El Baskonia sale indemne del caos

El Baskonia sale indemne del caos

Una canasta salvadora de Voigtmann y otra defensa final clave permiten a los azulgrana salir indemnes de un desenlace repleto de errores para superar al Unicaja

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Otro desenlace taquicárdico y una nueva victoria agónica que mantiene el crédito y ayuda a rectificar el rumbo en el frente dómestico. El Baskonia salió indemne del Martín Carpena con su segundo triunfo consecutivo tras imponerse al Unicaja. Una racha corta, pero también inédita en lo que va de la presente campaña. Dos golpes certeros esculpidos a base de sufrimiento y con un desenlace de ‘foto finish’. La mejora, en las dosis justas; todavía sin la continuidad anhelada y con algunas sombras lógicas en un equipo que aún muestra síntomas de flaqueza.

La progresión en el juego azulgrana sigue dando pasos cortos, pero hay un refuerzo anímico indudable al calor de las victorias. Por encima de todo, también hay un deseo de forjar una personalidad más combativa y capaz de sobreponerse a las adversidades. En el pabellón Martín Carpena, el Baskonia encontró las fuezas para no caer en las profundidades durante una primera parte demasiado tibia para después rehacerse y tomar el control del choque. Eso sí, su dominio flaqueó en la recta final, aunque tampoco el Unicaja encontró la clarividencia para hacer despertar los temores de un oponente todavía en plena rehabilitación. Tal y como sucedió el pasado jueves en el Buesa Arena, el Baskonia volvió a salir de las cuerdas y agarró con convicción el último tren hacia a victoria, justo cuando las sensaciones se la negaban.

Rodrigue Beaubois fue el héroe ante el Panathinaikos y en la cancha cajista también fue fundamental para servir un balón a Johannes Voigtmann debajo del aro rival que le permitió sumar dos puntos que colocaban al Baskonia con un 72-73 a falta de ocho segundos y nueve décimas. Los azulgranas sacaban la cabeza dispuestos a sobrevivir. El Unicaja puso el balón en juego y el quinteto vitoriano en cancha supo gastar su última falta antes de entrar en bonus para reducir el tiempo a tres segundos y ochos décimas. De nuevo listo para no dejar escapar la mínima ventaja lograda, el Baskonia negó cualquier pase cercano a posiciones interiores en el posterior saque de banda malagueño. Nemanja Nedovic recibió demasiado alejado y probó con un triple remoto que se perdió en la nada.

Otra explosión de júbilo tras superar momentos de angustia superlativa. La providencial canasta de Johannes Voigtmann fue un relámpago luminoso cuando la ceguera apresaba al equipo de Pedro Martínez. Los azulgranas, que consiguieron alcanzar una renta de cinco puntos a tres minutos del cierre (66-71), su zambulleron en una espiral de errores que parecía fatal. El parcial de 6-0 situó al Unicaja por delante (72-71, minuto 38) y dio paso a un par de pérdidas de balón y otro par de concesiones reboteadoras bajo el aro propio que estuvieron cerca de empujar al Baskonia a un callejón sin salida.

72 Unicaja

(20+23+13+16): Díaz (0), Milosavljevic (0), Nedovic (12), Shermadini (10), Brooks (11) -cinco inicial-, Okouo (0), McCallum (10), Salin (3), Díez (5), Waczynski (9), Augustine (2) y Suárez (10)

73 Baskonia

(13+22+24+14): Beaubois (15), Granger (6), Poirier (5), Garino (0), Shengelia (15) -cinco inicial-, Vildoza (0), Timma (12), Voigtmann (9), Malmanis (0), Huertas (2), Janning (7) y Diop (2)

Árbitros
Jiménez, Araña y Serrano
Incidencias
Partido correspondiente a la séptima jornada de la Liga Endesa disputado en el Palacio Martín Carpena de Málaga ante 8.398 espectadores

Al final, se controló el vértigo y los nervios se templaron en una posesión ofensiva de balón compartido y circulación coherente que terminó con la canasta doble del poste teutón, rehabilitado en una segunda parte notable y que supo encontrar un rumbo que se mantenía errático desde el comienzo de curso. Si el poste germano mantiene cierta continuidad en su aportación, se puede encontrar un mínimo de equilibrio en un juego interior en el que Rinalds Malmanis volvió a ser ayer el hombre de refresco para Tornike Shengelia. Es la misma parcela en la que los rendimientos siguen siendo fluctuantes; con un Vincent Poirier ayer sólido hasta que cruzó la línea roja de la cuarta falta avanzado el tercer cuarto, un Ilimane Diop ahora eclipsado y donde aún está pendiente la incorporación de un jugador.

Primer triunfo a domicilio

El Baskonia que sumó su primer triunfo a domicilio de la temporada después de reponerse a una primera parte muy destemplada. Cualquier esfuerzo u orden defensivos saltan por los aires cuando no están coronados por el control del rebote. Los azulgranas fallaron de manera clamorosa en este apartado durante los dos cuartos iniciales. Sobrevivieron con el acierto inicial de Janis Timma pero su desatención reboteadora hizo que se convirtieran en un equipo sin ritmo, anclado en un ataque estático poco claro y que alcanzaba el descanso con un 43-35 en contra. El equipo azulgrana recuperó a tiempo la agresividad en un tercer cuarto en el que zanjó su desidia reboteadora para después ver emerger versiones individuales más reconocibles como la de Johannes Voigtmann, Rodrigue Beaubois y Tornike Shengelia. El 56-59 al cierre del tercer capítulo anunciaba un Baskonia de espíritu guerrero, con los asideros suficientes tanto para tomar el mando como para sobrevivir a sus propias concesiones e os diez minutos finales.

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