El Baskonia y su final continental de cada día

Luca Vildoza, que lanza por encima de Michael Eric (Darussafaka), tendrá hoy más responsabilidades ante la baja de Granger. /E. C.
Luca Vildoza, que lanza por encima de Michael Eric (Darussafaka), tendrá hoy más responsabilidades ante la baja de Granger. / E. C.

El conjunto azulgrana, sin Jayson Granger, vuelve a sentir la presión de ganar en la cancha de un Buducnost inédito en victorias en Euroliga

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Dos victorias en seis jornadas puede que no sean una cosecha ínfima, pero requiere de un necesario aumento de la producción. En el balance del Baskonia en la presente Euroliga hay ese punto de inquietud que genera el verse en registros negativos y en la zona baja de una clasificación que todavía no presenta grandes rupturas. Los azulgranas aún están a tiempo de recuperar el camino recto después de haber pasado una semana negra, con dos derrotas consecutivas ante el Fenerbahce y MoraBanc Andorra. En el camino se perdió Jayson Granger, con un esguince en el empeine del pie izquierdo y fecha de retorno desconocida. El timón vuelve a ser cosa de dos; un Marcelinho Huertas con oficio y problemas defensivos y un Luca Vildoza que intenta madurar a golpes de exigencia y con la carga de las expectativas, internas y externas, sobre sus hombros.

El Baskonia herido y con un efectivo menos visita hoy la cancha del Buducnost, donde se desconoce el sabor de la victoria en Euroliga después de seis jornadas. Si los azulgranas tienen sus preocupaciones, los montenegrinos sobrellevan su propia cuota de presión ambiental e institucional. Para ambos equipos, es la final continental nuestra de cada día. Los vitorianos necesitan un triunfo vital para su autoestima y para reactivar su pulso de maratoniano. Sobre el papel, el Baskonia vuelve a situaciones más terrenales después de ser golpeado por titanes como Olympiacos, Real Madrid o Fenerbahce. Sin embargo, sobrevuela la alerta sobre posibles excesos de confianza. Sucedió en la cancha del Bayern Munich, equipo al que mejor tomar más en serio, y conviene que no se repita frente al Buducnost.

El conjunto azulgrana entrenó durante la mañana de ayer en su ciudad deportiva, con Granger como mero espectador y con una intensa cojera. Tras la sesión, Pedro Martínez reconocía no tener «ni idea» sobre el periodo de recuperación del charrúa mientras asumía la necesidad de un triunfo en Podgorica, aunque sin alentar el drama. «Es un partido importante, pero como lo son todos. No hay que pensar que, si no ganamos, caerán sobre nosotros las diez plagas bíblicas, pero es un partido importante. La competición no espera a nadie», remarcó.

Mente limpia

Martínez recuerda que el equipo montenegrino ha estado cerca de discutir en su cancha el dominio de rivales como el Panathinaikos, Maccabi o Zalgiris , al tiempo que auguraba un choque «igualado y que se resolverá en los últimos minutos». Además, también confía en que los jugadores azulgranas se hayan liberado de la carga negativa acumulada la pasada semana tras las derrotas ante el Fenerbahce y MoraBanc Andorra. «Hemos hecho la necesaria crítica interna. El equipo está trabajando bien, en la línea que yo quiero. Ahora tenemos una buena oportunidad para ganar y hay que intentar ir lo más 'limpios' posible mentalmente».

La constancia se quebró en los duelos de la pasada semana, pero también se hizo imposible alargar en Andorra el esfuerzo sin premio realizado ante los turcos. A este respecto, Pedro Martínez aludió al artículo de Pepe Laso publicado el pasado martes en EL CORREO en el que el técnico vitoriano se refería a los problemas del conjunto azulgrana para mantener un nivel competitivo suficiente para ganar cuando las energías se terminan. «Hay otros equipos que, por la razón que sea, jugando a un 60 % sacan los partidos adelante. Felicidades, pero nosotros no somos así. No somos un equipo que pueda ganar jugando al 60, 80 e incluso 90 %», aseveró.

Al fin y al cabo, el Baskonia, por estructura y limitaciones de su plantilla, sigue siendo un equipo que precisa un alto grado de eficacia en su baloncesto para imponerse en grandes batallas. La de hoy puede que no sea de las que se recuerden en caso de que se imponga la teórica superioridad azulgrana. Sin embargo, sí que tiene una notable carga de tensión y trascendencia para ambos equipos.

Tras ganarse un puesto en la Euroliga como campeón de la Liga adriática la pasada campaña, el Buducnost arrastra el problema de no encontrar en las nuevas contrataciones estivales el salto de calidad necesaria. Alen Omic bajo los aros y Nemanja Gordic al timón lideran un equipo que parece partido en dos. De un lado, el retén de jugadores con raíces balcánicas y del otro, el francés Edwin Jackson y los estadounidenses Coty Clarke y Earl Clark, lejos de la aportación que se esperaba de ellos.

«No somos un equipo que puede ganar partidos jugando al 60, 80 e incluso al 90 %» Pedro Martínez

 

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