El Baskonia vuelve a caer en la trampa

Kevin Jones intenta taponar a Tim Abromaitis. /Cristóbal García
Kevin Jones intenta taponar a Tim Abromaitis. / Cristóbal García

Los azulgranas en un declive sin freno tras el descanso y desbordados por el Iberostar Tenerife dejan para la próxima jornada la clasificación copera

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia vuelve a fallar en el segundo esfuerzo. Le sucedió en la cancha del UCAM Murcia, logró regatear el drama en el Buesa Arena ante el Valencia Basket pero reincidió este domingo a domicilio ante el Iberostar Tenerife. La versión deslumbrante mostrada el pasado viernes ante el Olympiacos evolucionó a un modo excesivamente terrenal y desbidujado en el feudo tinerfeño. Es el calendario que no da tregua, pero también ciertos problemas de consistencia que agrietan el baloncesto vitoriano y minan su fiabilidad. La derrota golpeó al viajero azulgrana con toda justifica y dejó para jornada final de la primera vuelta la clasificación matemática para la Copa del Rey. La opción de ejercer de cabeza de serie se esfuma de manera definitiva. Y conviene no jugar con fuego el próximo domingo en casa ante el Real Betis para evitar un desastre.

Puede que sea una cuestión de falta de frescura o escaso margen de recuperación, pero lo cierto es que la reserva azulgrana sigue siendo escasa para abordar con cierta soltura cada cierre de semana. El carácter tirano ante los griegos dio paso a esa incómoda sensación de equipo abordable, que sufre para mantener una óptima versión coral y que tampoco encuentra la salvación en aportaciones individuales deslumbrantes. Más allá de los números de Tornike Shengelia, al que tampoco hubo forma de encontrar en los minutos claves, el suspenso fue general para los jugadores azulgranas. Los mismos que tumbaron al Olympiacos con un armónico rendimiento de todos protagonizaron en el pabellón Santiago Martín una sesión de juego cacofónico, con tan solo un segundo cuarto de buena entonación y lectura de partitura para más adelante tocar de oído, volcado en una improvisación que se sustentaba sobre una base endeble. Tras el último esfuerzo continental, puede ser lógico el Baskonia no anduviera sobrado de combustible para un despliegue muscular desbordante. Pero más preocupante resultó su falta de criterio, esa incapacidad de lectura de un partido con trampa que quedó retratada en la baja aportación de Marcelinho Huertas y Jayson Granger.

86 Iberostar Tenerife

San Miguel (6), White (-), Ponitka (16) Abromaitis (17), Tobey (11) -inicial-, Bassas (2), Beirán (2), Vázquez (2), Vasileiadis (16), Allen (8) y Niang (6).

74 Baskonia

Huertas (2), Beaubois (12), Timma (-), Poirier (9), Jones (2) -inicial-, Granger (5), Shengelia (25), Voigtmann (9), Janning (10), Diop (-) y Garino (-).

Parciales
21-13, 16-27, 27-17 y 22-17
Árbitros
Martín Bertrán, Manuel y Fernández.
Incidencias
encuentro disputado en el Pabellón Insular Santiago Martín, ante 5.106 espectadores.

Un visitante escaso

Sin Luca Vildoza en el banco, el mismo que ayudó a cambiar el guión ante el Olympiacos, Pedro Martínez tuvo que afrontar la difícil tesitura de apostar por el brasileño o el uruguayo cuando ninguno de los dos transmitían sensación positiva alguna. Pero el choque no solo penalizó a los dos bases azulgranas. Patricio Garino quedó convertido en anécdota mientras Janis Timma se perdía en la defensa de un Mateusz Ponitka que le incomodó de manera continuada. Se perdió empuje en el puesto de alero, pero trató de funcionar con Matt Janning y Beaubois compartiendo cancha, una fórmula acertada tan solo en el segundo cuarto, pero que no terminó de cuajar más adelante. Con la dirección tocada y una línea exterior intermitente, el Baskonia fue un equipo sin conexiones claras en ataque, obligado a avanzar a empujones y marcado por la inconstancia. La tercera falta de Tornike Shengelia al filo del cierre del segundo cuarto también cargó de problemas al equipo de Pedro Martínez, que no encontró en Kevin Jones un relevo óptimo. El Iberostar Tenerife aprovechó con sabiduría todo este cúmulo de circunstancias para forzar las vías de agua en el Baskonia a partir del descanso.

La primera parte mostró lo mejor y lo peor de un conjunto azulgrana que arrancó desentonado, sin capacidad para frenar el empuje inicial de Tim Abromaitis y Mateusz Ponitka. Su pobre puesta en escena le llevó a verse con una desventaja de nueve puntos iniciado el segundo cuarto (24-15, minuto 11). El Baskonia logró recortar el déficit con una ráfaga triplista soberbia con cuatro aciertos consecutivos repartidos entre Shengelia y Janning (29-29, minuto 15).

Desbandada final

El impulso de su capitán ayudó al cuadro azulgrana a cambiar la dinámica inicial del choque hasta cerrar un brillante segundo capítulo con un 37-40 a favor. Los vitorianos parecían querer evitar meterse en un laberinto de complicaciones pero su dominio fue decayendo de manera continua en un tercer cuarto de crecimiento sin freno del Iberostar Tenerife. Irrumpió en el duelo un Kostas Vasileiadis que mantiene la dinamita intacta a pesar de sus 33 años. Los canarios redescubrieron el acierto triple de la mano del griego, con una puntería matadora y un dardo letal desde media cancha instantes antes de que sonara la bocina que clausuraba la tercera entrega (64-57). Fue un golpe premonitorio, prólogo de un cuarto final de absoluta desbandada baskonista. Los azulgranas se perdieron entre resoluciones ofensivas nefastas y una actividad defensiva cada vez más reprochable. Cada error, castigado de manera contundente por la escuadra de Katsikaris.

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