Prigioni tira la toalla y dimite tras un nuevo despropósito

Prigioni tira la toalla y dimite tras un nuevo despropósito

El técnico del Baskonia renuncia al puesto «frustrado por no haber podido cumplir las expectativas»

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El cuento de hadas que había comenzado con Pablo Prigioni al frente del banquillo del Baskonia terminó de forma abrupta a última hora del miércoles después de un nuevo despropósito baloncestístico perpetrado por el equipo azulgrana ante el Valencia Basket (63-80). La rueda de prensa posterior al encuentro fue el momento que eligió el argentino para anunciar su renuncia al puesto de primer entrenador del equipo vitoriano. «No voy a comentar el partido. No voy a continuar siendo el entrenador del equipo. Me siento frustrado por no haber podido cumplir las expectativas, las que me puse y las que puso el club en mí».

«Baskonia encontrará un entrenador cualificado que pueda ayudar a salir de esta situación de tristeza que tiene el equipo» pablo prigioni

Fue el arranque de una de las alocuciones públicas más tristes que se hayan podido escuchar en los últimos tiempos en el coliseo azulgrana. Prigioni se convirtió con sus palabras y su semblante en la imagen de un hombre derrotado, superado por un reto mayúsculo como primer paso en su carrera como entrenador. Quiso pedir disculpas tanto a la afición como a un club que, según sus palabras, «encontrará un entrenador cualificado que pueda ayudar a salir de esta situación de tristeza que tiene el equipo». En el intervalo entre la conclusión del encuentro y la comparecencia ante los medios, el preparador argentino reconoció que «mi cuerpo técnico me intentó parar, pero soy impulsivo», e insistió en la necesidad de que el Baskonia encuentre un nuevo timonel que «refresque la cabeza de los jugadodres y les quite la depresión». Su decisión es irrevocable. «No hay ‘chance’ de modificarla», remarcó.

Un hombre derrotado

El triste protagonista de la noche admitió que «no me apetece seguir entrenando a este equipo porque no veo señales de avance hacia el baloncesto que yo quiero». Su primera experiencia como entrenador, concluye con una rúbrica precipitada y lastimosa. «Es un día triste y jodido para mí. A los golpes se aprende y éste es en todos los morros. Le deseo al club que pronto pueda tener a alguien más capacitado para ayudar», subrayó compungido. Prigioni a corazón abierto, confesando que «no me siento con los argumentos para convencer a los jugadores de cambiar».

El anuncio del argentino supuso el adelanto a un movimiento que el Baskonia podría haber abordado más pronto que tarde dada la deriva en la que se había sumido el conjunto vitoriano en el inicio de campaña. En última instancia, la catarsis confirma lo arriesgado de conceder a un entrenador novato las riendas de un equipo subido a la élite europea, con una exigencia continua y que, en el pasado reciente, ha terminado por desbordar a entrenadores como mayor experiencia.

Prigioni abandona el Baskonia con un peligroso balance de 0-3 en la Euroliga y un 2-3 en el torneo doméstico y también con la clara sensación de no haber podido dotar al equipo de un mínimo de consistencia competitiva más allá de las lesiones que han reducido el número de efectivos en la fase inicial del curso. Trató de implantar un sistema de trabajo de marcado sentido colaborativo, destinado a arropar con confianza a los jugadores, pero la vorágine de malos resultados y las nefastas sensaciones de juego han terminado por llevárselo por delante.

Se confirma lo arriesgado de conceder a un entrenador novato las riendas de un equipo subido a la élite europea

Ahora, desde las oficinas del Buesa Arena se abre la búsqueda de un nuevo entrenador que ejerza de relevo a Prigioni y que, sobre todo, logre reactivar a una plantilla con el ánimo muy tocado. El conjunto azulgrana parte este jueves hacia Alemania, donde el próximo viernes debe medirse al Brose Bamberg. En principio, Sergio Valdeolmillos debería ser el encargado de dirigir al Baskonia.

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