RECOMPONER LA VALENTÍA DESDE LO BÁSICO

RECOMPONER LA VALENTÍA DESDE LO BÁSICO
Juanjo Brizuela
JUANJO BRIZUELA

La valentía es una cualidad personal que requiere determinación y firmeza y también reconocer y vencer tus miedos y tus temores. Tiene un compacto y sólido poso de seguridad que se construye desde el conocimiento y las experiencias previas vividas. Sin ella dejaría de ser valentía para convertirse en riesgo.

Pedro Martínez llegó hace unas semanas al Buesa Arena con el objetivo de modificar el rumbo que estaba tomando un equipo que tomó decisiones valientes en su configuración inicial y quizá hasta arriesgadas. Las apuestas valientes han sido un denominador común en la historia reciente del Baskonia, y como sucede naturalmente algunas salen bien y otras no tan bien. La experiencia y la oportunidad del momento se encontraron con el recorrido de Pedro Martínez para recomponer un equipo con algo más que un bloqueo mental, también con bloqueo en el aspecto técnico y táctico.

¿Por dónde empiezo? Se convertiría en la cuestión básica ante el reto de igualar la expectativa del equipo con sus condiciones reales y los resultados a conseguir. Y Pedro Martínez ha comenzado este proceso de reconstrucción desde un punto de partida que resultaría obvio aunque no lo es tanto: por lo básico. La escuela de Badalona, de donde proviene, se ha caracterizado por ideas de baloncesto simples: defensa agresiva desde el 1x1, dominio del rebote, transiciones rápidas y verticalidad en ataque, con el pase como nexo de unión. Un ‘A,B,C’ obvio pero que no lo es tanto y que estamos comenzando a evidenciar tras estos siete partidos en el banquillo.

Los bases, puntal clave en la estructura del equipo, han aumentado su ritmo especialmente en defensa. El 1x1 inicial ha mejorado ostensiblemente con lo que permite que el riesgo en la defensa de las líneas de pase de sus compañeros dé un paso más, tanto en los exteriores como en los ‘grandes’, que anticipan a su jugador incluso más allá de la línea de 6,75. El nivel defensivo no parte solo del 1x1 al balón sino de la actividad defensiva en el jugador sin balón, en especial en la defensa de los espacios generados: las ayudas ahora son más frecuentes, más dinámicas, han recuperado el espacio con cada movimiento y permite una mayor iniciativa desde la defensa frente al ataque rival.

Dominar el rebote siempre ha sido una demostración del compromiso de cada jugador por el equipo. El rebote es el premio final a una buena defensa y en ataque aumenta tu número de posesiones. Pero el rebote no es sólo el hecho de coger el balón sino cerrar previamente a tu oponente. Un dato: frente al Joventut, tanto Huertas como Granger cogen 5 rebotes defensivos cada uno, tantos como Poirier, y de nuevo otros 5 de Granger en Kaunas. ¿Casualidad? Me temo que no. El rebote defensivo te permite una transición inmediata y obliga al equipo contrario a defender su canasta con todo el espacio de ataque en amplitud. El Baskonia también ha mejorado muchísimo porque en esta traslación de jugadores y balón, no sólo sé es más vertical hacia el aro sino que el pase se ha convertido en la búsqueda del compañero libre aun viniendo en carrera, asociándose entre sí mediante un pase más, hasta llegar a anotar varios triples en transición tras extraordinarios ‘extrapass’.

«Echarse el equipo a la espalda está muy bien, hay que felicitarles (a los jugadores) por tener esta disposición pero debemos aprender que hemos ganado porque al final hemos hecho un buen ataque y ha habido cuatro pases. Ése es el camino claramente. Si somos capaces de jugar en equipo vamos a ser mejores», dijo Pedro Martínez tras la victoria en Málaga. No es una mera declaración sino una realidad: el equipo está encontrando la complicidad en el pase para golpear el aro rival. Balón interior, dentro-fuera, cambios al lado débil desde el pase, triángulos poste alto-poste bajo… y todo con más desplazamientos del jugador sin balón. Con esta evolución se logra que la defensa rival trabaje más tiempo en más espacio y sobre todo la participación de todos los jugadores, lo que hace al equipo más peligroso.

¿Por qué ser valiente entonces? Porque si se asientan los principios básicos es mucho más fácil arriesgar y enfrentarse a cualquier reto que se presente, por muy osado que sea. La actitud de ir a por cada partido marca la diferencia pero sabiendo que tus espaldas, tus virtudes, harán que lo afrontes con más garantías.

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