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Un brillante ejercicio de eficiencia

Un brillante ejercicio de eficiencia

El Baskonia acierta a ser más duro tras el descanso e impone su solvencia en los intantes finales para batir al Armani Milán y recuperar el 'average'

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Su capacidad de fuego puede ser devastadora, pero Mike James también es humano. Después de sumar un puñado de lanzamientos imposibles a su envidiable colección, puede errar el intento triple a 24 segundos para el final que podía acercar al Armani Milán cuando el marcador mostraba un 78-74. Sin miedo a la reincidencia, puede apostarse instantes después en la línea de tiros libres y fallar dos de sus tres lanzamientos tras una falta de Vildoza. El pistolero errefrenable con la mira extraviada en el momento crítico. Y en un santiamén, el rebote de un Poirier, gigantesco más allá de su porte y su estatura, y el balón que va a las manos de un Huertas que culmina una bandeja sin oposición para que suba el luminoso el 80-75 a cinco segundos de la conclusión. Era el sexto punto consecutivo del brasileño, el mejor guía posible en la recta final, con la templanza suficiente como para dejar a un lado un duelo hasta entonces discreto en lo individual.

El Baskonia no solo tenía en su mano un triunfo que la permitía mantenerse en la zona de play off sino que también podía llevarse el premio complementario de voltear el 'average' particular respecto a los transalpinos. El tiempo muerto solicitado por los visitantes terminó por situar al Armani Milán en campo de ataque para poner el balón en juego. De entre los ases que maneja, Simone Pianigiani optó por el más recurrente para intentar salvar, al menos, el 'average'. Resurgió Mike James como destinatario del último lanzamiento lombardo. Su triple, lejanísimo, fue repelido por el aro. El conjunto azulgrana sumaba su noveno triunfo continental, se aseguraba la ventaja en cualquier empate a victorias con los milaneses y lograba escalar un peldaño más hasta situarse en la séptima posición de la tabla continental.

80 Kirolbet Baskonia :

Huertas (13), Janning (6), Shields (12), Voigtmann (11) y Poirier (17) -cinco inicial-, Vildoza (6), Diop (6), Garino (-) y Hilliard (9).

75 Armani Milano

James (27), Bertans (3), Micov (7), Brooks (4) y Omic (4) -cinco inicial-, Gudaitis (9), Kuzminskas (8), Cinciarini (5), Burns (-) y Jerrells (8).

Árbitros
Robert Lottermoser (Alemania), Emin Mogulkoc (Turquía) y Medhi Difallah (Francia). Sin eliminados.
Incidencias
Partido correspondiente a la decimonovena jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 10.846 espectadores.

El conjunto de Perasovic, ya acostumbrado a las limitaciones de personal, se sintió como un grupo multitudinario con la mera recuperación de Voigtmann tras su proceso gripal o con un Garino meramente presencial y con poco más de minuto y medio de juego. Volvió al Baskonia de los ocho relevos ante un Armani Milán también con su ración de ausencias al no poder contar ni con Nedovic ni con Tarczewski. Ya habituado a las estrecheces, el conjunto azulgrana fue capaz de ir aprendiendo lecciones a lo largo de un encuentro complejo, que comenzó al ritmo anotador que más gusta al cuadro milanés, pero que terminó con un notable ejercicio de solvencia por parte del anfitrión del Buesa Arena.

Arranque frío

El Baskonia permitió pronto que los milaneses tomarán las riendas del duelo con un 16-21 al cierre del primer cuarto para después notar con el dominio bajo los aros de Gudaitis y la llama abrasadora de Mike James fundía sus fuerzas en el segundo. Un Kirolbet sin ritmo ofensivo ni, sobre todo, mordiente en defensa dio como mal menor el 42-49 al descanso después de que James marcara la máxima diferencia con su tercer triple (35-49, minuto 18). El guión parecía escrito con pluma italiana, pero el Baskonia supo cambiar hacia un trazo más grueso a través de una mayor agresividad defensiva. El nervio y el descaro de Vildoza terminaron por sacar a James de su estado de inspiración anotadora mientras Poirier construía un muro solvente en la zona y ayudaba a generar espacios para que Voigtmann desplegara sus alas.

El Baskonia redobló su ritmo en transición y obligó a cambiar el paso a un Milán que veía decaer su dominio. Del 62-59 al cierre del tercer capítulo a un 68-61 tras un parcial de 6-2 comandado por Diop. Tuvo que reaparecer James para devolver a su equipo al encuentro. Su genio fue el único impulso que mantuvo al Armani Milán con opciones en una recta final de asociaciones productivas entre Huertas, Vildoza y Poirier. Tres apoyos vitales y resolutivos ante un lobo solitario.

 

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