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San Emeterio, un vitoriano más después de asaltar el Buesa Arena

San Emeterio y Pablo Prigioni pasean junto a la Catedral Nueva.
San Emeterio y Pablo Prigioni pasean junto a la Catedral Nueva. / Igor Aizpuru
  • El alero cántabro, el mejor del primer encuentro, desconecta del baloncesto junto a su amigo y excompañero Pablo Prigioni

Fernando San Emeterio está en Vitoria como en su casa. Lo es. En la capital alavesa pasó los mejores años de su carrera, de 2008 a 2015, y su histórico ‘2+1’ ante el Barcelona dio al Baskonia su último título, la Liga de 2010. Y tuvo que ser en el Buesa Arena donde firmara el martes su mejor partido con la camiseta del Valencia: 24 puntos y 31 de valoración, su cuarta mejor marca en más de quinientos encuentros en la ACB y la cuarta más alta de un baloncestista del Valencia Basket en el ‘play off’ por el título, superado únicamente por Shammond William (2008), Larry Micheaux (1991) y Bernard Hopkins (1999).

Con la misma naturalidad que ayer, en el día de ‘descanso’, paseaba por las céntricas calles de Vitoria junto a su excompañero Pablo Prigioni. Su casa, aunque en la cancha huya cual estampida de cualquier tipo de emociones. «Son unas semifinales de ACB, aquí no hay factor sentimental», decía San Emeterio nada más terminar su exhibición particular, sellada con un importante triunfo colectivo. «Han salido las cosas bien, pero sobre todo estoy contento por la victoria. Ganar fuera de casa en unas semifinales de la Liga Endesa es muy importante. Nos da la oportunidad incluso de irnos de aquí con dos».

«¿Por qué no ganar ambos?»

Una victoria sellada al final de un partido controlado por el Baskonia, algo que, a juicio del alero cántabro, «demuestra que el equipo está con hambre, con ganas y tiene un objetivo común claro». Ambición colectiva y particular. «Hemos ganado el primer partido fuera de casa; era el objetivo que nos planteamos. ¿Pero por qué no ganar ambos? Tenemos que volver con la mentalidad de hacerlo otra vez», reflexiona San Emeterio.

Otro encuentro duro de una serie presidida por el equilibrio. «Muy igualada y bonita para el que le guste el baloncesto, pero también para sufrir para las dos aficiones», describe el alero ‘taronja’, consciente de que la ventaja inicial es importante pero no decisiva en un cruce a cinco encuentros. «En el primero nos agarramos al partido muy bien. Teníamos claro que había que hacerlo, pero no siempre es fácil. Nos estaba costando hacerlo últimamente», recuerda el jugador cántabro, el mejor en el estreno de la serie.

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