El Correo
Baskonia

baskonia

«Sé que no es fácil, no soy tonto»

El Buesa Arena acogió ayer la puesta de largo como entrenador de Pablo Prigioni.
El Buesa Arena acogió ayer la puesta de largo como entrenador de Pablo Prigioni. / Rafa Gutiérrez
  • Prigioni asume el riesgo de dirigir al Baskonia con la «confianza de llegar a ser un gran entrenador algún día»

Pablo Prigioni llega al Buesa Arena tranquilo, aparentemente relajado. Nuevo en el cargo, pero veterano en la casa. Solo cambia de despacho. De la cancha al banquillo. «Hola de nuevo a todos», se presenta. Una rutina con retoques. «Ya tienen muchas fotos mías, no cambié tanto en cinco meses», bromea ante la nube de medios gráficos que quieren captar la instantánea de su puesta de largo como nuevo técnico del Baskonia. Acepta el reto con una sonrisa. Consciente de la dificultad, respetuoso con la magnitud del salto. «No es fácil, lo sé, no soy tonto». Pero sin temor, confiado en sus posibilidades. «Necesitaré un proceso de adaptación, pero tengo mucha confianza en que puedo ser en algún momento un gran entrenador; ahora no, pero serlo en algún momento», subraya.

Parte con el hándicap de una inexperiencia que puede levantar algún recelo en parte de la afición. «Tiene toda la razón en sentir eso, es una posibilidad», asume el propio Prigioni. Conoce el escenario. « Claramente es una apuesta del club y mía». Y su consiguiente factor de riesgo. «Las apuestas a veces salen bien y a veces salen mal, pero no tengo ningún miedo ni tengo que pensar que no saldrá bien. Siempre he tenido retos difíciles. Me fui a la NBA con 35 años y estuve cuatro jugando casi todos los partidos. Ese sí era un reto complicado».

El club también asume esa parte. «En el deporte de elite no hay nada seguro», precisa el director deportivo, Félix Fernández. «Es una nueva etapa, estamos totalmente convencidos y con muchísima ilusión. Con trabajo y el conocimiento que tiene de baloncesto, todos estamos contentos. El Baskonia quería a Pablo Prigioni como entrenador y aquí está», asegura el responsable.

Quizás los tiempos se han precipitado, pero ser entrenador es algo que le rondaba la cabeza hace tiempo. «Es pronto, pero tampoco tanto; jugué demasiado. Si me hubiera retirado con 35 y me pongo rápido... Pero tengo 40, no voy a esperar hasta los 50 para ponerme a entrenar», apunta el argentino, que confiesa haberse imaginado en el pasado preparando al Baskonia. El sueño hecho realidad. «Las dudas eran si empezar de asistente o primero, en Argentina o en algún staff de la NBA, en Europa... Lo que tenía claro era que tenía ganas de intentarlo», explica Prigioni, que antes de firmar por el club vitoriano tuvo opciones de entrar en algún organigrama norteamericano, pero terminaron imponiéndose «el tema familiar» y el factor sentimental. Contra la inexperiencia, compromiso. «Me atraen muchas cosas de esta posibilidad. Cuando uno hace algo con muchas ganas y hay un sentimiento, como es el caso, me obliga a dar todo como he hecho como jugador».

«Proceso de adaptación»

Ya era técnico en la cancha, según definición de compañeros y técnicos. «Cuando me empecé a hacer viejo, llegó un momento en el que tenía mis propias ideas. Obviamente tenía que seguir las órdenes del entrenador, pero ya notaba que había veces que decía esto no me gusta o lo haría de otra forma. Te vas creando tu propia visión», indica Prigioni. Ahora ha llegado el momento de darle forma. «Hay un proceso claro de adaptación hasta sentirme cómodo en la posición, no es lo mismo estar de traje y hablando a los jugadores, aunque ya les hablaba como base a los compañeros. No sé cuánto va a durar, ojalá que poco y no tenga ningún efecto sobre el juego del equipo, que ni lo noten».

Asegura haber «aprendido de todos» sus entrenadores –Lamas, Perasovic, Spahija, Ivanovic, Messina...– y la semana pasada estuvo «hablando con Popovic en San Antonio», pero admite desconocer aún cuál va a ser su sello. «Me gustan muchas cosas. Se me abrió mucho la cabeza en la NBA, donde agregué muchos conocimientos». Tampoco quiere marcarse metas concretas. «Sería ridículo hablar de ganar cuando no he entrenado a nadie aún». Solo trabajo y máxima implicación. «Lo primero que tengo que hacer es que el equipo juegue bien. Conozco los objetivos del club, son los mismos que los míos, pero me voy a centrar en que los muchachos mejoren individualmente y el equipo llegue al límite de sus posibilidades. Es ahí donde voy a poner todo mi esfuerzo, ese tiene que ser el objetivo», concluye el argentino.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate