el Baskonia.

El conjunto vitoriano protagonizó un despertar gradual. Reprodujo el inicio destemplado para dar alas a los sevillanos, capaces de cercenar su fuente de energía para llevar el encuentro a un ritmo pausado y molesto para los locales. Se desconectó Shane Larkin, Rafa Luz tampoco embocó el enchufe, Rodrigue Beaubois se desdibujó tras errar sus primeros tiros y las pulsaciones cayeron en un equipo en el que apenas asomaba el carácter multiusos de Chase Budinger.

La sensación de que las fuerzas escaseaban en las filas azulgranas fue palpable en la primera parte, como si una velocidad menor impidiera aclarar las ideas. Al fin y al cabo, el Baskonia es un equipo de acción directa, más cómodo en el vértigo y que tiende al atasco cuando el juego se enclaustra en la media cancha.

Entre tinieblas

Fue el terreno al que llevó el duelo el equipo de Zan Tabak. Sus primeros veinte minutos en absoluto fueron los de un plantel atemorizado por su situación clasificatoria. El Real Betis se las arregló para encauzar sus urgencias. Aprovechó la parsimonia defensiva azulgrana en el ‘uno contra uno’, tiró de fe y sacrificio en el rebote bajo ambos aros y solo su escasa puntería triplista le impidió cruzar el ecuador con una renta superior al 30-35.

A partir del descanso, el juego de los vitorianos creció, no sin altibajos, pero con el empuje suficiente como para ir minando los ánimos de un Real Betis que consiguió aferrarse al encuentro. El Baskonia redescubrió su personalidad en un tercer cuarto en el que su mejora defensiva le ayudó a correr la cancha y su mayor acierto en el triple encendió la caldera ofensiva. Del 30-35 al descanso, el plantel de Sito Alonso dio paso a un parcial de 9-4 que igualó los guarismos en el marcador (39-39, minuto 23). Cambió el viento del encuentro, con un Shane Larkin más presente, la daga incisiva de Adam Hanga en transición y un perfil mucho más grupal atrás. Parecía el momento adecuado para que los miedos atenazaran al rival, pero el Real Betis mantuvo el tipo.

Los problemas azulgranas para controlar el rebote defensivo y la iniciativa ofensiva de Lockett, Radisevic y Mahalbasic ayudaron a los hispalenses a cerrar el tercer capítulo por delante (53-54). Se agitó el Baskonia con cuatro puntos consecutivos de Chase Budinger en el descorche del cuarto final; Laprovittola mantuvo la compostura al timón y aportó dos triples de gran valor, y el contraataque volvía a convertirse en un arma mortífera en manos de un Baskonia que se colocaba con un 68-62 a falta de tres minutos para la conclusión. Bostjan Nachbar defendió las opciones del Real Betis con un triple para mantener en pie a su equipo. Se resistía el Real Betis, pero la tensión volvía a circular con la intensidad suficiente en el entramado azulgrana.

En la hora crítica, Shane Larkin inventó dos canastas en penetración de genio desbordante. Su maestría parecía demasiado para los andaluces y otorgaba al cuadro azulgrana un margen de seguridad que impedía cualquier cambio de tornas. Se ahogó el Real Betis después de un sacrificio meritorio. Mientras, los errores finales del Baskonia, sus pérdidas de balón y sus concesiones defensivas no llegaron a asustar. Se quedó en casa un triunfo que permite al cuadro vitoriano no perder pie en la zona alta de la clasificación ACB.

Directo

FINAL DEL PARTIDO: BASKONIA 79-REAL BETIS ENERGÍA PLUS 75. Le ha costado ganar al Baskonia. Los de Sito Alonso pelean por la posición más alta en la liga regular.

Final: 79-75.

Canasta de Mahalbasic. 79-75.

Y el segundo. 79-73.

Anota el primero. 78-73.

Tiros para Larkin.

Personal sobre Larkin.

9 segundos para el final del partido.

Canasta de Mahalbasic. 77-73.

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