Baloncesto

Dominio absoluto del Baskonia

El baskonista Shengelia defiende a Thompson./M. González (ACB Media)
El baskonista Shengelia defiende a Thompson. / M. González (ACB Media)

El equipo azulgrana evita la relajación para culminar una semana victoriosa con otro golpe de autoridad en la cancha del San Pablo Burgos

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

No hay respiro ni licencia alguna para la desconexión. El Baskonia sigue marcando una línea de trabajo y resultados que permite constatar su retorno desde las catacumbas en las que se sumió en el inicio de temporada. Fin a una semana luminosa en el Coliseum Burgos y un nuevo golpe de autoridad con un marcador más que holgado y una sensación de dominio absoluto por parte de los azulgranas. Se rindió el San Pablo Burgos ante un visitante implacable, el mismo que había arrancado la semana con un 107-75 en casa ante el Real Madrid para después tomar al asalto Kaunas con un 77-97 frente al Zalgiris. Semejantes precedentes podían invitar a contemplar a un Baskonia saciado, con un exceso de confianza y con un punto de desgana ante un oponente de nivel menor. Nada más lejos de la realidad. Los hombres de Pedro Martínez pasaron por la jornada dominical como un torbellino, bien dispuestos y sin una sola mueca de desprecio hacia el equipo de Diego Epifano.

Llegaba el conjunto de Pedro Martínez a la jornada dominical tocado por las ausencias de Ilimane Diop, Patricio Garino y Jordan McRae pero apenas acusó las bajas ante el penúltimo clasificado de la tabla ACB. La lógica, impuesta por derribo. Ni un solo margen para la relajación en las filas vitorianas. El Baskonia fue, de nuevo, un equipo aplicado, capaz de funcionar al unísono, sin heroicidades individuales ni apagones alargados. No bordó la perfección porque hay cansancio acumulado y un esfuerzo que recae sobre un número de efectivos menor. Sin embargo, la reserva sirvió para modelar un nuevo zarpazo ante un oponente que no encontró la manera de hallar una grieta de entrada para bloquear la maquinaria azulgrana.

76 San Pablo Burgos

Corey Fischer (0), Tadas Sedekerskis (2), John Jenkins (13), Deon Thompson (13), Goran Huskic (14) -cinco inicial-; Thomas Schreiner (4), Álex Barrera (-), Javi Vega (2), Sebas Sáiz (9), Deividas Gailius (15) Edu Martínez (0), Álex López (4).

100 Baskonia

Jannis Timma (17), Matt Janning (13), Jayson Granger (9), Vincent Poirier (4), Tornike Shengelia (18) -cinco inicial-; Luca Vildoza (3), Miguel González (0), Johannes Voigtmann (15), Malmanis Rinalds (0), Marcelinho Huertas (8), Rodrigue Beabois (13), Iván Martínez (0).

PARCIALES.
23-24, 21-33, 11-18 y 21-25.
árbitros.
E. Pérez Pizarro, Juan de Dios Oyón y Pedro Munar. Sin eliminados por faltas.
incidencias.
Partido correspondiente a la novena jornada de la Liga Endesa disputado en el Coliseum Burgos ante unos 9.300 espectadores.

El alto acierto triplista volvió a aflorar, fruto de la dinámica circulación de balón. Emergió de nuevo esa versión eficiente de Tornike Shengelia o de Janis Timma, la brillante producción interior de Johannes Voigtmann o las perlas ofensivas de Rodrigue Beaubois. Hombres destacados, sobre una base sólida y coral en la que nadie da nota estridente alguna. Se rompió el encuentro en un segundo cuarto de plenitud ofensiva, saldado con un parcial de 21-33 que permitió al conjunto azulgrana llegar al descanso con un desahogado 44-57. A partir de ahí, no hubo distensión, ni siquiera durante los minutos en cancha de Luca Vildoza o tras el debut del canterano Miguel González, llamado de urgencia desde el filial ante la plaga de bajas en la línea exterior. Los azulgranas lograron jugar casi de memoria, se sobrepusieron a algún que otro pasaje de nulidad anotadora con el margen de seguridad que siempre impone un buen tono defensivo. Fueron los fundamentos que ayudarían a que la calidad intrínseca de la plantilla vitoriana volviera a cristalizar para convertir en siderales unas ventajas ya amplias.

El Baskonia encontró problemas de inicio para ajustar su trabajo defensivo ante un San Pablo Burgos bien asentado de inicio sobre la calidad ofensiva de John Jenkins en el exterior y las buenas maneras en la pintura de un laborioso Goran Huskic. La primera ráfaga anotadora de Jayson Granger y la labor silenciosa pero efectiva de Janis Timma permitieron al conjunto vitoriano mantenerse en el duelo sin problemas durante un cuarto inicial que parecía de tanteo y resuelto con un 23-24. La alta anotación se alternaba con la permisividad atrás, una dinámica que el cuadro azulgrana supo romper de inmediato para impedir que la mañana entrara en zona movediza. Johannes Voigtmann abanderó un parcial de 0-8 (23-32, minuto 12), trató de responder el San Pablo Burgos de la mano del acierto triple de Deividas Gailius hasta ponerse casi a la par en el marcador (36-40, minuto 16). Entró en erupción entonces el Baskonia con un parcial de 0-11 (36-51, minuto 18) que evidenció la superioridad de la pareja interior formada por Johannes Voigtmann y Tornike Shengelia, la capacidad azulgrana en cancha abierta y los problemas burgaleses para controlar a un rival cada vez más desatado.

El Baskonia llegaba al descanso con paso seguro y un 44-57 que parecía anunciar a los anfitriones que no iba a ser una mañana de sorpresas. Con un bien asentado Luca Vildoza en cancha, el conjunto vitoriano superó sin graves daños cuatro minutos de silencio anotador en el inicio del tercer capítulo. Si el Baskonia fallaba, el conjunto burgalés no era capaz de aprovecharlo. De nuevo con el acierto de cara, el viajero azulgrana fue de nuevo un equipo equilibrado a ambos lados de la cancha, catapultado otra vez por el acierto triple que permitió cerrar la tercera entrega con un 55-75. El duelo estaba en manos del Baskonia, dispuesto a terminar el trabajo en un cuarto final de percutir constante antes de volver a casa con otro botín abundante que apuntala su camino de recuperación.

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