El Correo
Baskonia

final de la Liga Endesa

Romper la igualdad

La final de la Liga Endesa 2016-17 entre Real Madrid y Valencia Basket nos relata la historia de dos equipos que por unas circunstancias u otras tienen su punto contrapuesto. Uno, el Real Madrid, favorito en todo, con un historial reciente lleno de finales consecutivas en la ACB, que con ésta es la sexta; otro, el Valencia Basket, un proyecto que trece temporadas después, revive su sueño de competir por su primer título en ACB. Por otro lado, el Real Madrid llegó con un regusto amargo tras su cuarto puesto en la Final Four de Euroliga; otro, el Valencia Basket ha disputado este año las tres finales en tantas competiciones que ha jugado: Copa, Eurocup y esta Liga Endesa, convirtiendo su temporada más allá de los resultados obtenidos, en un auténtico temporadón.

El mérito es siempre una consecuencia de lo que has trabajado anteriormente, no tiene nada que ver con el punto de partida ni con el nombre que aparece en el frontal de tu camiseta. Ambos equipos han conseguido el mérito suficiente para ser los últimos contendientes que quedan en la pelea por este título. Ambos equipos han estado prácticamente toda la temporada en los primeros puestos y han sabido mantener esa regularidad que premia al final esta competición. Pero una cosa es el recorrido que llevó a la final, que la final en sí misma.

El Real Madrid quiere cerrar su temporada, larga, dura e intensa como la de todos los equipos que han disputado la Euroliga, con la justa suficiencia de una plantilla un poco más larga que el resto, y con la presión que le otorga el entorno de supuesto favorito para ganar. Pero los partidos hay que jugarlos y como se ha demostrado en estos dos duelos iniciales, se ha encontrado con un rival que está haciendo de su lema en forma de patrocinio ‘Cultura del Esfuerzo’ su principal argumento en esta eliminatoria. No han hecho falta muchas arengas ni palabras de aliento para reconocer que el ‘¿Y por qué no?’ del Valencia Basket está siendo argumento suficiente para pelear cada posesión, para competir contra el Real Madrid, conseguir romper el factor cancha y tocar con la yema de los dedos una temporada histórica con un hito final en forma de título.

Se están enfrentando dos equipos que juegan un baloncesto que definiría como ‘intenso’ en ambos lados del campo. Ambos están construidos desde el esfuerzo defensivo, el dominio físico y el juego sencillo, estudiado sobre cada debilidad del rival y la fortaleza propia y equilibrado en ataque como sus principales virtudes. Ambos tienen esa mezcla de experiencia con juventud, talento y capacidad física y recursos varios desde el banquillo para proponer soluciones y mejoras cuando el partido lo requiere. El Valencia Basket mostró sus virtudes en el primer encuentro, ajustó en el segundo y curiosamente, el Real Madrid no consiguió hacerlo en la medida necesaria.

Hay tres claves del juego que se están convirtiendo en decisivas en estos partidos y con toda probabilidad en los dos siguientes: Una de ellas, es la posición de base. Cuando el Real Madrid es protagonista en un partido parte inicialmente con la ventaja de contar con Sergio Llull y Luka Doncic. El Valencia Basket castigó al Baskonia especialmente desde esa posición, con base (Antoine Diot) y medio (Guillem Vives), y en estos dos partidos han conseguido neutralizar la teórica superioridad de una manera sobresaliente. Por otro lado, el dominio del rebote donde el músculo está siendo parte esencial. El Real Madrid partía como el mejor equipo reboteador de este ‘play off’ final mientras que el Valencia Basket era el peor.

Este aspecto del juego también se ha equilibrado y gracias al esfuerzo colectivo del Valencia Basket ha logrado empatar esta parte del juego. Finalmente, la velocidad de ejecución en ataque y el acierto. Sin ser un equipo especialista, el cuadro valenciano ha vuelto a demostrar que cualquier jugador tiene capacidad de tiro de 3, demostrando ser el equipo con mejor porcentaje de tiro de 3 de este ‘play off’. Y aquí el Real Madrid está desafinando, cuando es una de sus principales bazas.

Cada partido está siendo una batalla entre quien quiere mantener su puesto de privilegio y quien aspira a convertirse en parte de la historia del basket, después de 30 años de club, el Valencia Basket. Son historias de sueños, de triunfos por lograr, de no ceder en el empeño y, sobre todo, de cuestionar el ‘status quo’ establecido. El Valencia sabe que sólo hay una manera de derrotar al Real Madrid y es mostrando su cara más sólida, de más esfuerzo y más ilusionante. Algo que ahora mismo el Real Madrid debe empatar si no quiere ver su trono perdido.

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