Real Madrid-Baskonia

Agrietado ante un coloso

Vincent Poirier y Tornike Shengelia levantan en vilo a Shavon Shields, conmocionado tras el codazo que recibió Axel Toupane./Igor Aizpuru
Vincent Poirier y Tornike Shengelia levantan en vilo a Shavon Shields, conmocionado tras el codazo que recibió Axel Toupane. / Igor Aizpuru

El Baskonia visita a un Real Madrid imbatido desde el arranque de curso con Shields, Hilliard y Penava en el pasaje y la incertidumbre sobre su disponibilidad

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia amaneció este viernes dolorido por la derrota encajada ante el Olympiacos, pero también pendiente de los daños colaterales generados del duelo ante los helenos. La preocupación se centraba en el estado de Darrun Hilliard, obligado a abandonar la cancha en el tercer cuarto debido a un mal apoyo que dejó maltrecho su tobillo derecho. También se permanecía atento al estado de Shavon Shields, doblegado por la conmoción que le produjo el fortísimo codazo propinado por Axel Toupane en los minutos iniciales del encuentro. El proceso de rearme se entremezclaba con el recuento de damnificados y la evaluación de daños. Al final, el escolta de Bethlehem parece sortear la lesión de gravedad. El club azulgrana informaba de que el MVP de la pasada jornada de Liga ACB sufrió «una lesión en su tobillo derecho» que queda pendiente de evolución. A pesar de todo, Hilliard se subió al autobús que partió a primera hora de la tarde hacia Madrid, donde esta noche espera el vigente campeón de Europa. También ocupó su asiento en el vehículo Shavon Shields al igual que Ajdin Penava, que se encuentra al final de la recuperación del esguince de tobillo que le mantiene en la reserva.

El Baskonia viajó con trece jugadores, incluido Miguel González, que sigue ocupando el puesto del convaleciente Tadas Sedekerskis. Eso sí, desde la entidad de Zurbano se colocaba a la pareja de exteriores estadounidenses y al ala-pívot bosnio en la lista de dudas. El parte oficial habla de incertidumbre respecto a la disponibilidad de estos tres jugadores, aunque el hecho de que hayan cargado con la maleta a cuestas da opciones de que puedan apuntalar la plantilla azulgrana en el tercer choque de la fase regular continental.

Cuanto más, mejor. El lema siempre debe acompañar al Baskonia en cada duelo europeo; pero, sobre todo, cuando se trata de enfrentarse a un rival de la talla del Real Madrid. La escuadra de Pablo Laso forma parte de la estirpe de privilegiados que parecen tenerlo todo; la física de una plantilla de medidas interminables y la química de un grupo que no se cansa de ganar.

Vuelve Ayón

El arranque de temporada del Real Madrid parece seguir la estela de un pasado curso en el que cayeron el título de la Euroliga y el de la Liga ACB, arrebatado en el 'play off' final al Baskonia. Cuenta por victorias los ocho duelos oficiales disputados hasta el momento; 2 en la Supercopa, 4 de Liga ACB y otros 2 en la Euroliga. Zarandeó al Darussafaka en la jornada inaugural de la Euroliga (109-93) y anteayer salió victorioso de un pulso de alta exigencia en la cancha del Armani Milán 85-91. Los blancos están inmersos en una dinámica de triunfos y poderío con la que transmiten de nuevo el mensaje de que son aspirantes a todo. Además, se prevé que Laso recupere para el duelo de esta noche a Gustavo Ayón, obligado a viajar a su México natal para estar cerca de sus padres, víctimas de una grave accidente de tráfico.

Más allá de la disponibilidad de sus jugadores contusionados, el Baskonia afronta otra ascensión extrema, de complicaciones similares a la que se saldó anteayer con derrota ante el Olympiacos, otro rival de factura gigante. Los azulgranas comparecen agrietados en la cancha de un rival que ya le castigó en la reciente final de la Supercopa disputada en Santiago de Compostela (80-73). Vuelve la pelea contra una torre de 220 centímetros que responde al nombre de Walter Tavares, faro intimidador que, desde su llegada, acentúa la capacidad defensiva merengue.

Medirse al Real Madrid obliga al oponente a mostrar su mejor versión al tiempo que cruza los dedos para que el variado y mortífero arsenal blanco sufra algún cortocircuito. El Baskonia ya sufrió frente al Olympiacos el azote de un coloso que le marcó ciertos límites. Se necesita tiempo y dedicación para estar en disposición de superarlos, pero la cadencia competitiva no entiende de tiempos muertos. Los resultados se archivan y las sensaciones cambiantes se acumulan a velocidad de vértigo. Es la sesión continua que apenas permite digerir triunfos o derrotas, la centrifugadora de la Euroliga.

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