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Asvel Basket-Baskonia | Euroliga Jornada 5

Una tunda como las del año pasado

Un Baskonia plano, sin nervio en ninguno de los dos lados de la pista y a cámara lenta cae de forma inesperada ante un Asvel que le somete a placer

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Viernes, 28 de octubre 2022

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Qué imprevisible es el deporte profesinal y, concretamente, el baloncesto. Emprendía el Baskonia un viaje cercano a uno de los destinos que, dentro de esta salvaje Euroliga, cabía considerar como un relativo balneario donde recuperar las castigadas anatomías y mecer también las mentes. Nadie incluye al Asvel entre los candidatos a ingresar en las eliminatorias por el título allá por el mes de abril. Ni siquiera después de sojuzgar como quiso - jugando muy bien y a placer- a un cuadro vitoriano irreconocible desde que Joan Peñarroya asumió el reto de devolverle parte de la grandeza extraviada el curso anterior.

Y resulta que el descosido grupo azulgrana salió escaldado de las presuntas aguas termales. Hasta el punto de recibir un sopapo a mano abierta de los que dejan los dedos del oponente marcados en la cara propia. Una tunda como las que recibía hace un año, tan difíciles de digerir por reiterarse entonces con tanta frecuencia. Habrá que confiar en que la penosa imagen de ayer -rebajar el tono hasta la condescendencia viene a suponer lo de las trampas al solitario- se limite al atropello de una de esas malas tardes que tiene cualquiera. El ayer no-conjunto alavés sólo acudió a Villeurbanne de cuerpo presente. Su espíritu permaneció tras la puerta de los vestuarios en el reducido Astroballe.

Asvel

Jackson-Cartwright (2), Mathews (13), Noua (9), Lighty (11) y Fall (11) -cinco titular- Polite (-), Obasohan (13), Kahudi (6), De Colo (7), Risacher (5) y Pons (10).

87

-

61

Baskonia

Thompson (11), Marinkovic (-), Giedraitis (14), Hommes (4) y Kotsar (8) -cinco inicial-, Howard (5), Raieste (-), Henry (5), Sedekerskis (6), Díez (-) Kurucs (x) y Costello (8).

  • Árbitros Borys Ryzhyk (Ucrania), Seffi Shemmesh (Israel) y Ioannis Foufis (Grecia). Sin eliminados.

  • Incidencias partido correspondiente a la quinta jornada de la Euroliga disputado en el Astroballe de Lyon ante 5.560 espectadores.

Ni rastro de ese Baskonia de contornos claros, identidad reconocible y estilo definido. Antes del duelo que quedó en papel mojado porque dos no riñen si uno pasa de ello, el técnico francés suplicaba a sus hombres que impidieran correr a los rivales. Y resulta que el ritmo lo aportó el Asvel ante un 'oponente' que se movió andando, a pasos cansinos y pies arrastrados. Claro que el entrenador, hermano del célebre presidente que contribuyó a forjar la leyenda de los Spurs, no contaba con una versión tan pobre del equipo vitoriano.

La pésima puesta en escena visitante fue el preámbulo de una obra que no varió el guion en toda la noche (36-15, minuto 13). Con este Baskonia siempre se aguardan esas reacciones que le cosen a los partidos para luego reventarlos a base de chispa, causa común, transiciones veloces, nada de especulaciones y la mirilla telescópica de sus abundantes pistoleros. No ayer, desde luego. El parqué galo devolvió la imagen desvaída de un grupo sin ritmo ni pulso, plano y a cámara lenta. Débil en la defensa interior y a la hora de proteger el rebote bajo su aro; torpe en el tránsito de la pelota y averiado desde la base. Exactamente a partir de un Thompson sin relación alguna con el director que cautiva desde el comienzo de la temporada.

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El Asvel buscaba a su faro Fall que aquí sólo pudo esbozar mínimos rasgos de su jerarquía longitudinal. Y De Colo dictó otra clase magistral más, y se pierde la cuenta de tanto enumerarlas, sobre cómo manejar las riendas de un conjunto. Peñarroya, tal vez incrédulo ante lo que veía y probablemente con dolor de ojos, ya había cambiado a todo el quinteto sin obtener los réditos esperados. Incluso el regreso a la cancha de un Howard tan desatinado como casi todos sus compañeros tras su lesión yel retorno de Henry, muy lejos -vale, se trata de su primer encuentro en la segunda fase- muy alejado del tipo que imantaba a los graderíos enteros.

Una noche de secuencias entrecortadas y nula fluidez. Los azulgranas llegaban tarde a tapar los huecos, primero los interiores y después los triples abiertos del cuadro francés sin una mano delante que al menos enturbira un poco la visión. Toda la velada de contenciones porosas y ayudas defensivas inexistentes.

Los lituanos

Sólo los dos lituanos del plantel emergieron del hundimiento colectivo. Sedekerskis trató de aportar algo del mucho picante que tanto se echaba en falta. Y Giedraitis volvió a ejercer la capitanía sobre el parqué a base de compromiso, aportando desde distintas facetas y empeñado en convecer a sus incrédulos colegas sobre la conveniencia de pelear al menos por infundir algo de miedo al oponente con el 56-43 del minuto 24.

Pero el bloque galo no tembló. La sabiduría de De Colo, los balones colgados a la olla que bajaba Fall al cesto, los tiros abiertos sin réplica y la imposición física de tipos como el tonelete Obasohen y Pons. ¿Un dato significativo? Saque de fondo local con un segundo para el término de la posesión, movimiento de sus chicos para despistar a la 'zaga' alavesa y triple liberado. Hay acciones concretas que resumen un desastre. Noche que recordó demasiado a las de hace un año. Pero este Baskonia se ha ganado el crédito.

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