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Marinkovic progresa con el balón en su poder ante la defensa del exbaskonista Polonara en el último partido de la fase regular de la Euroliga en Bolonia. EP
El Baskonia, con el aval del continente europeo

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El Baskonia, con el aval del continente europeo

El equipo vitoriano sella una Euroliga más que notable al margen de cómo resuelva su opción por duplicado de acceder a los 'play off' por el título

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Domingo, 14 de abril 2024, 00:30

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Al margen de cómo resuelva el Baskonia la semana entrante hay que ponderar su muy meritoria fase regular en la Euroliga. Después de seis meses y medio de una exigencia salvaje acrecentada por la dificultad intrínseca de la Liga ACB, el equipo vitoriano termina en el octavo puesto que hace un año añoraba. El que le hubiera franqueado entonces, antes del novedoso 'play in', el ingreso a las eliminatorias por el título. El que con el mismo balance de hace doce meses (18-16) le asegura dos bolas de partido si trasladamos la cancha de baloncesto a la tierra batida del tenis. Ocurra lo que suceda desde el martes, el conjunto azulgrana concluye 34 fechas por detrás de siete clubes obligados a precederle y mostrando su matrícula trasera a entidades como las dos que se disputan la otra plaza, el Armani Milán o el mismo Valencia de plantilla aparentemente redonda que se queda fuera.

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El desenlace de anteayer en Bolonia supone el escenario soñado frente al tortuoso camino de dos duelos a muerte súbita lejos del hogar. El bloque de Ivanovic se meterá en el 'play off' si derrota pasado mañana al Maccabi en el recinto hueco de Belgrado donde actúa desde la guerra de Gaza. Y, de perder, aún contaría con el ánimo de su hinchada el viernes frente al ganador del Efes-Virtus. El mérito que ha contraído el cuadro de Dusko por su don casi divino de la imprevisibilidad.

De tres fiascos consecutivos que ensuciaban el panorama previo a los desplazamientos encadenados a Madrid e Italia a revertir los malos presagios mediante sendos aldabonazos (91-95, marcador fotocopiado) con el coraje propio de quienes encaran una misión. En apenas ocho días, el bólido azulgrana ha pasado de un lugar casi intrascendente dentro de la parrilla a tomar la primera curva desde el lado limpio de la pista.

Capaz de todo

Imposible sentir confianza a la hora de pronosticar a favor o en contra del Baskonia. El equipo de Betoño es capaz de caer en noches propicias y de erguirse altivo con su tendencia natural a la épica. De ahí que existan razones fundadas para imaginar un triunfo vitoriano en el vacío Pionir ante el grupo que comanda el ex Baldwin. O, también, de sumar dos desilusiones que dejen un retrogusto amargo a la dulzura de una campaña continental más que notable.

El bloque de Zurbano se ha movido a impulsos y borbotones. Tras un pésimo arranque continental (1-4), con la destitución clamando en los oídos de Joan Peñarroya, llegó el cuarto advenimiento del mariscal. No caben las dudas acerca de hallar la gran contribución de Dusko a la historia del club en la fortaleza mental a prueba de todo. El técnico montenegrino inauguró su versión 4.0 con un triunfo mínimo ante el Partizan. A los que se unieron después más éxitos por el filo estrechísimo de uno o dos puntos en El Pireo, contra el Fenerbahce y Panathinaikos o las dos entregas con el Estrella Roja. Encuentros solventados sobre el delgado alambre por esa fe visionaria que inculca Ivanovic cuando el precipicio queda a un paso. Esa creencia para rendir bajo presión, incluso después de acumular demasiadas caídas de pulso como visitante hasta la victoria fundamental en el WiZink Center.

Dinamita ofensiva

El mariscal se ha topado con una plantilla relativamente a contraestilo. Habituado a acentuar la defensa hasta desgastar el bolígrafo, Ivanovic maneja ahora a un grupo que tiene los puntos por castigo. De los adversarios, naturalmente. Un conjunto de vocación ofensiva que lidera un jugador singular. Porque cuesta hallar otros baloncestistas con la producción súbita de Howard, el escolta inaudito que todos querrían y sólo el Baskonia tiene. Su empeño por vivir en el ático de los 35 puntos explica que el cuadro vitoriano disponga de dos opciones para alcanzar el 'play off'. Claro que al evangelista 'San Markus' le secundan adelante otro escolta de alto rango (Marinkovic), el cuchillo de McIntyre -gran hallazgo del curso-, la verticalidad de Moneke y la apertura de Costello al arco de tres puntos.

Un modo de interpretar el baloncesto fundado en el tiro exterior y las transiciones que eviten las distancias cortas de la cancha partida por la mitad. Y que sirve para esconder los problemas defensivos en los cambios automáticos y la falta de energía de un plantel corto a la hora de cerrar el rebote defensivo. Un estilo, el del carácter del carnero, con el que embiste a oponentes de alto nivel que ahora envidian el faro sobre los riscos del Baskonia.

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