Baskonia ACB 2017-2018

«Los jugadores tienen que saber por qué y para qué hacen las cosas»

El técnico azulgrana asegura que no negociará con sus pupilos aspectos como el esfuerzo o la entrega. «Lo deben tener de serie»

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El retiro como jugador no ha hecho mella alguna en el físico de Pablo Prigioni. Viéndole vestido de corto sobre la cancha de entrenamiento del Bakh, solo le falta un pívot con el que asociarse para ejecutar el 'pick and roll'. Sin embargo, las notas escritas entre las manos recuerdan su nuevo papel como entrenador del Baskonia. El argentino no elude su condición de novato en el banquillo. En la conversación, parece el mismo de siempre, pero deja entrever que también llega con ideas nuevas e interesantes, colaborativo con sus asistentes y sin esquemas rígidos en el juego. «Debo intentar que los jugadores piensen, que sepan por qué y para qué hacen las cosas», destaca.

–¿Cuánta gente a lo largo del verano le ha dicho: «¿Sabes dónde te has metido?».

–Algunos, pero tampoco te creas que han sido tantos. Al final, estoy empezando en un lugar donde conozco todo mucho. La pregunta no tendría mucho sentido porque realmente sí sé dónde estoy. Y claro que tiene sus riesgos, pero hacer cosas con miedo a que salgan mal o a equivocarte llevaría a que nadie hiciera nada. Está la posibilidad de que las cosas no funcionen. Cuento con ello.

–Desde que tomó el cargo de entrenador del Baskonia, ha asumido su inexperiencia con naturalidad. ¿No puede ser un signo de flaqueza en esta jungla del baloncesto profesional?

–Esa inexperiencia es una realidad. No sé si definir este mundo como una jungla, pero sinceramente, me siento como lo hace un jugador 'rookie' cuando empieza a entrar en un equipo de primer nivel. En el análisis que se le suele hacer a ese jugador, cuando hace cosas buenas se halaga su talento. Cuando la 'caga', se dice que es normal porque es joven. ¿Por qué no puede tener ese trato un entrenador novato? Yo sé que voy a cometer fallos. Ojalá esos errores no tengan un impacto fuerte ni en los jugadores, ni en los resultados del equipo, ni en la institución.

–Para muchos seguidores baskonistas, Prigioni es un mito. ¿Puede ayudarle o beneficiarle esa condición en este nuevo camino como entrenador?

–Mirá, lo que pasó, pasó, y esto es otra cosa. Quizás esa trayectoria como jugador me ayudó a estar hoy aquí, pero no va a ser más que eso. A partir de ahora, con la ayuda de mis asistentes y el apoyo del club, tengo que encontrar la manera de hacer las cosas de forma correcta, lograr que el equipo juegue bien y se identifique con los valores que transmite el Baskonia y lo que requiere este público. Hay muchísimo trabajo por delante y es un gran desafío para mí. Debo pasar cuanto antes ese proceso de adaptación a un papel que no he hecho antes y ser productivo para los jugadores y el club.

Consejos

–En su presentación al principio del verano, comentó que había hablado con Gregg Popovich. ¿Qué le transmite uno de los entrenadores con mejor reputación del planeta?

–No solo con él, he hablado con otros grandes entrenadores que he tenido y con los que tengo una gran relación. Todos me han dado palabras de aliento. Me avisan de que me sentiré raro en un primer momento, pero que pronto estaré más cómodo. Es cuestión de echar a rodar, vivir esas experiencias; sufrirlas, disfrutarlas y hacerlo siendo capaz de acometer ajustes. Para mí, este juego se trata de eso; aplicas algo, te funciona y tratas de perfeccionarlo. Si no, trabajas para que encaje y así todo el tiempo. Eso es lo que tengo en mente.

–¿Cuántas veces ha visualizado su primer partido como entrenador?

–No muchas. Como jugador, no me gustaba plantearme cosas lejanas y tampoco lo hago como entrenador. Me centro en el día de hoy; intentar hacer el mejor entrenamiento posible. Luego, pienso en el entreno de mañana, debato con mis asistentes. Creo mucho en el trabajo en equipo. Es obvio que yo tengo mis ideas, pero me gusta apoyarme en ellos. Me gusta que me repliquen, que me digan que no; porque eso me hace mejorar y me enriquece. Prefiero construir mi temporada día a día.

–¿Qué le pide el Baskonia a Pablo Prigioni?

–Más que pedirme, me han dado el apoyo para desarrollar el baloncesto que yo siento. Hay algo que ya está ganado porque ellos saben que yo sé cómo es el club, la ciudad y sus aficionados. Intentaré llevar a cabo el juego que pienso, que es el que puede servir para los jugadores que tenemos. A partir de ahí, que la gente se identifique con un equipo que quiere competir siempre, que nunca se rinde y que lucha hasta el final, pero que juegue inteligente.

«He hablado con otros grandes entrenadores que he tenido y con los que tengo una gran relación. Todos me han dado palabras de aliento»

–Se puede pensar que el estilo del Prigioni jugador puede tener su peso en sus ideas como entrenador. ¿A qué jugará su Baskonia?

–Antes se jugaba un poco más lento y ahora la tendencia es hacerlo más rápido. Yo también he ido mutando a eso. En mi primera época aquí en Vitoria, frenaba más el balón, jugaba más esquematizado o robótico. Luego, comenzamos a desplegar situaciones de jugar llegando. Más tarde, me fui a la NBA y allí había un estilo todavía más dinámico. Dentro de mí hay ahora una mezcla. De ella, intentaré ver qué es mejor para este grupo de jugadores. Pero hay algo que no voy a negociar. Hay una parte que viene de serie y que el jugador debe tener; su esfuerzo, entrega, la lucha, el tirarse al suelo a por el balón... Ese espíritu que representa el club y que yo comparto al cien por cien. Cuento con que eso los jugadores lo deben tener de serie, que ni siquiera se lo tengo que exigir. Es el punto de partida para construir. Luego, si jugamos más o menos rápido... La clave será jugar inteligente. Si un rival no te deja correr, hay que adaptarse. Debo intentar que los jugadores piensen, que sepan por qué y para qué hacen las cosas.

ENTRENADOR EN CUERPO DE JUGADOR. Prigioni se enfrenta en esta nueva etapa al reto de conjugar sus dos almas, el deportista que aún late en él y el estratega que siempre ha sido. / Igor Aizpuru

–Pensar quizás sea una de las cosas más difíciles de hacer hoy en día sobre una cancha de baloncesto.

–La tecnología ha avanzado tanto y los clubes han invertido más dinero en 'scouting', con lo que llega un momento en que todo el mundo sabe a lo que vas a jugar. La cuestión es buscar un sistema de ataque en el que la lectura y la reacción predominen más allá de aplicar un esquema siempre igual. Eso requiere que el jugador piense, que entienda el juego. Ahí vamos a poner el foco.

Experiencia NBA

–¿El formato de calendario también obliga al entrenador a cambiar el 'chip' en aspectos como la carga de entrenamientos?

–Yo conocí como jugador la Euroliga de antes, pero estos años en la NBA me mostraron otra realidad y me abrieron la mente en muchas cosas. Espero que esa combinación de vivencias me ayude a encontrar el equilibrio respecto a cómo y cuánto entrenar.

–¿Qué le aportó la NBA de cara a su nuevo trabajo?

–Me dio posibilidades distintas en cuanto al juego, la preparación, los entrenamientos o el trato con jugadores o entrenadores. Me dio información nueva con la que, combinándola con la que ya tenía, estoy intentando hacer el mejor camino para el equipo.

«Hay una plantilla muy equilibrada, con muchas combinaciones»

Satisfecho con sus jugadores, que conforman una plantilla «equilibrada» y un equipo con «más variables y más completo», Prigioni confía en disponer de un plantel largo para afrontar la doble competición. «Cuantos más, mejor», defiende.

–¿Qué voz ha tenido en la reconstrucción de la plantilla?

