UNICAJA A LA MESA

Marcelinho Huertas se dispone a abrazar a Adam Waczynski tras finalizar el último choque de Liga Endesa entre el Baskonia y el Unicaja./Jesús Andrade
Marcelinho Huertas se dispone a abrazar a Adam Waczynski tras finalizar el último choque de Liga Endesa entre el Baskonia y el Unicaja. / Jesús Andrade
Juanjo Brizuela
JUANJO BRIZUELA

Quizá porque la gastronomía forma parte de nuestra cultura hay situaciones en las que traducimos cualquier aspecto de la vida a ella: la autenticidad y la importancia de la materia prima, el producto de temporada, el momento justo de cocción. Nos sentamos a la mesa con el propósito de disfrutar de un plato y con él de la compañía. No es cuestión de relacionar siempre el baloncesto con cualquier circunstancia de la vida, pero en este caso, nuestro deporte se asemeja bastante a lo que ocurre alrededor de un buen plato.

Mayo y junio desprenden ya los últimos sabores de la temporada, tiempo de 'play off' y con él, certificamos que un alto porcentaje de los equipos que lo disputan vienen a ser siempre los mismos. Salvo una sorpresa, o a lo sumo dos, podemos recordar de carrerilla los equipos que participan: Baskonia y Unicaja saldrían en esta lista. De nuevo, no el azar, sino tu trayectoria en la Liga te acaba situando como pareja.

Unicaja es uno de esos platos que, una vez lo degustas, te quedas con la sensación de que algo le falta. Está situado en ese grupo de privilegiados, tiene la suficiente estabilidad de proyecto como para que sólo una catástrofe le arranque de los puestos de cabeza, pero la insatisfacción te acompaña en su descripción sin saber muy bien por qué. Su presentación es buena, tiene títulos, apuesta económica, un respaldo social importante en una ciudad de un tamaño considerable y visión de querer seguir progresando. Los ingredientes del equipo, sus jugadores uno a uno, se sitúan en una posición de prestigio y mercado y en el banquillo, la experiencia y conocimiento. La distancia no nos da los matices suficientes para saberlo, pero la crudeza de la simple realidad te lleva a una mirada fija al plato de sus características como equipo y te sale un cuidadoso, aunque firme '…Sí, pero…'. Maldito pero.

El plato de esta temporada se diseñó para competir en las mejores mesas de la Euroliga. Sus incorporaciones, prácticamente un quinteto inicial, McCallum, Salin, Milosavljevic, Shermadini y Augustine aportaban la calidad y experiencia a un grupo anterior compacto. Sea por lesiones, sea por la exigencia y que la temporada es una reválida cada semana, el equipo no acabó por subir ese peldaño de más quedándose en ese estadio donde a veces la indefinición es el peor resultado.

No por ello debemos dejar sentarse a la mesa al descuido. Unicaja se reinventó con Plaza desde la defensa como su ingrediente principal. Agresiva en el uno contra uno, pero sobre todo en la defensa del jugador sin balón. Muy física y tratando de dominar el rebote. El talento se sitúa siempre en la capacidad resolutiva y en el talonario. Cuando a veces no se llega a él, la defensa colectiva es el mejor argumento para rebatirlo. Para complementarlo, sus ingredientes en ataque se definen desde el pase y la paciencia buscando su mejor opción.

Equipo de posesiones largas, pero con muy buena capacidad exterior para romper la norma. Nedovic es su principal bastión, uno de los mejores escoltas de la Liga, a quien se le suma McCallum, sus tiradores Salin y Waczynski y los físicos Brooks, Milosavljevic, Suárez y Díez. El juego interior es quizá la faceta más débil. De ahí que el puesto de cuatro sea ese diferencial para abrir el campo y aprovechar su mayor fortaleza exterior, mostrando en cambio cierto desequilibrio y soledad en la zona.

Los cuartos de final de la Liga Endesa tienen en cualquier caso un peligro: o vas elaborando tu plato con esmero y saboreándolo día a día en cada encuentro o puedes atiborrarte y acabar sin apetito. El Baskonia llega a este momento crucial reconociendo muy bien qué ingredientes son necesarios para que su plato sea sabroso, contundente y atractivo. Unicaja, con esa sensación de insatisfacción y pesadez que también puede ser muy peligrosa si encuentra un reconstituyente en forma de última energía y alivio. Cuanto antes muestre el Baskonia su identidad y sus argumentos, menos lugar dejaremos a la sorpresa y al sinsabor.

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