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«Ha sido una vergüenza, no nos han respetado como merecemos»

Larkin habla con el árbitro durante el partido del martes en el Buesa.
Larkin habla con el árbitro durante el partido del martes en el Buesa. / Rafa Gutiérrez
  • Larkin critica con dureza el arbitraje durante la serie contra el CSKA y pide «un mismo criterio tanto a un lado como a otro»

Shane Larkin no se anduvo con remilgos a la hora de valorar la labor del trío arbitral formado por Belosevic, Partenico y Boltauzer durante el tercer duelo ante el CSKA. A la hora de calibrar la falta de Kurbanov en su intento triple a escasos segundos del cierre y que debió ser sancionada con tres tiros libres, el base de Cincinnati fue diáfano a la hora de mostrar su enfado. «Si al hacer un lanzamiento, te tocan la mano y no el balón, es falta. Hablamos de baloncesto, es falta y no tiene vuelta de hoja», subrayó en declaraciones a la Cadena Ser.

Larkin remarcó el diferente criterio arbitral a la hora de penalizar ciertas acciones, dependiendo del equipo que las protagonizara. «Ellos son los campeones y tienen mucho respeto por parte de los árbitros. Es una dinámica que se vivido en los tres partidos. Pienso que es una vergüenza. No nos han respetado como nos merecemos», sentenció. El base azulgrana no solo analiza el lanzamiento del que fue protagonista en la última posesión sino también el rasero utilizado para endosarle dos faltas en el inicio del primer cuarto que le mandaron al banco. «Las personales que me pitan en la primera parte son increíbles. Los árbitros tienen que ser más consistente, con el mismo criterio tanto a un lado como a otro. No sabes que presión puedes meter al hombre que defiendes porque tampoco sabes qué van a pitar».

Larkin y su técnico, Sito Alonso, pusieron palabras a la indignación general que invadió al Baskonia una vez concluida la eliminatoria contra el CSKA. En la entidad azulgrana, la de ayer fue una jornada de reflexión interna, tanto en la autocrítica en lo que refiere a lo esencialmente baloncestístico como en la necesidad de archivar el torneo continental para poner las miras en el asalto a la mira. Eso sí, el daño arbitral fue profundo no solo por la claridad de las acciones no pitadas que ayudaron a decantar el encuentro a favor de los visitantes en la última posesión. También por la incómoda sensación de que sus sucesos ratifican el hecho de que hay jugadores y clubes intocables por mucho que la nueva Euroliga se esfuerce por ahuyentar viejos fantasmas de la era FIBA.

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