–Acepté el trabajo bastante tarde, al terminar la pasada temporada. Tenía opción de ir a la NBA como parte del 'staff' de algunos equipos. No veía muy claro qué dirección tomar. Como me demoré bastante en la decisión, el club fue avanzando temas de algunos jugadores, porque si esperas, te quedas atrás. El Baskonia siempre ha fichado de manera excelente. Mientras yo me debatía entre aceptar o no el trabajo, estaba tranquilo en ese aspecto porque sabía que el club iba a buscar los mejores jugadores posibles. Creo que son los clubes los que tienen que llevar siempre la iniciativa en los fichajes, marcando un poco la línea de lo que quieren. Si a mí me va mal y en equis tiempo estoy fuera, el club no se va a quedar con cinco jugadores que trajo este entrenador.

–¿Pensó en algún momento que Larkin y Hanga continuarían en su proyecto?

–No. Y te digo una cosa; esta institución está por encima de cualquier jugador. En su momento lo estuvo de mí, de Scola, Splitter, Nocioni, Bennett u otros jugadores importantes que han pasado por este club. Hanga y Larkin hicieron una gran temporada pasada, pero ya no están. Ahora hay nuevos jugadores igual o mejores que ellos. Se les desea la mejor de las suertes a los dos porque, además, son excelentes chicos. Ponemos punto y aparte, ya que tenemos unos reemplazos fabulosos.

–¿Qué han buscado a la hora de remodelar el equipo?

–Una combinación de todo. Si tienes físico, pero no hay talento o viceversa, va a ser muy difícil ganar. De momento, hay una plantilla muy equilibrada, que da muchísimas variables al equipo, aunque nos falta algún retoque. La posición de base tiene de todo; inteligencia, potencia física y piernas frescas como las de Vildoza. Las opciones en los exteriores son excelentes, aunque podría llegar algo más. Jordan (McRae) puede cubrir los puestos del 'uno' al 'tres' y es uno de los mejores escoltas que han llegado a Europa. Janis (Timma) es un jugador de un talento y un potencial físico increíbles al que puedes poner de falso 'cuatro'. Está Toko (Shengelia), que puedes ponerlo al 'cuatro' y también al 'tres'. Tenemos a Tadas (Sedekerskis), que tiene un físico increíble. Necesita ese paso adelante en su juego. Es joven y tampoco hay que volverse loco, pero creo que está listo para hacer más cosas. De los hombres grandes, qué te voy a decir. Tenemos tres 'tíos' de 2,10, Johannes (Voigtmann) puede jugar en las dos posiciones interiores... La plantilla tiene muchísimas combinaciones.

Más variables

–Por sus palabras, no parece que busque esquemas rígidos, jugadores que ocupen una sola posición.

–Eso ya es muy antiguo. Tranquilamente, Voigtmann, Ilimane o Toko pueden subir el balón. Para mí, el juego está cambiando y va hacia un baloncesto más dinámico. Que un 'cuatro' o un 'cinco' puedan realizar esta función e iniciar una ofensiva te convierte en un equipo con muchas más variables, más completo.

–Ahora, la prioridad del club en el mercado es la contratación de un 'cuatro'. ¿Qué perfil buscan?

–Hay opciones que tenemos ahí y veremos lo que sale. De todos modos, queremos un 'cuatro' que abra el campo con su tiro de tres y que sea un reemplazo de garantías para Shengelia.

–¿Cuál sería el número ideal de jugadores para afrontar un calendario tan cargado?

–Cuantos más, mejor. Hay situaciones que te marcan, como los cupos en la ACB. Sin embargo, trece más que doce sería ideal. A veces es mejor quedarte un poquito largo a quedarte corto. Pero también podemos arrancar de una manera y después ir agregando piezas. Ahora, no estamos mal. Nos queda algún retoque y aún tenemos margen. Siempre hay jugadores que quedan libres después de los 'training camps' de la NBA que pueden ser interesantes. Tampoco hay que volverse loco ya que el grueso de la plantilla está muy bien.

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