Euroliga

El Baskonia brilla y resiste

Shengelia entra a canasta ante la oposición de Edgaras Ulanovas./Toms Kalnins
Shengelia entra a canasta ante la oposición de Edgaras Ulanovas. / Toms Kalnins

El equipo vitoriano se impulsa con un segundo cuarto monumental para después aguantar la reacción del Zalgiris

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia ha cruzado este jueves el ecuador de una semana intensiva con otra demostración de que es un equipo que devora terreno en su rehabilitación sin mirar atrás, carente de miedos y con una idea fija en su baloncesto. El concepto de Pedro Martínez sigue su camino de consolidación y ahora comienzan a caer los resultados positivos con la regularidad deseada. Otro hito más en una temporada que comenzó demasiado torcida; los azulgranas lograron su primera victoria a domicilio de este curso en la Euroliga. No fue en cualquier sitio ni ante un rival anónimo. Fue en Kaunas, ante más de 11.000 espectadores bulliciosos, siempre entregados a su equipo y que veneran el juego de la canasta. Cayó el Zalgiris en la red azulgrana, el mismo equipo que venía de haber rendido plazas como el Palau o el Martín Carpena y que quiere ser aspirante a equipo revelación de la temporada.

La victoria lograda el pasado martes ante el Real Madrid fue un puro resplandor, pero en Kaunas el conjunto vitoriano logró aunar el brillo con una capacidad de resistencia muy significativa. Consiguió catapultarse con un segundo cuarto monumental que le permitió alcanzar el descanso con un contundente 32-54 para después ser capaz de salir del laberinto en el que le introdujo el Zalgiris en los minutos finales del tercer cuarto. El equipo de Pedro Martínez se sobrepuso al intento de ahogamiento defensivo lituano con una presión a toda cancha abrasadora que convirtió en una encerrona un partido que parecía languidecer hacia un epílogo previsible a favor de los vitorianos.

77 Zalgiris

Pangos (-), Milaknis (10), Micic (12), Jankunas (20) y Davies (4) -cinco inicial-, Bost (-), Toupane (6), White (9), Kavaliauskas (4), Valinskas (7), Ulanovas (5) y Sajus (-).

97 Baskonia

Granger (14), Janning (11), Timma (8), Malmanis (3) y Voigtmann (15) -cinco inicial-, Shengelia (19), Huertas (2), Beaubois (19), Poirier (4) y McRae (2).

PARCIALES.
15-21, 17-33, 25-16 y 20-27.
ÁRBITROS.
Damir Javor (Eslovenia), Joseph Bissang (Francia) y Petros Papapetrou (Grecia). Sin eliminados por faltas.
INCIDENCIAS.
Partido correspondiente a la octava jornada de la Euroliga disputado en el Zalgirio Arena de Kaunas (Lituania) ante 11.264 espectadores.

El Baskonia vio reducir las distancias de forma alarmante (64-71, minuto 32) para después encontrar de nuevo el botón de encendido de la mano de un Rodrigue Beaubois siempre dispuesto al rescate, de gesto imperturbable sea cual sea la dirección desde donde sopla el viento. Su acierto fue la punta de lanza de la recuperación, pero también el espíritu de rectificación de unos jugadores que dejaron a un lado el individualismo para funcionar de nuevo como una orquesta para ejecutar al unísono el acto final de la obra.

Los seis triples logrados por el escolta francés retrataron a un Baskonia devastador desde más allá de la línea de 6,75 en la cuna de algunos de los mejores francotiradores de la historia del baloncesto europeo. El acierto triple, que casi alcanzó el 60 %, volvió a ser el arma distintiva de un equipo que sigue su camino de perfección a la hora de compartir el balón en ataque, con el pase extra casi siempre como gran aliado y con un instinto cada vez más desarrollado a la hora de buscar las esquinas, allá donde a todo defensor más le cuesta llegar para puntear lanzamientos.

Pero también fue el Baskonia una maquinaria de nuevo con pies firmes en defensa, capaz de cortocircuitar una vía de generación de juego del Zalgiris como Kevin Pangos y sobreponerse a los contratiempos físicos que acortaron aún más su rotación, ya de por sí reducida por las bajas de Ilimane Diop y Patricio Garino. Jordan McRae cayó en combate, de nuevo resentido de un hombro izquierdo maldito, y el golpe que recibió Johannes Voigtmann en una rodilla durante el tercer cuarto a punto estuvo de activar la alarma roja. El alemán logró volver a cancha sin daños aparentes para tomar el relevo de un Vincent Poirier que tuvo más problemas para desplegar su fortaleza interior.

El conjunto azulgrana logró un objetivo crucial en el arranque al convertir a Jayson Grangeren el factor que anuló a Kevin Pangos. El Zalgiris buscó la debilidad de Rinalds Malmanis de inicio cargando su juego de ataque en Paulius Jankunas, pero los azulgranas sobrevivieron a la celada. El empuje ofensivo del uruguayo y de Tornike Shengelia, permitieron cerrar el primer cuarto con un 15-21 a favor, una renta que aumentó con el triple de Beaubois en el inicio del segundo capítulo.

El Zalgiris elevó su nivel defensivo y sumó un parcial de 0-8 (23-24, minuto 14). El exterior galo tocó a rebato desde más allá de la línea de 6,75 y sus compañeros le secundaron un diluvio triplista atronador. Seis dardos exteriores para modelar un parcial de 1-20 (30-52, minuto 19) que sepultaba al Zalgiris. Tras el 32-54 al descanso, el apogeo azulgrana continuó durante la primera mitad del tercer cuarto. Los azulgranas alcanzaron su renta máxima (44-68, minuto 26) y Sarunas Jasikevicius buscó medidas de urgencia para cambiar el sino del choque. Presión sobre el saque de fondo, pérdida de brújula de los vitorianos y un parcial de 20-3 para alimentar el resurgimiento lituano (64-71, minuto 32). Tanto esfuerzo no podía escaparse de las manos debido a un apagón. Lo sabía Rodrigue Beaubois, cuyos puntos devolvieron el color a su equipo, pero también Jayson Granger, que puso el orden al volante, o Tornike Shengelia o Johannes Voigtmann, de nuevo sólidos en la pintura. Muchos brazos dispuestos a sacar al Baskonia del cieno. Una labor de todos.

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