El Correo
Baskonia

PLAY OFF - EUROLIGA

Puñalada a la épica

  • Una rigurosa falta final regala a Hines el papel de ejecutor de un Baskonia inquebrantable

Fue la única situación de juego que no se vio repetida en las pantallas del marcador gigante del Megasport Arena de Moscú. Puede que hubiera falta, que Nicolás Laprovittola metiera la mano de forma ligera en un lance entre Kyle Hines y Johannes Voigtmann que podía enviar el partido a la prórroga, pero pitar personal en semejante momento, a falta de un segundo y una décima para el final supuso una auténtica puñalada a la épica. Y de paso, también fue una invitación a las suspicacias en una competición que aspira a ser justa, pero en la que se sigue teniendo la molesta sensación de que el viento del silbato termina siempre soplando hacia el mismo bando dependiendo de ciertos escenarios, contendientes y situaciones críticas.

La controvertida decisión arbitral puso el balón en las manos de Hines en la línea de tiros libres. No lo desperdició el menudo pívot de la escuadra moscovita. Dos aciertos y el Baskonia hundido. Un 2-0 de lo más amargo como equipaje de vuelta a Vitoria. Un muro vertical que intentar sortear la semana que viene en el Buesa Arena. El tema iba de imposibles en el inicio de la eliminatoria, un término que sigue vigente de cara al tramo vitoriano de la serie.

Derrotado el Baskonia, pero también furioso, con la sensación de sentirse víctima no solo de un rival gigante sino también de una injusticia. El plantel vitoriano que casi desapareció en el tercer cuarto a manos de Milos Teodosic se quedó a las puertas de una remontada azarosa después de verse con un 64-47 en contra en el minuto 28. Protagonizó una heroicidad portentosa, pero incompleta. Remó a través de las tinieblas de su escasa fluidez ofensiva hasta encontrar un relámpago certero que le permitió encender un último cuarto de sacrificio absoluto y fe inquebrantable. Y cuando casi estaba a punto de certificar el derecho a la prórroga, llegó el exceso de celo arbitral, el mismo que juzga de manera rígida, como si la cancha de juego y sus protagonistas fueran un laboratorio.

Arranque firme

El Baskonia dio sus primeros pasos en el duelo con mayor seguridad y acierto que en el arranque de la serie. Más enérgico Larkin, con mayor capacidad incisiva Budinger y la sensación colectiva de un equipo dispuesto a no ceder terreno. El CSKA trataba de abrir brecha con seis puntos consecutivos de Kurbanov (14-11, minuto 69), pero los vitorianos respondían de inmediato para mantener la igualdad. El equilibrio se salvaguardaba a través de una buena labor en el cierre del rebote defensivo, un punto de estabilidad a la espera de que los recursos ofensivos comenzaran a fluir.

Un triple de Kim Tillie cerró un primer cuarto con un 21-20 que mostraba a un plantel azulgrana sin apagones serios. Los rusos golpeaban de manera constante a un oponente que se mantenía en pie. Un ligero despegue local (26-20, minuto 12) supuso la primera respuesta contundente de las baterías exteriores baskonista. Nada más volver al parqué, Budinger embocaba un triple y dio paso a la aparición Beaubois. El Baskonia se ganaba una pequeña grieta en el marcador de la mano de un contundente parcial de 2-12 (28-33, minuto 15). La ráfaga tardó lo que al CSKA le costó elevar la temperatura defensiva. Su golpe de vuelta fue terminante; un parcial de 12-0, solo interrumpido con una canasta de Beaubois para alcanzar el descanso de nuevo a la zaga (40-35).

Debía retornar cuanto antes al encuentro el Baskonia, pero no fue capaz de evitar que el CSKA se alejara aún más. Llegó el momento estelar de Milos Teodosic, el hombre de fuego en contraposición a la gélida precisión de Nando De Colo. El serbio se encargó de poner patas arriba el partido. Su virtuosismo fue un veneno sin antídoto posible para la defensa azulgrana, inamovible ante el festival del balcánico.

Sus 13 puntos en este parcial embravecieron a un CSKA voraz y dispuesto a borrar del parqué su oponente. Sin ser mala la cadencia anotadora azulgrana, el CSKA era un huracán devastador. Cuando el Baskonia logró levantar cabeza se encontró a sí mismo al borde de un abismo de 17 puntos de desventaja (64-47, minuto 28). Laprovittola y Tillie trataron de dar vitaminas a un Baskonia famélico, con el plan de partido por los suelos y todo el rostro expuesto a una bofetada contundente. Pero no llegó el paseo militar ruso. La fe baskonista resucitó un partido que parecía resuelto, lo llevó al borde del milagro hasta concluir en pesadilla.

Directo

FINAL: CSKA 84-BASKONIA 82. Los de Sito Alonso han vuelto a rozar el triunfo. 2-0 en la eliminatoria, que vuelve el próximo martes a Vitoria.

Pero a un segundo Laprovittola le ha hecho personal a Hines, que ha anotado los dos tiros libres.

Un triple de Beaubois mandaba el partido a la prórroga.

FINAL: CSKA 84-BASKONIA 82.

Final. 84-82.

Y el segundo. 84-82.

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