Para sentir orgullo

Josean Querejeta, el chaval de Lazcao que jugaba en Rentería

Para sentir orgullo
PEPE LASO

Hace años, muchos, tantos como para no sacar cuentas, aunque solo sea por coquetería, José Luis Sánchez-Erauskin, Sanchón, aquel presidente del club que cambió la V del equipo por la B actual, lo cual, sin saber por qué, hizo correr ríos de tinta -indudablemente el presidente más pasional que el club haya tenido-, me llamó un día siendo yo el entrenador del equipo. Le habían dicho que en Rentería jugaban unos chavales que no estaban mal. Allí que fuimos y sin pensárnoslo nos trajimos a Vitoria un par. Uno era Querejeta. Su vida deportiva dio muchas vueltas y en el ocaso de sus tiempos de jugador me dijo que le hacia ilusión ser presidente del equipo. Emilio Ruiz, entonces responsable del club, en un gesto de generosidad, puso en manos de Josean las llaves de un modesto club que luchaba todos los años por no descender.

Tampoco sé los años que han pasado desde aquel día hasta que Jordi Bertomeu le comunica la concesión para su club de la organización de la Final Four de la Euroliga. Si se toma en cuenta lo que era el baloncesto vitoriano y lo que es, el tiempo ha sido de récord. También le costó poco tiempo convencer a las instituciones de la necesidad de adaptar el Buesa, edificado como recinto para feria de ganado. Lo consiguió teniendo la oposición del señor José Ángel Cuerda. Sus relaciones se enfrentaron de tal manera que el superalcalde nunca puso un pie en el recinto. También dudaron de su necesidad una serie de entendidos entre los que me encontraba yo. ¡Siempre he sido un visionario!

Con el recinto apropiado, el reciente exjugador buscó recursos y encontró el apoyo de las inolvidables gentes de Taugrés que desde Castellón se entregaron al patrocinio con la misma pasión que si el club hubiera sido suyo. Sospecho que la Diputación vio lo que no supo entender el Ayuntamiento y desde siempre ha sido fiel compañera de viaje con patrocinios que justificaban el apoyo. Porque desde aquel tiempo y hasta hoy sigue siendo para mí un milagro la gestión económica y el presupuesto en el que se mueve el club año tras año.

Un gran crédito

La Final Four puede ser después de las finales de la NBA, de la liga Europea de fútbol y esas de rugby que nos meten por los ojos el máximo espectáculo que se juega anualmente en el mundo en cuanto a deportes de equipo. Tanto es así que Vitoria queda fuera de escala bajo cualquier parámetro. Puedo estar equivocado, pero jamás se ha celebrado el evento en una ciudad tan pequeña. El potencial hotelero no podrá cubrir ni el 10% de los visitantes, Bilbao será la salvación. Mucho crédito tiene que tener el club para que Bertomeu corra el riesgo que supone las grandes dificultades logísticas que entraña.

Comentaba ayer sobre del descenso del Bilbao Basket la importancia de la dirección de un presidente. Me atrevo a decir que en algunos casos, y no en función del tamaño de la empresa que se acomete, la fórmula ideal para ciertas gestas empresariales debe darse en la figura presidente-ejecutor. Ikea, Mercadona o Zara son ejemplos de empresas en manos de este tipo de individuos. Querejeta, más modestamente, representa ese tipo de personas llevadas al deporte.

Estoy seguro de que al chaval de Lazcao no le ha sido fácil, las fronteras pequeñas agrandan los rencores, ya saben aquello de 'pueblo pequeño, infierno grande'. Estoy seguro de que le ha valido la pena; se ha ganado a pulso la mayor satisfacción que pueda tener desde una empresa baloncestística. No debe olvidar en ningún momento la colaboración incondicional de una afición que paga por ir al Buesa precios de gran ciudad, unas casas comerciales locales que inundan el entorno con publicidades menos rentables que comprometidas con el equipo y, en general, un trato respetuoso de los medios de comunicación. Hasta yo me siento partícipe de este premio.

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