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El ideólogo y sus fieles agitadores

Bennett alza el trofeo de campeón de la Liga ACB tras ganar una final ante el Unicaja en la que fue MVP.
Bennett alza el trofeo de campeón de la Liga ACB tras ganar una final ante el Unicaja en la que fue MVP. / E. C.
  • Dusko Ivanovic forjó una aleación de baloncesto total con la materia prima de una plantilla tan rebosante de calidad como dotada de unas ansias desmedidas por competir

El curso 2001-02 fue sufrimiento, horas interminables de entrenamientos, días líbres contados con los dedos de una mano y, al final, una obra casi perfecta. Dos títulos de tres, la tercera Copa del Rey y la primera Liga ACB del historial baskonista. Dusko Ivanovic, siempre en la memoria de todo aficionado azulgrana, forjó una aleación de baloncesto casi irrompible, rodeado de un grupo de jugadores dispuestos a regalarle la luna. Fue el cénit de un equipo irrepetible, el mejor Bennett que nunca más se vería, la coherencia de Corchiani, la pareja interior de Oberto y Tomasevic, con un tercero en discordia como Scola. El Baskonia del primer Nocioni irrefrenable, la elegancia de Foirest, la mano siempre dispuesta de Vidal o el aterrizaje tardío pero fructífero de Sconochini, el mismo que un día entró al vestuario azulgrana y dijo: "Yo quiero ganar un título. ¿Y ustedes?". Este domingo, el Buesa Arena rendirá homenaje a buena parte de un equipo triunfal e inolvidable.

Una temporada que comenzó con un 2-0 en contra

El Baskonia abrió la fase regular de la Liga ACB con un triunfo en la cancha del Gran Canaria por 73-80. El resultado mutó en un 2-0 en contra por imperativo del Juez Único de competición que penalizó al club azulgrana por alineación indebida de Mindaugas Timinskas.

La defensa de los derechos de los denominados "comunitarios B" costó una sanción que relegaba al entonces TAU Cerámica en cualquier empate a victorias en la fase regular. El exterior lituano salió mediada la temporada, con un expediente disciplinario abierto tras ausentarse de la disciplina azulgrana para asistir al funeral de su suegro. El contencioso terminó con un acuerdo entre las partes que impidió la apertura del juicio.

Incertidumbres y procesos de adaptación

Dusko Ivanovic inició su segunda temporada en el banquillo azulgrana con un cuerpo técnico renovado al completo. Marcharon Iosu Larreategi y José Ángel Samaniego para ser sustituidos como asistentes por Natxo Lezkano y José Emilio Gómez. Alberto Fernández tomó las responsabilidades médicas tras el adiós de Jesús Seco, y Félix Fernández, hoy director deportivo, accedió el puesto de delegado. La plantilla mantuvo la base de la campaña anterior, con Elmer Bennett, Chris Corchiani, Sergi Vidal, Laurent Foirest, Mindaugas Timinskas, Luis Scola y Fabricio Oberto. Gabriel Fernández completaría un juego interior en el que el fichaje estrella fue Dejan Tomasevic, que debió completar un duro proceso de adaptación para adecuarse a la exigencia del técnico montenegrino.

Las dudas iniciales se centraron en la línea exterior, donde Andrés Nocioni volvía al redil azulgrana tras un exitoso año de maduración en el Manresa, entonces en LEB Oro. Antes del inicio de curso, el club se planteó incluso una posible cesión del Chapu al Joventut, entonces dirigido por Manel Comas. Una reunión entre Josean Querejeta y Jordi Villacampa terminó sin acuerdo ante la pretensión del primer directivo verdinegro de que el Baskonia pagara el sueldo íntegro del jugador en Badalona. Nocioni se quedó en Vitoria, de donde solo saldría años después con dirección a los Chicago Bulls. Aparte del canterano Edu Hernández, a lo largo de aquella campaña, también formarían parte del equipo durante diferentes periodos Ferrán López, Richard Petruska, Charles Byrd, Carlos Arroyo y Christos Harissis.

El vuelo del "Cóndor" Hugo Sconochini

Vetado en Italia por un supuesto positivo por dopaje, Hugo Sconochini llega al Baskonia como fichaje de invierno. El "Cóndor" aterriza en Vitoria después de meses sin competir. Sus galones tienen un efecto inmediato sobre la colonia de jóvenes argentinos. Luis Scola, Gabriel Fernández, Andrés Nocioni y Fabricio Oberto acatan la jerarquía de un jugador referencia en su país de origen.

Sin embargo, Sconochini sufre para abrirse paso en los esquemas azulgranas. En el título de la Copa del Rey apenas muestra gestos de celebración debido a su escaso protagonismo, pero logra activar el botón de encendido en el tramo final de la temporada para convertirse en una pieza fundamental por su carácter "multiusos" en el perímetro.

La ley de Bennett y un magistral juego de pívots

La calidad y la capacidad de sacrificio de la plantilla que dirigió Ivanovic alumbraron un baloncesto total, ejecutado con una convicción granítica y convertido en un disfrute para la vista. En ese bello entramado, imperó la ley de Elmer Bennett, en la mejor versión de su carrera. Un factor de equilibrio en el puesto de base con una sensación del control del juego casi absoluto.

"Benito" fue el héroe al anotar el tiro decisivo que le valió al Baskonia el título de la Copa del Rey en el Buesa Arena y su recta final de campaña fue desbordante hasta proclamarse MVP de la final ganada al Unicaja. En los duelos decisivos, su presencia en cancha superaba los 30 minutos. El cansancio era mentira en el "universo Ivanovic". El contrapunto interior terminó de perfilar la excelencia. Fabricio Oberto sacrificó sus recursos en ataque para convertirse en un soporte defensivo de primer orden mientras que Dejan Tomasevic deplegaba sus dotes de pasador y su juego de salón, a veces intermitente pero deslumbrante en las mejores ocasiones. Luis Scola era el apoyo de lujo. Su reinado en la pintura baskonista comenzaría la temporada siguiente.

Una forma rotunda de romper marcas

El Baskonia dejó un sello indeleble en el historial con los dos títulos que ganó en una temporada inolvidable. El 17 de marzo de 2002 se coronaba campeón de la Copa del Rey tras una final gigantesca librada contra el Barcelona de Dueñas, Jasikevicius, Karnisovas y con un Navarro entonces lesionado. Lo hacía en el Buesa Arena y rompía el estigma del anfitrión, que no alzaba el trofeo ante su propio público desde la edición de 1984. Tres meses después, la escuadra vitoriana eliminaba en cuartos al Pamesa Valencia y al Barcelona en semifinales para después rebelarse contra el pronóstico mayoritario que daba como campeón liguero al Unicaja con un categórico 0-3 en la serie definitiva. Hasta entonces, ningún equipo sin ventaja de campo había protagonizado semejante exhibición de poderío en toda la historia de los "play off" finales ACB. "Si los jugadores quieren, mañana entrenamos", proclamó Ivanovic tras la tercera victoria ante los malagueños.

La derrota ante el Maccabi y la espina de la Euroliga

El Baskonia protagonizó una Euroliga brillante, pero se quedó a un partido de alcanzar la Final Four. Días después de ganar la Copa, perdía un duelo crucial en casa ante el CSKA (73-87). En la jornada final del Top 16, el Maccabi de Anthony Parker, Nate Huffman y Arriel McDonald cerró el paso a los azulgranas hacia la cita de Bolonia con un doloroso (65-94).

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