Como si fuera la última

Pedro Martínez sigue con gesto serio la última sesión de entrenamiento de su equipo antes de salir hacia Madrid. /Rafa Gutiérrez
Pedro Martínez sigue con gesto serio la última sesión de entrenamiento de su equipo antes de salir hacia Madrid. / Rafa Gutiérrez

Obligado a la fe y a la excelencia, el Baskonia abre esta noche su primera final en ocho años en la cancha de un Real Madrid de apariencia insaciable

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEAENVIADO ESPECIAL

El Baskonia ha tenido que esperar ocho años para volver a disponer de esta oportunidad. El añorado Manel Comas, santo y seña del baskonismo, aseguraba que cada vez que lograba colar a su Taugrés en una final, siempre pensaba que podía ser la última. Aquel espíritu de urgencia bien puede traspasarse a este Kirobet Baskonia actual, dirigido por un alumno aventajado y buen amigo del 'Sheriff' como Pedro Martínez. Si han pasado ocho años desde la última vez que el plantel vitoriano pisó el territorio de una final, mejor no pensar que volverán a proliferar como setas. Olajá fuera así. La ocasión irrumpe ahora y hay que atraparla por si más adelante le da por no volver.

La gran final de la Liga ACB 2017-18 arranca esta noche en el Wizink Center de la calle Goya, con la afición vitoriana oteando desde lejos el primer paso de su equipo en un 'play off' al mejor de cinco encuentros. Más de ocho meses y 71 partidos después, el Baskonia ve de cerca el final de un curso extenuante con la opción de alzar un título. La renuncia de Pablo Prigioni y el relevo de urgencia de Pedro Martínez parece un hecho poco menos que prehistórico. El argentino queda en el archivo de apuestas fallidas -pero recuperables- y el preparador catalán ya es una figura asentada como jefe del banquillo vitoriano. Martínez alcanza la final liguera por segundo año consecutivo tras el éxito del pasado ejercicio con el Valencia Basket. Sus convicciones férreas y su capacidad de adaptación a una plantilla con gran potencial pero tampoco perfecta le han llevado de nuevo a la antesala de la gloria.

Enfrente, el mismo adversario de la pasada campaña. El Real Madrid de Pablo Laso asoma con su perfil temible y la sensación de que el título de la Euroliga ganado hace cerca de un mes todavía no le ha saciado.

El dato

22,7
Es el promedio de asistencias del conjunto vitoriano en los 'play off', el mejor en este apartado de juego de los ocho equipos participantes. Los hombres de Pedro Martínez han incrementado este registro respecto al que acreditaban durante la fase regular, con 19,3 pases de canasta por encuentro.

El equipo blanco es la máquina de ganar más efectiva del baloncesto europeo en los últimos años. El Baskonia se enfrenta a un bloque que ha resuelto sus dos eliminatorias previas de 'play off' con sendos plenos de victorias y que, en el frente doméstico, tan solo ha cedido en casa una derrota en toda la temporada. Fue un 80-84 ante el Barcelona en la octava jornada de la fase regular.

Un equipo endurecido

El peso del primer duelo que se sirve hoy puede que sea relativo para el viajero vitoriano, dado que la presión por conservar la ventaja de campo corre de parte del Real Madrid. Los azulgranas se presentan en el Wizink Center después de endurecer su piel con dos sesiones de angustia e incertidumbre en el Palau. Pero rendido el gigante culé, el Baskonia continúa de caza mayor, también consciente de que los blancos no presentan tantos puntos débiles como los culés. Los vitorianos deben abonarse a la fe y a la excelencia. La espera ha sido larga. Toca pelear la final como si fuera la última.

Carretera y manta para la expedición azulgrana

La plantilla azulgrana vivió una intensa jornada previa el primer choque del 'play off' final. Un último entrenamiento matinal en la ciudad deportiva baskonista permitió avanzar en los últimos preparativos del duelo contra el Real Madrid. Tras la sesión de trabajo, tocó la correspondiente atención a los medios de comunicación, con Shengelia y Granger como protagonistas, para después reponer fuerzas con una comida servida en las mismas instalaciones del Bakh. Con el estómago lleno, tocó subirse al autobús que esperaba con el depósito lleno y una ruta de casi cuatro horas hasta Madrid. Tiempo para la relajación, una siesta reparadora, la lectura, la revisión del móvil o alguna partida de cartas. Un largo tiempo muerto hasta la llegada al hotel de concentración a pocos pasos del Wizink Center, cuya cancha probarán los baskonistas esta mañana.en la correspondiente sesión de tiro.

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