Tenemos un plan

Para este segundo partido los dos equipos mejorarán. El Real Madrid bastante. Veremos un Real Madrid más agresivo, incisivo y aguerrido, probablemente con mejor juego, más fiel a lo que es: el juego interior debe ser más protagonista y sus bases tienen que tomar más protagonismo.

Tenemos un plan
Juanjo Brizuela
JUANJO BRIZUELA

Tiene que ser muy divertido comprobar cómo muchas predicciones se vienen abajo a la primera. Me imagino a la sonrisa llamando a la puerta de la sala de los gestos diciendo: ¡psist, psist, me toca!. Entonces te das cuenta de que esos planes trazados tras horas de trabajo, debate y matices se cumplen cuando quienes lo ejecutan lo calcan totalmente.

Un plan se diseña siempre desde el conocimiento profundo de tus virtudes; pero no sólo eso. La brillantez de dicho plan se manifiesta en la medida en que esas virtudes se colocan frente a las debilidades del otro. El plan deja de ser una serie de pasos a seguir a convertirse en una manifestación de dominio. La iniciativa se acomoda a tu lado y solamente debes prever posibles soluciones del rival, a las que también diseñas sus correspondientes respuestas. Pero no penséis que es otro 'Plan B' sino simplemente un mero movimiento de piezas donde el juego en realidad no consiste en responder sino provocar un nuevo desequilibrio que devuelve de nuevo la iniciativa a tu lado. Y así vuelta a empezar.

Bastante de esto ocurrió en este primer partido de la final. Pedro Martínez y su cuerpo técnico junto a los jugadores sabían desde la sala de reuniones del hotel qué debían hacer para ganar. Se conocen tanto, tienen tan claro sus roles, saben qué aporta de positivo el compañero de al lado, han repetido, aprendido, corregido y de nuevo repetido acciones de juego positivas que saben quién, dónde y cómo pueden someter al rival, sea quien sea. El Baskonia no ha cambiado nada en este primer encuentro sino simplemente ha insistido en que aquello que le sale bien, salga esta vez muy bien.

El ritmo y el tempo de juego es un principio clave en ambos equipos. Aquel que lo hiciera suyo desde el inicio controlaría el devenir del encuentro. Y fue el Baskonia. Impuso intensidad en defensa y rebote, seleccionó muy bien los momentos en los que la transición debía ser mortal o decidir que el 5x5 y el pase como cómplice harían el resto. Fue consciente de que las rotaciones servirían para aprovechar las debilidades del rival. El juego interior había que dominarlo sobre todo en decisiones inteligentes. La versatilidad de nuestros interiores superó al músculo del Real Madrid. Tavares, Reyes y Ayón comprobaron que si se protegían la pintura, les llegaría un tiro de su atacante. ¿qué hago? Canasta recibida. Los exteriores sabían que para anotar lo importante no es únicamente el acierto, básico, sino encontrar tiros liberados donde la efectividad, evidentemente, aumenta. Timma, Janning y Beaubois tuvieron la paciencia suficiente para encontrar su 'mejor tiro'. Y nuestros bases sabían que en esa lectura de la pausa y la velocidad radicaría la ventaja frente al rival. Experto Huertas, incisivo Granger y descarado Vildoza.

El Real Madrid iba por detrás, suplicaba reaccionar y sólo encontró un camino donde realmente no está cómodo: en la pelea dura y en el barro. Porque enfrente hay un rival que en el barro en cambio se encuentra cómodo. Cuando Pablo Laso propone un quinteto con 4 pequeños demuestra que todas las soluciones anteriores eran contestadas y que esta última era como dar el último chillido para llamar la atención de la victoria, que no se atrevió a cambiar de lado. A pesar de ponerse por delante, el Baskonia siguió siendo fiel a su plan, cada respuesta era un aldabonazo al prestigio de un nombre y la victoria decidió así irse de la mano del equipo que mejor le trató.

Para este segundo partido los dos equipos mejorarán. El Real Madrid bastante. Veremos un Real Madrid más agresivo, incisivo y aguerrido, probablemente con mejor juego, más fiel a lo que es: el juego interior debe ser más protagonista y sus bases tienen que tomar más protagonismo. Porque de ellos es el ritmo. El Baskonia en cambio tiene que ser capaz de sostenerse mejor en momentos de zozobra. Debe proteger el centro de la zona aún más, insistir en cerrar cualquier camino del 1x1 exterior que evite la verticalidad que buscará el Madrid, donde le esperarán un muro de cuerpos, brazos y movimiento de jugadores en ayuda. Y ser inteligente: que el Madrid sienta que al menor descuido, un rebote ofensivo, un 'extra pass' a la esquina, una bandeja en contraataque, un robo de balón, el juego entre postes y la inversión al lado débil hagan el resto. Veamos si estas predicciones se cumplen o no. Benditos planes.

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