El Correo
Baskonia

llega prigioni

Un movimiento astuto

Aceptemos de entrada que el asunto de entrenadores es un tema muy complejo. Su trabajo no suele ser apreciado por el entorno, me refiero a directivos, prensa y público en general. A la más mínima derrota inesperada, se convierte en responsable único. Incluso, puede no gustar aun teniendo una temporada correcta como es el caso de Sito Alonso. Atentos a Pedro Martínez, campeón de liga con el Valencia Basket, porque puede ser sustituido por Txus Vidorreta tras su exitosa trayectoria en Tenerife.

En estas circunstancias, el Baskonia se mueve con una astucia digna de resaltar. Es conocida la dificultad que supone vender un coche de segunda ganando dinero, pero los baskonistas lo hacen. Ya hace años, el Barcelona se encandiló por fichar al malogrado Manel Comas, entonces exitoso director del equipo vitoriano. Tanto insistió, que pagó una buena cantidad por tener al añorado Sheriff. El hecho fue muy comentado.

Sito Alonso, por méritos propios y por la letra pequeña de su contrato, consigue la renovación, aunque sabe que no es santo de la devoción del club. La caldera baskonista está a pleno rendimiento y se entera de que el Barcelona está interesado en el bueno de Sito (unas veces tanto y otras tan poco) y se inicia la partida de ajedrez a tres bandas. Sito y el Barcelona tienen prisa por resolver; el Baskonia, ninguna. Resulta que unos meses atrás repatrió a Pablo Prigioni por si podía echar una mano con pantalón corto y, si no, ya veremos. Una vez más, el club cobra un buen dinerito cuando hubiera tenido que pagar si cesaba al entrenador. Lo dicho, ganar dinero vendiendo coches de segunda mano.

Etapa nueva e ilusionante. Pablo Prigioni, al igual que el que ha perdido la liga, el Chapu Nocioni, nació para vivir pegado a un balón. Los dos jugaron durante años dirigiendo la orquesta desde dentro. Por su talento, estuvieron con los mejores entrenadores, vivieron alegrías y crisis. En definitiva, el debutante Prigioni tiene suficiente experiencia para triunfar.

Por último, felicitar a Sito. Todo lo que le ha pasado no es más que la consecuencia de su gran trabajo en el tiempo que ha estado en Vitoria.

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