Tardes de libres

Tardes de libres
MIKEL CUADRA

En los papeles del Paraíso no aparecen Adán ni Eva, pero sí un montón de manzanas podridas. Y tontos del haba parecemos los ciudadanos pagando el exagerado celo de algunos y la torpeza de otros. Muy listos debíamos estar ante un Khimki que era, por el momento, de los espabilados de Europa.

Un puntazo

La entrada no era muy buena, la nuestra tampoco. Nos hacían pupa dividiendo y pasando para encontrar un tiro abierto de esos que se meten con los ojos cerrados. Gracias a nuestros franceses, el Poirier que se hace sitio y ese Beaubois que lo tendría en cualquier equipo, íbamos sumando a la chita callando y sin que Pedro pegase un grito. Encontramos fluidez en ataque mientras los rusos buscaban a Shved sin dar con él; buena defensa colectiva para que no apareciese ese individuo. Con las líneas de pase cantábamos un bingo de pérdidas locales y la alegría de salir pitando sin acordarnos del pito de Lamonica. Janning sacaba a pasear sus muñecas aunque la tarde moscovita es bastante fresca en estas fechas, Huertas sumaba y Granger regalaba mientras Voigtmann estaba en su sitio a pesar de sus musculosos americanos, en definitiva, veíamos otra vez un equipo equilibrado que va olvidando al psicólogo.

Magnífico movimiento de piezas de Martínez frente al tablero de Bartzokas. El Baskonia bien colocado en los dos aros, envidia de cualquier ministra de trabajo, y con esa puntería lejana que para sí la quisiera el bueno de un western. Grandiosa primera parte de un EQUIPO, ya con mayúsculas, al que no se le puede poner ni una coma porque fue un puntazo.

El libre

Empezamos la segunda con un 1-1 muy futbolero pero con gente de más de dos metros. El rebote en nuestro aro hacía daño a la vista a pesar de gozar del Jayson vidente que no pisa una óptica. Se arrimaban gracias a Anderson, Gill, el libre y lo que caía en sus manos. Voigtmann volvía a dar la cara que añorábamos y el ‘temporero’ seguía vendimiando en su cesto sin necesidad de poner cara de mala uva. Por culpa de los balones cedidos pusimos un stop a nuestras ricas ventajas; así, el partido volvió a apretarse con Markovic poniendo a su equipo en cintura. Los errores se adueñaban del juego y los aros eran más duros en todos los sentidos. Momento de los pequeños detalles, esa canasta fácil que no entra, aquél balón suelto que no atas en corto o ese silbato que suena como nunca.

Muchas visitas al tiro sin nadie de los locales y aparición de una estrella fugaz a lo largo de la tarde pero brillante cuando al mortal le tiemblan las canillas. Alexey tiene una cuenta nada corriente porque es especial. Aún y todo seguimos creyendo, Matt mete, Johannes otro tanto hasta que Gill nos asó a la parrilla desde su línea favorita de la tarde. El libre acabó esclavizando a un buen Baskonia.

Final

Los vitorianos cayeron dando la cara en los alrededores de Moscú con un gran trabajo aunque fuese una de esas tardes de libres. Lástima de apariciones indeseadas y muy bien controladas a lo largo del partido y la de un base, Markovic, con más luz que focos. No se puede poner ni un pero a nuestro equipo aunque acabemos recordando algún rebote enemigo y esos balones sin control cuando parecía todo controlado. Pedro y sus jugadores van hablando el mismo idioma y cada día es más fluido.

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