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Baskonia

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Levantarse de la lona

Podría parecer que el 2-0 que lleva encima el Baskonia tras su paso por la cancha del CSKA de Moscú pesa como una imponente losa aunque en realidad, o al menos para mí, hay suficientes argumentos para levantarla y quitarla del camino que lleva a Estambul. Fueron dos partidos que analizados y recordados en el tiempo, se escabulleron entre los dedos cual arena de la playa cuando jugamos con ella. Te quedas con algo en las manos pero la mayor parte se te va y eso que apretamos fuerte para que no fuera así.

Además del más que probable ambientazo que va a albergar el Buesa Arena hoy mismo, y ojalá este jueves, hay en esos puntos imperfectos del juego del equipo recursos suficientes como para transitar con autoconfianza y esfuerzo a raudales el camino de la victoria. No en vano, Sito Alonso ya lanzó su desafío al inicio de la eliminatoria, e insiste con ello tras cada partido: ‘no basta con querer, hay que creer’. En esta creencia están no sólo los argumentos racionales del juego, sino sobre todo el peso de lo emocional, de la actitud y sobre todo de la ambición. ¿Y por qué no? Se ha tornado en la pregunta que las y los aficionados nos estamos haciendo desde que el jueves lamentamos la segunda derrota.

Un clásico de la literatura sobre estrategia, Sun Tzu y su ‘El arte de la guerra’, ya lo expresaba con rotundidad: ‘Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan’. Una vez analizados no sólo los partidos anteriores sino sobre todo la fuerza de nuestras ‘tropas’, la realidad es que a pesar del resultado final, el Baskonia sabe que si domina el ‘tempo’ del partido, si mantiene mucha más regularidad y continuidad en el juego, si su intensidad defensiva supera el listón de la temporada y aprovecha su extraordinaria versatilidad y polivalencia de sus jugadores, tiene muchas opciones de llevarse, de momento, este tercer encuentro. ¿Que parece mucho?

Permitidme recordar que son las señas de identidad que este equipo ha tenido en muchas fases de la temporada y que le ha permitido estar en lo más alto de las tres competiciones que está disputando. En estas alturas de la temporada son los pequeños detalles los que hacen que los partidos se decanten hacia uno u otro lado. Una pérdida, un tiro libre fallado, un rebote ofensivo que se escapa, una palabra de ayuda en defensa que no se pronuncia… A partidos donde se superan las 100 posesiones, cada una de ellas adquiere el punto de capital importancia porque de ella radicará la solidez y la contundencia del juego, en especial en los previos a los instantes finales donde acaba por decidirse el triunfador. Es en lo sutil donde percibimos si un equipo está o no preparado para ganar y es ahí donde Baskonia sí que debe progresar en su candidatura al triunfo: pérdidas, rebotes ofensivos, tiros libres son aspectos del juego a proteger al máximo; pero robos, forzar errores al rival, acierto tras tiros liberados y sumar acciones positivas consecutivas defensa-transición-ataque, se convierten en situaciones a explotar para que el partido tome unos cauces en los que el Baskonia se muestre más competitivo aún.

El equipo ha sido capaz en ambos partidos de levantarse de la lona cuando mucha gente lo daba ya por derrotado, hasta volver a resoplar en el cogote del rival que tendría que esforzarse aún más para ganarle finalmente. Lo hizo planteando alternativas en los quintetos, reforzando la rapidez del equipo en ambos lados del campo con un equipo de pequeños, apelando a la verticalidad en el 1x1 fuera-dentro, atacando el rebote ofensivo cada vez que se fallaba un tiro y arriesgando en las líneas de pase en defensa. Queda mejorar aún la defensa del pick&roll con Teodosic y De Colo como principales baluartes, bajar el número de pérdidas en ataque y aprovechar cada error del rival en anotar en ventaja numérica.

‘La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario’ aclama de nuevo Sun Tzu. A pesar de las dos derrotas anteriores, el Baskonia aún no ha dicho su última palabra porque se ha demostrado ante su rival y ante nosotros mismos capaz de ganar a todo un CSKA. Ha descubierto incluso que su rival también es vulnerable. Sólo queda que esos aspectos del juego que se deban hacer bien, se hagan muy bien y que como toda batalla, ser paciente en la misma donde cada posesión del partido sea de la máxima importancia para hacer que de la imperfección del juego se llegue al partido y al resultado perfecto: ganar.

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