Liga Endesa

El Baskonia se queda corto

Shengelia ha batallado sin premio contra la juventud del Madrid. /Jesús Andrade
Shengelia ha batallado sin premio contra la juventud del Madrid. / Jesús Andrade

El conjunto vitoriano no puede mantener el ritmo de un duelo intenso y sucumbe en el último cuarto ante la mayor frescura del talento madridista

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

Pedro Martínez pedía a su equipo «ser competitivo, por encima de las consecuencias clasificatorias» del resultado. Éste fue negativo. Y aquellas son inevitables: ahora el objetivo de ser cabeza de serie en la Copa del Rey se ve más lejos, a dos victorias cuando faltan tres jornadas. El Baskonia compitió hasta el último cuarto, pero se quedó corto de gasolina en el tramo final (69-81).

Como ante el CSKA. Decreciente en la segunda mitad hasta quedar a merced del Real Madrid en los últimos minutos. Tercera derrota consecutiva, tras las sufridas ante los rusos y el UCAM; la peor racha desde la llegada al banquillo del técnico catalán, que antes de jugar contra el Real Madrid reconoció que el equipo está «en un momento peor que hace un tiempo».

69 Baskonia

Huertas (15), Janning (-), Garino (3), Shengelia (15) y Poirier (6) -cinco inicial-, Beaubois (10), Diop (7), Granger (5) y Kevin Jones (8).

81 Real Madrid

Campazzo (10), Causeur (15), Yusta (-), Thompkins (4) y Tavares (6) -cinco inicial-, Doncic (12), Carroll (3), Randle (-), Reyes (8), Fernández (12), Taylor (11) y Radoncic (-).

Árbitros
Carlos Peruga, Vicente Bultó y Martín Caballero. Sin eliminados.
incidencias
Partido correspondiente a la decimotercera jornada de la Liga Endesa disputado en el Buesa Arena ante 14.178 espectadores. Pablo Laso cumplió 490 encuentros al frente del Real Madrid e igualó a Pedro Ferrándiz.

Condicionado por la baja de Janis Timma, enésimo obstáculo físico del conjunto vitoriano. Regenerado en parte por la energía de Ilimane Diop y Garino, importantes por momentos. Pero con claros síntomas colectivos de que, efectivamente, el equipo azulgrana no atraviesa por su mejor momento. Intenta explotar sus virtudes sanas, pero ante equipos del potencial del CSKA o el Real Madrid, le alcanzan para intentar un ejercicio de supervivencia que llega muy justo a los minutos decisivos.

Se le están haciendo largos los partidos. Bien con frescura, la primera parte; orgulloso cuando empiezan a flaquear las fuerzas, en el tercer cuarto y el inicio del último; impotente al final, cuando las piernas y la cabeza ya no le corresponden. Quizás la diferencia definitiva de doce puntos no fue un fiel reflejo de lo que ocurrió en el parqué del Buesa, pero la sensación en el momento del desenlace era de dominio madridista.

La energía de Diop

El Baskonia empezó atropellado. Marcelinho Huertas no acertaba a coger las riendas del juego y el Real Madrid aprovechaba su mayor acierto para tomar las primeras ventajas (6-13). No estaban muy finos los blancos, pero les bastaba con estar un poco más entonados que los vitorianos. Apoyados, sobre todo, en el tino ofensivo de Fabien Causeur, que anotó 11 puntos en el primer cuarto. Fue el principal arma inicial de Pablo Laso. El principal quebradero de cabeza de la defensa azulgrana.

El conjunto de Pedro Martínez buscó la respuesta en Tornike Shengelia. El instrumento más recurrente. Y el capitán siempre suma, seis puntos para acortar distancias, pero fue un triple de Beaubois el que acercó posturas en el marcador (14-15). Y fue la energía de Ilimane Diop la que dio la vuelta a esas sensaciones iniciales. El senegalés adelantó en la rotación interior a Voigtmann, inédito todo el encuentro por decisión técnica, y agradeció la confianza de su entrenador imponiéndose a Tavares bajo los aros .

El pívot fue clave para cerrar el primer cuarto en equilibrio (18-18) y para responder a la canasta de Reyes que abrió el segundo con un parcial de 10-0 que envolvió de dudas el juego madridista (28-20). Laso buscó soluciones en la fórmula que tan buenos réditos le ha dado en los últimos encuentros, obligado por las circunstancias y las bajas: el técnico blanco tiró de cuatro ‘pequeños’ -Campazzo, Doncic, Causeur y Rudy- para desajustar la defensa baskonista.

Ante la extraña discreción del esloveno, fue el balear el que más daño hacía, con dos triples que cortaban el amago de tirón vitoriano (34-31). Se nivelaban los guarismos al descanso (36-33), pero el Baskonia seguía mandando al descanso de un encuentro doméstico con intensidad continental, sabiendo aprovechar las pérdidas madridistas para mantener a raya a los blancos.

Y apareció Doncic

La cuarta personal de Tavares en los primeros compases de la reanudación complicó los planes interiores de Pablo Laso. Y el poderío en el rebote de ofensivo de Garino daba segundas oportunidades al Baskonia para continuar al frente (46-41). Pero el Real Madrid no se soltaba. Y el intercambio de canastas favorecía a la mayor frescura del talento blanco. Rudy, Campazzo... Y el color del resultado cambio de color en la entrada del último cuarto (55-57).

Ahí se empezó a apagar el Baskonia. Pérdidas, peor circulación de la pelota, escaso acierto exterior... Los balones dentro que antes funcionaban dejaron de hacerlo. Poirier se obcecaba en jugadas que no le salían y Pedro Martínez apostó por Shengelia de ‘cinco’ para contrarrestar la movilidad del plan ‘bajito’ del entrenador madridista. Pero los apoyos perimetrales no llegaban. Huertas tiraba de chispazos individuales para mantener vivo el partido y el georgiano apeló al orgullo como clavo ardiendo final. Pero entonces ya mandaba la calidad blanca. Y apareció Doncic, que, con 8 puntos y 4 asistencias en el momento clave, terminó de reventar la ya mermada resistencia baskonista. Un poco del esloveno es mucho. Y letal ante una defensa agrietada.

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